Estado de situación de la Ley de Redes Digitales

Septiembre abre una nueva etapa para la Ley de Redes Digitales, con el debate legislativo entrando en una fase decisiva. En este contexto, repasamos las publicaciones que Telefónica ha dedicado a esta propuesta y ofrecemos una visión actualizada de la situación del expediente.

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Isabel María Álvaro Alonso Seguir

Tiempo de lectura: 5 min

A comienzos de este año, la Comisión Europea presentó su propuesta para un nuevo marco normativo de conectividad y sustituir al actual Código de Comunicaciones Electrónicas Europeo (European Electronic Communications Code, EECC): la Ley de Redes Digitales (Digital Networks Act, DNA). Como contribución al debate sobre esta iniciativa, desde Telefónica publicamos un documento de posicionamiento en el que exponemos nuestra visión.

En este documento destacamos la urgencia de que Europa avance hacia un marco regulatorio que impulse de manera efectiva el desarrollo de infraestructuras digitales, fomente la innovación y refuerce la competitividad del continente. También identificamos dónde creemos que la propuesta puede ser más ambiciosa y qué cambios permitirían convertir la DNA en una verdadera palanca para la inversión y la transformación digital europea.

Asimismo, identificamos las principales oportunidades y desafíos que plantea la propuesta, y formulamos una serie de mejoras que consideramos necesarias para maximizar su impacto y contribuir al logro de sus objetivos.

A partir de este posicionamiento, lanzamos una serie de publicaciones en las que profundizamos en cinco ámbitos que consideramos especialmente relevantes para determinar el impacto final de la DNA.

Cinco palancas para lograr una DNA que impulse la competitividad del sector de telecomunicaciones europeo

La primera publicación de la serie acerca de espectro, analiza uno de los avances más relevantes de la propuesta:  la transición hacia licencias indefinidas y la renovación automática por defecto. Del mismo modo, señala ámbitos que necesitan mejorarse, como la aplicación inmediata de estas medidas a las licencias vigentes de modo que no se excluya de su aplicación al gran número de licencias que expiran hasta 2030.

En la segunda publicación acerca de la regulación de acceso, destaca la necesidad de avanzar desde una intervención ex ante hacia un marco impulsado por el mercado, en el que la regulación sea excepcional, proporcionada y dirigida únicamente a solucionar problemas de competencia claramente identificados.  Asimismo, subraya que la regulación para la migración de las redes de cobre a la fibra en aquellos países en los que el despliegue de fibra está todavía en estados incipientes debe primar los criterios comerciales, permitiendo una migración eficiente y ordenada garantizando en todo caso la continuidad en la prestación de los servicios al cliente, tanto minoristas como mayoristas.

La tercera publicación de la serie reivindica la importancia de derogar el marco ePrivacy y modernizar la regulación de internet abierta, dos piezas normativas heredadas de una realidad tecnológica de hace más de dos décadas que no reflejan las nuevas realidades del sector de telecomunicaciones.

En cuarto lugar, la publicación acerca del mecanismo de conciliación resalta la necesidad de hacerlo vinculante y obligatorio entre operadores y generadores de tráfico para hacer frente a las asimetrías en el poder de negociación.

Finalmente, la publicación acerca de seguridad y resiliencia que cierra la serie, explica como la introducción de nuevas disposiciones de resiliencia generan normas sectoriales que duplican y colisionan con las normas de ciberseguridad y ciber resiliencia existentes. Esto complejiza el cumplimiento normativo del sector y genera incertidumbre jurídica.

Septiembre: el debate entra en una nueva fase

Tras los primeros análisis y debates sobre la propuesta, septiembre marca el inicio de una nueva fase en el proceso legislativo.  En el Parlamento Europeo uno de los próximos hitos será la publicación del borrador de informe de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE), encargada de liderar los trabajos sobre la DNA dentro de esta rama colegisladora. Paralelamente, continúan las conversaciones en el Consejo de la Unión Europea bajo la Presidencia irlandesa, que ha situado entre sus prioridades el impulso de la competitividad y la simplificación del marco regulatorio digital, en línea con la hoja de ruta Una Europa, un mercado’ (One Europe, One Market Roadmap).

Los próximos meses serán, por tanto, determinantes para redefinir el nivel de ambición de la DNA.

La DNA se presentó como una iniciativa clave para alcanzar los objetivos de conectividad de la Década Digital 2030, en el que persiste una brecha de inversión de 250.000 millones de euros. Sin embargo, su nivel de ambición ha quedado por debajo de las expectativas generadas. En su configuración actual, la propuesta difícilmente permitirá alcanzar los objetivos europeos ya que mantiene elementos estructurales que limitan los incentivos a la inversión, pueden incrementar la incertidumbre jurídica y mantienen obligaciones para los operadores que proceden de la antigua era.

Aquí reside precisamente la oportunidad que ahora tienen Parlamento y Consejo: una reforma más ambiciosa que supere el enfoque continuista del EECC y convierta la DNA en una verdadera palanca capaz de fomentar la inversión, la innovación y la competitividad del sector.

Para ello, será necesario avanzar en medidas que: generen un marco estable en el largo plazo para espectro, flexibilicen la normativa de acceso a las redes adecuándola a la situación de cada mercado, simplifiquen las normas sobre Internet abierta y privacidad, para ayudar a restablecer el equilibrio en la cadena de valor digital.

Europa necesita crear las condiciones para que las redes sobre las que se apoyarán la inteligencia artificial, el cloud, el edge y los nuevos servicios digitales puedan seguir evolucionando, atrayendo inversión e innovando. El éxito de la esta transformación dependerá de la capacidad de los colegisladores de alcanzar una reforma ambiciosa que refuerce el sector de telecomunicaciones europeo.


Desde Telefónica seguiremos de cerca la evolución de la Ley de Redes Digitales y publicaremos actualizaciones periódicas con nuestro análisis de los principales avances del proceso legislativo, así como propuestas, con el objetivo de contribuir al desarrollo de una normativa que impulse la competitividad y liderazgo europeo.

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