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¿Existe una grieta digital entre EEUU y la UE?

 

Mientras las tensiones de Bruselas con las compañías tecnológicas de EEUU se suceden, los europeos aún no han decidido qué industria digital impulsarán. El riesgo de quedarse fuera de juego es alto.

Las revelaciones sobre la vigilancia de Internet y el control de las comunicaciones de algunos líderes europeos por parte de los servicios de inteligencia de Estados Unidos han enfrentado a las capitales europeas y a Washington en los últimos tres años. Las desavenencias proceden, entre otros motivos, de las acusaciones por parte de Washington de que la Comisión Europea está injustamente dirigiendo sus investigaciones hacia empresas tecnológicas estadounidenses y de la decisión del Tribunal de Justicia de la UE de invalidar el régimen “puerto seguro”. Ambos hechos han creado niveles de tensión nunca antes vividos en el ámbito digital entre los dos grandes actores del Atlántico.

Las tensiones digitales

En abril de 2016, la Comisión Europea remitió un pliego de cargos a Google en el que fundamentaba que la empresa había abusado de su posición dominante como proveedor de servicios de búsqueda en el mercado europeo. Bajo esta premisa, la conclusión preliminar ha sido que Google habría infringido las normas antimonopolio de la UE. Esto se suma a una larga lista de investigaciones sobre el comportamiento de la compañía en relación al sistema operativo de Android, así como las preocupaciones acerca de la copia de contenidos web de sus rivales, la exclusividad publicitaria y las restricciones indebidas a los anunciantes.

Aparte de a Google, Bruselas está investigando a Amazon por sus acuerdos de distribución de libros electrónicos, y ha puesto bajo la lupa las políticas de privacidad de Facebook en varios Estados miembros. Apple y Amazon tienen un expediente abierto por sus acuerdos en materia fiscal. Todo esto ha llevado al secretario del Tesoro de EEUU a acusar a la UE de dirigir sus acciones frente a la evasión fiscal solo hacia empresas estadounidenses, mayoritariamente tecnológicas.

La construcción del Mercado Único Digital, intensamente promovido por la actual Comisión Europea y su presidente, Jean-Claude Juncker, también ha generado sospechas al otro lado del Atlántico. Algunos en EEUU han calificado esta iniciativa como la simple construcción de nueva legislación que dificultará las operaciones de empresas extranjeras tecnológicas en el mercado europeo. Matt Brittin, responsable de Google en Europa, reflejó estas preocupaciones en Financial Times el pasado abril, cuando señaló que el viejo continente puede quedarse atrás en la innovación digital por culpa de los gobiernos y reguladores que están sofocando a las empresas tecnológicas con normativas y trámites burocráticos. Asimismo, el periodista del FT Richard Waters ha alertado que el fracaso europeo a la hora de crear grandes empresas tecnológicas se ha convertido en un riesgo político para las empresas tecnológicas de EEUU.

Los desencuentros y episodios parecen mostrar que existe una grieta trasatlántica digital. Este hecho se observa desde las empresas tecnológicas hasta la política, pasando por los diferentes puntos de vista a la hora de afrontar retos tecnológicos como la privacidad de los consumidores o la ciberseguridad. Sin embargo, no se debe olvidar que tanto Europa como EEUU son socios de primer orden que han colaborado estrechamente durante décadas, sobre todo desde el fin de la Segunda Guerra mundial. Estadounidenses y europeos han ayudado a crear el orden mundial actual, manteniéndolo conjuntamente gracias a la colaboración y visiones compartidas con respecto al Estado de Derecho, los derechos humanos así como valores comunes.

Las tecnológicas siempre van un paso por delante de los gobiernos, y la legislación a menudo se queda atrás a raíz del rápido desarrollo del mundo tecnológico.

 

Reconciliar las relaciones

Aunque los conflictos entre Europa y EEUU no constituyen una brecha digital insalvable, está claro que hay desacuerdos profundos. Para reconciliar posiciones y construir una asociación estratégica digital, es necesario que los europeos resuelvan sus diferentes visiones y decidan qué posicionamiento tendrán hacia EEUU.

Los países de la UE deben decidir qué tipo de proyecto quieren que sea el Mercado Único Digital: ¿Quieren proteger algunos de sus servicios para ayudar a la creación de capacidades propias? ¿O prefieren abrir el mercado abruptamente? Son bien conocidas las posiciones individuales de los diferentes Estados miembros de la UE respecto al proteccionismo y la liberalización. Sin embargo, Europa todavía no ha tenido un debate conjunto sobre qué enfoque tomar hacia el establecimiento y la sostenibilidad de su industria digital. Una posición poco clara de Europa hacia sus socios extranjeros –en algunos casos, incluso agresiva en lo que se refiere a sus políticas digitales– genera sospechas sobre la fiabilidad de Europa en el juego digital.

Una vez de que Europa haya aclarado qué posición quiere defender en los asuntos digitales, la UE y EEUU deberían plantearse la construcción de una relación estratégica en el ámbito digital. Los dos actores comparten visiones y valores sobre Internet y su gobernanza, apoyando un entorno digital abierto, respaldado por el respeto a los derechos humanos y los valores democráticos. El objetivo fundamental es promover a nivel global este tipo de visiones para asegurar que no se impongan reglas restrictivas por aquellos que quieren controlar Internet. El informe del Atlantic Council Task Force on Advancing a Transatlantic Digital Agenda ha propuesto la creación de un mercado digital transatlántico que genere una relación estratégica para liderar la gobernanza global de Internet y redefinir las reglas del comercio digital. Esto sería un punto de partida indiscutible para la construcción de esta relación estratégica.

La revolución digital ha traído muchos retos tanto para los gobiernos como para las empresas de ambos lados del Atlántico. Por ello, es fundamental que los desafíos no se conviertan en impedimentos sino en razones para cooperar y avanzar. Bruselas y Washington tienen muchos valores e intereses en común, algo que debería prevalecer sobre la competición en el sector digital. EEUU y Europa no pueden ser competidores en esta era digital. Solo una reconciliación de posiciones y una cooperación estratégica evitarán una futura y verdadera grieta digital transatlántica.

Este post fue originalmente publicado en Política exterior .

 

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Nika Prislan, Project Coordinator, ECFR  Nika Prislan / @nprisl

Programme coordinator at ECFR