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Tecnología y sociedad: de la era del conocimiento a la de la incertidumbre

 

El País Retina reúne a distintos perfiles académicos y de los sectores público y privado para debatir sobre ética y tecnología en el evento “Tecnología y Sociedad”, impulsado por Telefónica, Santander, Atento y Grupo Red Eléctrica.

 

¿Tenemos que repensar nuestras instituciones para la era digital?

Beth Noveck, directora de The Governance Lab y ex CTO del gobierno de Barack Obama, iniciaba el encuentro apostando por la tecnología para modernizar las democracias y perfeccionar los procesos de participación política, a través de la que denomina “inteligencia colectiva”. Este fenómeno no está exento de retos, tal y como recordaba la filósofa Victoria Camps, que se preguntaba: "Si los algoritmos pudieran acertar sin margen de error los resultados de unas elecciones, ¿qué sentido tiene votar? Es como si estuviera todo predeterminado".

En Telefónica tenemos claro que la tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas. Solo hay que echar la vista atrás unas décadas para reflexionar sobre cómo la telefonía móvil e Internet han revolucionado completamente la forma en que nos comunicamos, viajamos y trabajamos. El caso de internet es evidente, como demuestran iniciativas como Internet para Todos Perú, nuestro proyecto destinado a cerrar la brecha digital existente entre ciudadanos conectados y no conectados en el país latinoamericano.

El problema que genera el uso de la tecnología estaría relacionado entonces con la confianza, tal y como explicaba Mitchel Baker, presidenta y cofundadora de Mozilla: “Antes las personas no se preocupaban por si les espiaban o utilizaban sus datos, si el producto que les ofrecían a cambio era gratis. Por suerte, ahora hemos empezado a entender los riesgos”.

Poco después, Nick Snicek, profesor de Economía Digital de en el King’s College London, insistía en que la tan de moda Inteligencia Artificial se alimenta de una cantidad ingente de datos que proporcionan los usuarios y las empresas ya son conscientes del valor que pueden generar. No obstante, para que el ciudadano pueda tener control de su vida digital y se pueda dar un entorno digital basado en la confianza, el individuo también debe conocer qué supone la cesión de sus datos.

 

Mitchel Baker, presidenta y cofundadora de Mozilla

Mitchell Baker, Presidenta y cofundadora de Mozilla.

 

El compromiso de las empresas ante el reto digital

Ángel Mahou, director corporativo de Transformación y Tecnología en Red Eléctrica, José María Pérez, Director General de Atento España, y Christoph Steck, director de Políticas Públicas e Internet en Telefónica, aportaron su visión sobre el compromiso de las organizaciones privadas ante la digitalización. El directivo de Telefónica arrancaba la conversación poniendo énfasis en la importancia de la ética para las empresas:

 

"La ética debe estar en el centro y en el origen de la actividad empresarial. Ya no solo importan los resultados financieros, sino el impacto de nuestras actividades en la sociedad".

 

Esta cuestión es especialmente importante en las compañías tecnológicas que operan con Inteligencia Artificial. Según apuntaba Steck, la IA tiene que ser justa y no discriminatoria, a la vez que debemos ser transparentes respecto al tratamiento de los datos que estamos utilizando. Este compromiso de Telefónica se observa especialmente en dos iniciativas: el Manifiesto por un Nuevo Pacto Digital para conseguir una digitalización centrada en las personas y los Principios éticos de Inteligencia Artificial. Ambas iniciativas se lanzaron en 2018 para hacer que estas ideas no reduzcan a una mera declaración de intenciones y como muestra del compromiso de Telefónica de actuar de manera responsable.

 

"Las sociedades y el papel de las empresas han cambiado. Aquellas que no tengan como valores contribuir al desarrollo de las sociedades acabarán desapareciendo".

 

Evento Retina: Tecnología y Sociedad

De izquierda a derecha: José María Pérez, Ángel Mahou, Christoph Steck y Guillermo Sánchez Vega.

 

Además del papel de las empresas en la era digital, un tema recurrente abordado en el evento fue el futuro del empleo. El directivo de Atento España señalaba que el principal reto de las industrias es “mover” a los trabajadores que desempeñan una tarea que podemos automatizar, sin aumentar la tasa de desempleados. Mientras, Ángel Mahou arrojaba luz sobre el asunto al apuntar que se crearán nuevos trabajos, para los que debemos estar preparados.

La clave en este caso es la formación. Sobre esta cuestión, Christoph Steck insistía en la necesidad de formarnos de manera continua a lo largo de nuestras vidas (lifelong learning) para estar preparados para la era digital. La educación en competencias y habilidades digitales se convierte así en una herramienta fundamental para la transición de una sociedad analógica a una digital. Un ejemplo innovador de este planteamiento es el programa Karma, de Telefónica, un sistema basado en tecnología blockchain para fomentar la formación corporativa entre empleados.

 

Europa y la transformación digital

En el panel dedicado a reflexionar sobre si la tecnología tiene ideología, en el que participaron Eduardo Madina, director de KREAB Research Unit y ex secretario general del Grupo Paralemntario Socialista en el Congreso, y Álvaro Nadal, diputado por Madrid al Partido Popular y ex ministro de Energía, Trusimo y Agenda Digital, quedó patente que Europa está perdiendo terreno en el campo tecnológico. Frente a otras regiones que están apostando plenamente por la innovación, como América y Asia, en Europa necesitamos liderar los cambios tecnológicos para que nuestras sociedades puedan prosperar. Estas ideas ya fueron planteadas por José María Álvarez-Pallete, presidente y CEO de Telefónica, en Bruselas, donde recordó que Europa necesita recuperar su liderazgo digital y la forma de hacerlo es favoreciendo una regulación adaptada a la realidad del siglo XXI que nos permita ser competitivos.

 

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