Searcher
Back

Europa y América Latina; un pasado común, un futuro por construir

 

Hace pocas semanas Ricardo Lagos escribía una columna titulada Después de 10 años otra agenda convoca. El que fuera presidente de Chile hacía una llamada a los países a ambos lados del Atlántico (sur y norte en esta ocasión) a continuar reforzando las relaciones económicas, comerciales y culturales establecidas entre ambas regiones durante siglos.

El pasado 11 de octubre, víspera del comúnmente celebrado y diversamente denominado “Día de la Hispanidad” en El Salvador y España, “Día de encuentro de dos mundos” en Chile o “Día de las Américas” en Uruguay, se celebró en Bruselas el primer foro EU – Celac Economic Forum. Channels for a joint future . Las temáticas sobre las que se discutió a lo largo del día 11 de octubre llaman a continuar construyendo la relación transatlántica sobre tres pilares:
 

1.      Los acuerdos de comercio y la relación política entre bloques regionales y subregionales

2.      La relación cultural y la importancia de las migraciones en este proceso

3.      La digitalización productiva y social como elemento de creación de riqueza fundamental a corto, medio y largo plazo.
 

En la primera parte del foro, el director de Bruegel, Guntram Wolff, señaló las tres características que describen la situación geopolítica mundial: la omnipresencia de China en países productores de materias primas, los acuerdos comerciales en la negociación entre bloques regionales, subregionales y bilaterales y el viraje hacia Asia como epicentro de la actividad económica mundial (con más del 60% del PIB mundial concentrado en la región).

Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano, destacó el privilegio y la potencialidad de la lengua española como vínculo cultural y herramienta para los negocios que une a América Latina con Europa. También recordó que América Latina es parte de lo que conocemos por Occidente, un continente cuyos países (a excepción de uno) son democracias establecidas, con fuertes vínculos comerciales, culturales y políticos con Europa y los EEUU.

Por último, Edita Hrdà, Directora Ejecutiva para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, avanzó que las negociaciones con Mercosur y México progresan de manera adecuada y se espera que puedan concluir antes de final de año. Además, adelantó uno de los conceptos que estuvieron presentes a lo largo de toda la jornada, “XXI Century Trade Deals” o lo que es lo mismo, acuerdos comerciales basados en la realidad económica del siglo XXI: la tecnología, la economía de los datos y la digitalización como elementos fundamentales de la competitividad de los países y factores fundamentales a la hora de diseñar los nuevos acuerdos de comercio e inversiones.

Si el libre comercio en el siglo XX fue la herramienta fundamental para transformar algunas economías, tal y como recordó el Director General de ProMexico en su intervención en el foro, en el siglo XXI la economía de los datos y las relaciones comerciales derivadas de esta nueva realidad serán los factores que hagan que los países sean más o menos prósperos en las próximas décadas.

Precisamente, este punto de encuentro entre negociaciones comerciales, geopolíticas y el nuevo mundo de las empresas de tecnología sirve para establecer una nueva agenda común entre América Latina y Europa. La digitalización ha recorrido un extenso camino en América Latina para convertirla en una región con infraestructuras de primer orden, con el potencial de una economía joven y una clase media creciente. No obstante, se enfrenta a una serie de retos que determinarán si la región tendrá peso específico global en las próximas décadas.

 

El primero de los retos que enfrenta la región es conectar al 53% de ciudadanos latinoamericanos que todavía en 2017 no utilizan internet.

 






Para cerrar esta brecha hay dos cuestiones fundamentales: lograr que internet sea accesible para todo tipo de rentas y disponer de inversiones suficientes que permitan el desarrollo de la industria de tecnología y comunicación de la información. Es esta una de las razones por las que los tratados comerciales y de inversión son relevantes para el desarrollo de la digitalización en América Latina. Proporcionar un marco inversor que minimice los riesgos de inversión y que permita afrontar los problemas relacionados con las tecnologías del siglo XXI. Concretamente, este marco deberá cubrir una serie de temas que serán los pilares de los intercambios tanto de bienes como de servicios entre las economías de Latinoamérica y Europa.

 

La protección de los datos de usuarios de servicios de internet, la ciberseguridad, los contenidos digitales, la configuración institucional de los reguladores de internet, la gobernanza de internet, el impacto en el empleo y en la productividad de la digitalización, la robótica o la inteligencia artificial son algunos de los temas que deberán incluirse en las discusiones bilaterales, por bloques o multilaterales.

 

Una nueva agenda que potencie las relaciones comerciales, políticas, entre ciudadanos y empresas Latinoamericanas y Europeas convoca. A dicha agenda habrá que incorporar los puntos  tradicionales de conflicto en materia comercial, de inversiones o en la agenda política. Además a ambos lados del atlántico habrá que añadir los grandes temas del siglo XXI no ya como elementos accesorios en esta nueva agenda sino como pilares fundamentales para la negociación de las agendas políticas, comerciales o económicas.

 

 

RELATED POSTS