La hoja de ruta se apoya en cinco grandes palancas para convertir el Mercado Único en un verdadero motor de competitividad para Europa:
1. Una regulación más sencilla, que reduzca cargas innecesarias y facilite la actividad y la inversión de las empresas.
2. Un Mercado Único más integrado, capaz de eliminar barreras y aprovechar mejor la escala europea.
3. Una política comercial más ambiciosa, que refuerce la posición de Europa en un entorno global cada vez más competitivo.
4. Una energía más asequible y limpia, que permita avanzar en la descarbonización sin renunciar a la competitividad.
5. Una Europa más digital, que acelere la transformación tecnológica y aproveche todo el potencial de la inteligencia artificial.
El sector de telecomunicaciones es un aliado estratégico para el fortalecimiento del Mercado Único en el plano digital. No solo ofrecen de la infraestructura necesaria sobre la que se cimienta la capacidad productiva y tecnológica europea, sino que también son proveedores de servicios digitales e innovación.
Con el fin de contribuir a la consecución del “One Europe, One Market”, Connect Europe, la asociación de operadores europeos, de la que Telefónica forma parte, ha publicado un documento de posicionamiento con las propuestas del sector.
Un Mercado Único para las telecomunicaciones
Para construir unas infraestructuras digitales europeas de alta capacidad y resilientes, Connect Europe identifica tres prioridades: 1. Un marco regulatorio más previsible, armonizado y sencillo, que reduzca la fragmentación; 2. Más eficiencia y escala, facilitando la centralización de determinadas operaciones de infraestructura; y 3. Más inversión e innovación, impulsadas por operadores con la escala necesaria para afrontar la transformación digital de Europa.
En primer lugar, la regulación del sector de las telecomunicaciones está marcada por su carácter sectorial y por una aplicación heterogénea entre Estados miembros. Esta fragmentación debilita el objetivo de integración del Mercado Único, impactando a su vez en la competitividad digital y tecnológica europea. La regulación de espectro, de consumidores y de Internet Abierta son claros ejemplos donde es necesario una mayor armonización y simplificación regulatoria que fomente la inversión.
En segundo lugar, las telecomunicaciones mantienen una fuerte dimensión local. No obstante, la virtualización y la nube abren nuevas oportunidades para avanzar hacia un Mercado Único europeo en determinadas capas de la infraestructura digital. Sin embargo, persisten barreras transfronterizas y normas nacionales fragmentadas que dificultan una integración más profunda: interceptación legal, retención de datos, permisos de obra civil, obligaciones de almacenamiento local de datos, etc.
Por último, el sector requiere inversiones elevadas y continuas en redes de alta capacidad, tecnología e I+D. Para que sean sostenibles, los operadores necesitan alcanzar una escala suficiente; sin embargo, el actual marco regulatorio y de competencia, centrado principalmente en la reducción de precios, ha limitado la consolidación y la capacidad inversora del sector.
La propuesta de Telefónica para el Mercado Único
Los beneficios del Mercado Único para los ciudadanos y las empresas europeas son incuestionables. Ha sido uno de los principales avances del proyecto europeo al favorecer la creación de riqueza, reforzar la competencia y ampliar la capacidad competitividad global de las empresas.
Para seguir avanzando y aprovechar plenamente el potencial de esta construcción europea, Telefónica propone dos áreas de acción. Por una parte, fomentar la simplificación y armonización regulatoria, evitando que nuevas capas de regulación generen mayor complejidad y fragmentación en los mercados. Por otra, revisar la política de competencia para promover estructuras de mercado más sostenibles a nivel nacional. Una mayor escala permitiría crear un entorno de inversión hacia la innovación más sostenible y acelerar el despliegue de redes de nueva generación y alta capacidad.
El mensaje de Telefónica es claro. Europa no necesita más capas regulatorias, sino un marco más simple, armonizado y orientado a la inversión. Solo con operadores sólidos y con escala suficiente será posible acelerar la innovación, desplegar redes de nueva generación y reforzar la competitividad y la autonomía digital europeas.







