Cómo construir sin prisa en un mundo con prisa: 3 aprendizajes de una charla TEDx

El 21 de marzo pisé por primera vez el círculo rojo de TEDx, en la segunda edición de TEDxUComillas (Madrid). Una de esas experiencias que muchos profesionales tenemos como sueño o meta para cumplir “algún día”.

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Alicia Gordo Moreno Seguir

Tiempo de lectura: 8 min

En mi caso, la invitación llegó de forma muy orgánica a través de LinkedIn, con un mensaje privado que empezaba así: “No soy un robot ni esto es spam”.

A partir de ahí me contaron que buscaban perfiles capaces de inspirar a una generación que está a punto de salir al mundo laboral, para una edición con impacto internacional y también abierta a todo tipo de público. Un buen reto, ¿no?

Habían llegado a mi perfil buscando mujeres en marketing y les llamó la atención mi trayectoria de más de 15 años en Telefónica, de becaria a directiva. Y me dijeron: “creemos que tienes algo que contar”.

Ese mensaje me confirmó algo en lo que creo profundamente y es que construir marca personal no va de publicar por publicar, sino de construir un punto de referencia para que cuando alguien busca, te encuentre. En este otro post te dejo las claves para destacar en la creación de contenido en 2026.

A partir de ahí, y tras un par de reuniones, empezó la aventura con una pregunta que terminó siendo el eje de mi charla: cómo construir una carrera profesional con propósito y pasión sin prisa, en un mundo con prisa.

Ambición vs prisa

El círculo rojo impresiona y exige a partes iguales. No basta con dar una charla inspiracional, tiene que ser últil, para que lo que cuentes; se pueda llevar a casa en forma de decisiones reales.

Por eso, elegí empezar por algo que atraviesa cualquier carrera profesional, estés empezando o lleves años: la ambición y la prisa.

Porque ahí es donde aparece la trampa y el problema: hay gente que confunde ambición con prisa.

  • La ambición te impulsa hacia una meta.
  • La prisa te empuja hacia la velocidad.

A mí me ayuda pensarlo como un videojuego: cada proyecto es una pantalla, cada equipo y cada jefe es una pantalla. Hay pantallas que te motivan, otras que te abruman y pantallas que te agotan y hasta te quitan la energía. Pero el objetivo no es pasarte el juego corriendo, ni pasar más pantallas más rápido; lo importante es no perderse por el camino.

Hace años, en un viaje de trabajo a Brasil decidí volver antes de tiempo por una relación personal que en ese momento era importante para mí. Y alguien me dijo: “no tienes ambición, así no vas a crecer, no vas a renovar tu beca”.

Esas palabras se me quedaron grabadas y, en su momento, incluso me hicieron dudar. Pero hoy, con parte del camino recorrido, lo veo con otra perspectiva. En la vida profesional (y en la personal), la clave es sentirse capaz de aprender, de crecer, de construir cosas con impacto, sin prisa.

La ambición, entendida como la motivación o el deseo de lograr algo te lleva a construir. La prisa, es una sensación abrumadora de urgencia. Y muchas veces, sin darnos cuenta, la prisa se convierte en el criterio: tenemos prisa por demostrar, prisa por ocupar un puesto, prisa por “ser alguien”.

En el año 2015, con 26 años, ya llevaba un par en un rol de senior en el que me sentía totalmente segura. De repente, mi directora cogió una baja. Una baja que me abría la oportunidad de dirigir todo el proyecto y era una gran oportunidad para crecer. Había trabajado duro para llegar hasta ahí y, sin embargo, el puesto se lo dieron a otra persona.

En ese momento, mi ambición me repetía que yo era la persona mejor preparada para esa posición y que deseaba con todas mis fuerzas ocupar ese puesto. La prisa, me enfureció y secuestró por completo mi mente: “tienes que echar más horas”, “estar más disponible”, “demostrar más”, “estar más” … ¿y todo esto, para qué?

Con el tiempo entendí, que ese primer “frenazo” que recibí en mi carrera profesional, llevó a mi ambición a buscar caminos alternativos al de la prisa para desarrollar habilidades, que quizás sin ese no, nunca habría desarrollado: influir sin título, construir alianzas, leer contextos, tener paciencia estratégica, sostener al equipo, gestionar el día a día…

El primer gran aprendizaje para construir sin prisa en un mundo con prisa es que construir una carrera profesional sólida y satisfactoria no va de estar corriendo todo el rato.

Ambición no es correr, ambición es construir, y construir implica elegir.

Relaciones humanas y capacidad de influencia

El siguiente gran aprendizaje que quiero compartirte es que en una carrera profesional, lo importante es tener claro a qué dedicas tu tiempo.

Imagina tu primer día de trabajo en una multinacional. Los nervios recorren todo tu cuerpo al mismo nivel que las ganas e ilusión con las que entras a trabajar.

Y en ese contexto, imagina que uno de los primeros comentarios que recibes es el típico “aquí no vienes a hacer amigos”. En ese momento, tenía 21 años y esa frase me dejó helada.

Hoy, 16 años más tarde en la misma multinacional tengo claro que mi respuesta sería: “vengo a trabajar, pero también vengo a construir relaciones. Porque no es incompatible, es imprescindible”.

Porque por mucha tecnología, por mucha estrategia, por mucho rendimiento…el trabajo sigue siendo un deporte de equipo. Y aquí conviene elevar el nivel, porque esto no va de ser “majo”. Va de ser eficaz.

En una carrera profesional, junto a la ambición bien gestionada, hay otra habilidad que va a abrirte o cerrarte las mil y una puertas a las que sí o si vas a tener que llamar: se llama capacidad de influencia.

Influencia es que la gente confíe en ti. Que te escuchen. Que te sigan cuando hay incertidumbre. Que puedas mover cosas sin necesidad de tener el cargo. Influencia es que descuelgues el teléfono y se solucione el problema.

Te pongo un ejemplo práctico que podría darse en cualquier oficina del mundo:

Misma situación. Dos maneras de pedir un documento que necesitas con cierta urgencia:

  • ¿Cómo va lo que te pedí? (y ya sientes el cronómetro en la nuca)
  • ¿Cómo puedo ayudarte? (y de repente puedes parar, respirar y pensar)

Son 2 frases, pero son 2 culturas.

La primera suele entenderse desde la prisa e impulsa a la presión.
La segunda trae responsabilidad compartida y la emoción que generas es la de la confianza.

Y aquí un matiz importante: la capacidad de influencia que abre puertas no va de manipular a otros, va de acompañarlos a desarrollar su mejor versión.

No eres más por trabajar en una multinacional. Ni menos por trabajar en una tienda. Ni vales más por ser jefe. Ni menos por ser becario. En la vida profesional, como en la vida, hay etapas y hay circunstancias.

Por eso, tu carrera no se decide solo por lo que sabes. Se decide por cómo te mueves junto a las personas, y por las relaciones que construyes.

Cuando estás empezando, parece que crecer es subir en una jerarquía: tener un título, que recibas la validación externa de que tus decisiones y trayectoria, son un éxito a ojos de otros.

¿Y qué solemos hacer para conseguir el éxito profesional y la aprobación de todos los de tu alrededor? Decir que sí a todo, o casi todo: si a horarios infinitos, si a no parar a comer, si a trabajar sin descanso…

Aquí va el tercer aprendizaje de esta experiencia de vida:

En una vida laboral con propósito y pasión hay que trabajar mucho. Hay etapas de gran responsabilidad y mucha exigencia. Pero si solo dices sí, llega un día en el que tu carrera no la eliges tú: la elige la inercia, la eligen los noes de otros.

Hay una diferencia muy grande entre “subir” y “ascender”: subir es moverse hacia arriba o aumentar algo. Ascender es elevarse a un rango, nivel o posición superior.

La diferencia es muy sutil, pero determinante en el éxito profesional y si tu objetivo es ascender, debes aprender lo antes posible a decir no.

  • No a puestos que te alejan de tus valores.
  • No a liderazgos vacíos.
  • No a jerarquías que te piden pisar para subir.
  • No a “síes” que te rompen la vida.

Y ojo, esto no va de no currar ni de ser rebelde. Va de aprender a tener criterio. De tener tus “NOES NO negociables”.

¿Cómo descubrirlos? En vez de preguntarte “¿esto me hace subir?”, pregúntate estas 3 cosas:

  1. ¿Esto me construye?
  2. ¿Esto me acerca o me aleja de lo que quiero ser?
  3. ¿Qué estoy sacrificando si digo que sí? (tiempo, salud, relaciones, valores)

Porque con los años descubres que el poder más importante que puedes tener en tu vida es el de tener la capacidad de elegir. Y a elegir se aprende, tomando decisiones. No dejando que la prisa o que otros las tomen por ti.

En un mundo tan rápido y exigente como el que vivimos, construir sin prisa una carrera profesional puede parecer misión imposible. Pero precisamente por eso construir una carrera no es llegar rápido:

  • Es no perderte por el camino.
  • Es elegir a las personas.
  • Y es tener claro tús NO negociables.

Para poder elegir donde y sobre todo junto a quienes quieres disfrutar tu vida profesional.

Preparar una charla TEDx no es tener algo que decir y ya. Es guionizar, recortar, ensayar hasta que cabe en el tiempo, y sostener el mensaje cuando los nervios aparecen.

En mi caso, además, hubo un giro de guión: me pidieron abrir el evento cuando ese no era el plan inicial. Y ahí la autoexigencia sube contigo al escenario: hay segundos en blanco, frases que se olvidan… y aun así sigues.


Al final, el mayor logro no es “dar una charla”. Es que lo que cuentas le sirva a alguien, aunque sea a una sola persona.

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