El informe Letta y el Mercado Único: más relevante que nunca

En abril de 2024, el ex primer ministro italiano Enrico Letta presentó un informe sobre el futuro del mercado único de la Unión Europea. Ofreció un diagnóstico incómodo sobre sectores estratégicamente importantes, en particular el de las telecomunicaciones. Concretamente, advirtió de que Europa sigue atrapada en 27 pequeños mercados en lugar de evolucionar hacia una unión sólida. Dos años después, la Ley de Redes Digitales, un proyecto legislativo, ya está sobre la mesa con el objetivo de responder a ese diagnóstico y armonizar el mercado único europeo de las telecomunicaciones. De cara al debate BASECAMP del 17 de septiembre, merece la pena examinar más de cerca qué decía exactamente el informe Letta y qué ha ocurrido desde entonces.

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Con su título programático,“Much more than a market: Empowering the Single Market to deliver a sustainable future and prosperity for all EU citizens” (“Mucho más que un mercado: impulsar el Mercado Único para garantizar un futuro sostenible y prosperidad para todos los ciudadanos de la UE”), el informe va mucho más allá de una simple evaluación de la situación actual y puede entenderse como una hoja de ruta para la UE. Para elaborar este documento de casi 150 páginas por encargo del Consejo Europeo, Letta visitó alrededor de 65 ciudades europeas y realizó más de 400 entrevistas antes de presentar sus conclusiones en la cumbre extraordinaria de la UE de abril de 2024. Letta describió el mercado único como la “joya de la corona” de la integración europea, una joya que, sin embargo, ya no avanza al ritmo de un mundo cada vez más conflictivo y digital.

El problema radica, concretamente, en tres sectores que siguen excluidos de una verdadera integración y que continúan organizándose principalmente a nivel nacional: las finanzas, la energía y las telecomunicaciones. Según Letta, precisamente esta fragmentación constituye un “importante freno” para el crecimiento y la innovación. El informe subraya especialmente que alrededor de 300.000 millones de euros de ahorro de las familias europeas salen cada año de Europa, incluidos flujos hacia la economía estadounidense, debido a la fragmentación de los mercados de capitales europeos.

Como respuesta, Letta propone, entre otras medidas, una “quinta libertad”. Junto a la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales, debería darse mayor protagonismo a la libre circulación de investigación, innovación, conocimiento y educación. El objetivo de esta iniciativa no es solo aumentar la competitividad global, sino también reducir la fragmentación del mercado. Otro principio que recorre todo el informe es que “la escala importa”. Dado que las economías de escala son fundamentales, Letta sostiene que las empresas europeas deben alcanzar una masa crítica suficiente para poder competir eficazmente con Estados Unidos y China.

Por qué las telecomunicaciones nunca llegaron a ser plenamente europeas

En ningún otro sector analizado por Letta resulta tan evidente la cuestión de la escala como en el capítulo dedicado a las telecomunicaciones. Las cifras incluidas en el informe hablan por sí solas: actualmente existen más de 100 operadores de red en Europa, mientras que en Estados Unidos solo un pequeño número domina el mercado. Mientras que un proveedor europeo medio presta servicio a unos 5 millones de clientes, en Estados Unidos la cifra ronda los 107 millones y en China alcanza los 467 millones por operador.

La consecuencia de un mercado tan fragmentado es una desventaja estructural en materia de inversión. Cuando los ingresos por cliente son más bajos y los mercados son más pequeños, no se genera suficiente capital para desplegar redes modernas. Por ello, Letta critica una regulación que durante décadas se ha centrado principalmente en facilitar la entrada de nuevos actores y fomentar la competencia basada en precios. En un mercado con más de un centenar de operadores, este enfoque dificulta el salto tecnológico hacia redes de alto rendimiento, que exigen inversiones masivas.

Qué ha ocurrido desde abril de 2024

El informe Letta no fue una voz aislada dentro del debate europeo sobre competitividad. Solo unos meses después, en septiembre de 2024, Mario Draghi presentó su informe sobre la competitividad europea y estimó que serían necesarias inversiones adicionales de entre 750.000 y 800.000 millones de euros al año. Sus recomendaciones respaldaban explícitamente el diagnóstico de Letta y señalaban, entre otros problemas, el exceso de regulación en el sector digital.

Meses más tarde, la Comisión Europea tradujo estas ideas en programas concretos. En enero de 2025 presentó la Competitiveness Compass y, ya en mayo del mismo año, publicó una nueva Estrategia para el Mercado Único. Paralelamente, el debate sobre la resiliencia de las infraestructuras críticas ganó protagonismo. Tras varios incidentes que afectaron a cables submarinos en el mar Báltico, la Comisión presentó en febrero de 2026 una Cable Security Toolbox, acompañada de financiación adicional para reforzar las capacidades de reparación y protección. En Alemania también se produjeron cambios relevantes con la creación, en mayo de 2025, del Ministerio Federal de Asuntos Digitales y Modernización del Estado, dirigido por Karsten Wildberger.

¿Es la Ley de Redes Digitales la solución?

A pesar de que han transcurrido dos años desde su publicación, el impacto del informe sigue siendo considerable. De hecho, ha dado nombre a una respuesta legislativa específica. El 21 de enero de 2026, la Comisión Europea presentó la Ley de Redes Digitales (Digital Networks Act, DNA). El proyecto agrupa diversas normativas existentes en un reglamento de aplicación directa y pretende eliminar el mosaico de normas nacionales. Sus elementos principales incluyen un “Pasaporte Único”, que permitiría a los operadores registrarse en un único Estado miembro para operar en toda la UE, así como la armonización europea de las frecuencias y los servicios satelitales. En esencia, se trata de convertir el diagnóstico de Letta sobre las telecomunicaciones en legislación vinculante.

La atención prestada a este sector también tiene una dimensión geopolítica y de seguridad. El propio Letta lo resumió con claridad en diciembre de 2025: sin un auténtico mercado europeo de telecomunicaciones es imposible concebir una defensa europea creíble. De hecho, la fragmentación actual limita la capacidad de Europa para disponer de redes resilientes, seguras e interoperables.

Sin embargo, la DNA no está exenta de controversia. La Federación de Organizaciones de Consumidores Alemanas, por ejemplo, advierte sobre la posible introducción de tasas de red “por la puerta trasera” y considera que la neutralidad de la red podría verse amenazada. También critica un nuevo mecanismo de resolución de disputas por considerarlo problemático para los consumidores. Por el contrario, la asociación de la industria digital Bitkom valora positivamente la dirección general de la propuesta, aunque considera insuficientes los incentivos a la inversión. Además, el hecho de que la cuestión políticamente sensible del fair share (la posible contribución de las grandes plataformas digitales a los costes de las redes) haya quedado fuera del proyecto probablemente prolongará el debate en lugar de resolverlo.

Desde la perspectiva de los operadores de telecomunicaciones, la DNA supone un avance relevante gracias a la reforma del espectro radioeléctrico, pero todavía no cumple plenamente su objetivo de reforzar de forma sostenible la inversión, la competitividad y la innovación en Europa. Por ello, reclaman un mayor énfasis en los incentivos a la inversión, la simplificación regulatoria, la migración de infraestructuras guiada por el mercado y un reparto más equilibrado del valor generado en el ecosistema digital.

Mucho más que infraestructura digital

Dos años después del Informe Letta, la cuestión clave sigue siendo si su análisis puede traducirse en políticas eficaces y si esas políticas serán las adecuadas. El debate se desarrolla simultáneamente en varios frentes. La Ley de Redes Digitales recorrerá el proceso legislativo en el Parlamento y el Consejo durante 2026 y 2027. Al mismo tiempo, las presiones externas siguen aumentando: las tensiones transatlánticas en torno a las normas digitales europeas, los sabotajes contra cables submarinos y la creciente preocupación por la seguridad de las redes críticas han situado en el centro del debate político cuestiones como la competitividad, la soberanía digital y la resiliencia.

En definitiva, se trata de mucho más que infraestructura digital, porque estas redes determinarán la capacidad innovadora de Europa, su independencia tecnológica y su habilidad para competir entre Estados Unidos y China.


El profesor Enrico Letta (presidente del Instituto Jacques Delors y ex primer ministro de Italia), Santiago Argelich Hesse (consejero delegado de Telefónica Deutschland) y la Dra. Stormy-Annika Mildner (directora ejecutiva del Instituto Aspen de Alemania) debatirán sobre este tema en BASECAMP, en Berlín, el 17 de septiembre.

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