Esto resulta especialmente relevante en dos ámbitos en los que la propuesta actual no refleja plenamente la evolución del mercado y de la tecnología: la regulación del acceso a las redes fijas y el apagado de las redes heredadas de cobre. Ambas cuestiones deberían abordarse con una misma lógica de política pública centrada en fomentar la inversión, facilitar la migración hacia redes de muy alta capacidad (VHCN) y evitar cargas regulatorias innecesarias que puedan ralentizar la transición digital europea.
Acceso a las redes fijas: avanzar hacia una desregulación por defecto
Telefónica considera que la regulación del acceso debe evolucionar hacia un marco desregulatorio por defecto. El modelo actual, basado en la definición de mercados relevantes ex ante, la designación de operadores con poder significativo de mercado (PSM) y la imposición de remedios ex ante, fue diseñado para una realidad de mercado que ha cambiado de forma fundamental.
En la actualidad, la mayoría de los mercados europeos de telecomunicaciones se caracterizan por la existencia de infraestructuras competidoras, un amplio despliegue de fibra, acuerdos comerciales de coinversión y una creciente presión competitiva derivada de un ecosistema digital más amplio. Mantener obligaciones regulatorias heredadas en este contexto puede desincentivar la inversión privada, distorsionar la dinámica competitiva y debilitar los incentivos para el despliegue de redes de nueva generación.
Por ello, el futuro marco regulatorio debería basarse principalmente, salvo excepciones claramente justificadas, en la intervención ex post a través del derecho de la competencia y en las salvaguardas horizontales ya previstas en el Reglamento de Infraestructuras Gigabit (Gigabit Infrastructure Act, GIA), en particular en lo relativo al acceso a infraestructuras pasivas. Al mismo tiempo, el marco debe conservar herramientas que permitan imponer obligaciones de acceso ex ante en aquellos casos claramente identificados en los que el derecho de la competencia y el marco horizontal no sean suficientes para garantizar una competencia efectiva en los mercados minoristas.
Este enfoque requeriría que las autoridades nacionales de regulación adopten una evaluación más prospectiva de las condiciones competitivas, centrada en determinar si existen ofertas mayoristas activas de fibra competitivas y si estas son capaces de sostener una competencia efectiva en los mercados minoristas.
Cuando la competencia basada en infraestructuras haya demostrado de forma clara su eficacia, como ocurre en mercados con una amplia cobertura de fibra, la regulación de acceso ex ante no debería aplicarse. España constituye uno de los ejemplos más representativos de competencia basada en infraestructuras dentro de la Unión Europea. En estos mercados, los acuerdos comerciales han demostrado de forma consistente su capacidad para generar resultados eficientes sin necesidad de intervenciones regulatorias adicionales.
Por el contrario, cuando no exista competencia en infraestructuras ni ofertas mayoristas competitivas disponibles, pueden seguir siendo necesarias obligaciones de acceso específicas y proporcionadas de carácter transitorio. Este podría ser el caso, por ejemplo, de aquellos Estados miembros en los que el despliegue de fibra aún se encuentra en una fase relativamente temprana de desarrollo.
En línea con este planteamiento, Telefónica no apoya la introducción de un producto mayorista regulado y armonizado a escala europea. Un producto de estas características aumentaría la complejidad operativa e incorporaría una capa adicional de regulación sin generar beneficios tangibles ni para los operadores ni para los usuarios finales.
Apagado del cobre: facilitar la migración mediante un enfoque impulsado por el mercado
Telefónica coincide en que la migración de las redes de cobre a las redes de fibra es deseable y debe ser firmemente impulsada. El apagado de las redes heredadas de cobre constituye una de las medidas más eficaces para eliminar duplicidades ineficientes en la operación de las redes y acelerar la transición hacia infraestructuras más sostenibles.
Las redes de fibra hasta el hogar (FTTH) no solo ofrecen una conectividad de mayor calidad y fiabilidad, sino que también aportan importantes beneficios en términos de eficiencia energética en comparación con las redes de cobre, además de reducir la necesidad de operaciones de mantenimiento y de intervenciones de atención al cliente sobre el terreno.
Este enfoque queda claramente reflejado en la experiencia de Telefónica en España. Desde 2025, las operaciones de red fija de Telefónica en España se sustentan íntegramente sobre infraestructura de fibra, tras una transición gradual y orientada por el mercado desde las antiguas redes de cobre. Esta experiencia demuestra que el apagado del cobre puede llevarse a cabo con éxito cuando los operadores disponen de los incentivos adecuados y de la suficiente flexibilidad regulatoria para migrar a los clientes hacia tecnologías más eficientes y preparadas para el futuro.
Una transición creíble y económicamente sostenible debe basarse en un proceso transparente que tenga en cuenta los planes de despliegue de los propietarios de las redes y que, al mismo tiempo, garantice que tanto los clientes minoristas como los mayoristas puedan migrar de forma fluida y equitativa a la nueva red. Asimismo, la disponibilidad de productos mayoristas activos competitivos resulta esencial para respaldar una migración efectiva.
De cara al futuro
La Ley de Redes Digitales (Digital Networks Act) debe contribuir a cerrar la brecha entre las ambiciones digitales de Europa y las herramientas regulatorias necesarias para hacerlas realidad. En materia de regulación del acceso, ello implica avanzar desde una intervención ex ante intensiva hacia un marco impulsado por el mercado, en el que la regulación sea excepcional, proporcionada y dirigida únicamente a problemas de competencia claramente identificados.
De igual modo, los procedimientos de apagado del cobre deben mantenerse orientados por criterios comerciales, permitiendo una migración eficiente y ordenada tanto de los clientes minoristas como de los mayoristas desde las redes de cobre hacia las redes de fibra.
Para que estas reformas alcancen plenamente sus objetivos, las instituciones europeas deben garantizar que el futuro marco regulatorio otorgue prioridad a la inversión, la sostenibilidad y el despliegue acelerado de redes de fibra. Un modelo regulatorio más ligero y coherente reforzaría los incentivos para invertir, innovar y competir, al tiempo que proporcionaría una mejor conectividad, una mayor resiliencia y unas infraestructuras digitales más sostenibles para los consumidores y las empresas europeas.







