Talento y liderazgo: la fuerza del equipo humano de Telefónica

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Alberto Alfonso Pordomingo Seguir

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El talento es la capacidad innata que tiene una persona para hacer bien las cosas. Es la inteligencia para analizar una determinada situación y elegir el proceso más adecuado para lograr el mejor resultado posible.

Entre los sinónimos de talento se encuentran inteligencia, agudeza, perspicacia, ingenio, intelecto, juicio, clarividencia, aptitud, capacidad, habilidad, destreza, pericia y dote.

En empresas como Telefónica se habla de gestión del talento y se apuesta por su desarrollo, especialmente por el talento interno. De hecho, este es uno de los seis pilares sobre los que se apoya el plan estratégico de Telefónica para los próximos cinco años: transformarse para crecer.

La meritocracia es también un elemento muy importante que debe tenerse en cuenta. Los cargos y las recompensas deben asignarse según el mérito individual, el talento, la formación y el esfuerzo.

El liderazgo, por su parte, es la capacidad de dirigir y asumir la responsabilidad de llevar a cabo una tarea, organizar un trabajo o coordinar a un grupo. El mejor líder es aquel que ejerce el liderazgo de forma innata y espontánea, sin necesidad de galones identificativos.

Además del talento y del liderazgo, debemos tener presente que no todas las personas somos buenas en todo. Cada una destaca más en unas materias que en otras, y la verdadera habilidad consiste en obtener de cada persona el mejor resultado posible a partir de las capacidades que mejor puede desarrollar.

En ocasiones, la educación ha trabajado justo en la dirección contraria: en lugar de potenciar las capacidades innatas, se ha centrado en mejorar aquellas menos sobresalientes. A mi juicio, eso es un error. El ser humano es un ser social, vivimos en comunidad, y parece mucho más inteligente aprovechar las aptitudes que cada persona posee de forma natural para alcanzar mejor los objetivos colectivos.

A veces, en empresas grandes y jerárquicas, perdemos la lógica y la coherencia entre talento, meritocracia y capacidad. El ser humano es complejo, no lineal, y son muchos los factores que pueden influir en una reacción o en un desempeño concreto. De ahí que la gestión de las personas sea una tarea capital dentro de cualquier organización.

De esa realidad surgen además otros elementos que también influyen, como la motivación, la autorresponsabilidad, el sentimiento de pertenencia y la organización interna. Es importante sentirse una parte valiosa de la compañía, por muy grande que esta sea. No sentirse como un número, sino como alguien con la capacidad de transformar, aportar y ayudar a que la organización avance en la dirección correcta.

Tras más de 30 años de andadura en Telefónica, mi apuesta personal es clara: situar a las personas en el lugar que mejor encaje con sus capacidades, motivarlas, darles responsabilidad y apostar por estructuras menos jerárquicas, basadas en la autorresponsabilidad y en el valor que cada uno aporta al grupo.

Y, del mismo modo que los clientes deben ser fans de su compañía, también debemos convertir a los empleados en los auténticos seguidores y embajadores de la empresa. Si conseguimos todo esto, ningún reto será inalcanzable. Con un equipo así, el futuro no tiene límites.

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