¿Y lo digital? El gran ausente en el discurso sobre el estado de la Unión

La Unión Europea necesita mantener el enfoque de horizontes amplios, con la visión innovadora y anticipatoria que le caracteriza, para cumplir con los objetivos digitales y verdes europeos.

Unión Europea digital

Actualizado última vez el 29/09/2022

9 min

“Hace quince años, durante la crisis financiera, tardamos años en encontrar soluciones duraderas. Una década más tarde, cuando se produjo la pandemia mundial, nos llevó solo semanas”, ha explicado Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en su último discurso sobre el estado de la Unión. La cooperación y la solidaridad han sido los valores fundamentales que han reactivado la voluntad política de adoptar las medidas sanitarias y económicas comunes para la recuperación económica y social posterior.

La aceleración de la digitalización ha sido clave en la resiliencia de la economía europea. En pocos días, la digitalización se aceleró más que en los cinco años anteriores. Las redes de alta capacidad respondieron satisfactoriamente a un aumento sin precedentes del uso de servicios digitales manteniendo vivo el flujo económico y comercial. Demostraron en muy poco tiempo las fortalezas europeas en un proceso imparable de transformación digital y verde.

Pero este proceso aún no ha terminado. Ahora necesitamos seguir avanzando en las agendas políticas y regulatorias para cumplir con los objetivos digitales y verdes europeos. Estos objetivos son la mejor hoja de ruta para fortalecer la política industrial europea, impulsar la autonomía estratégica de la región y mejorar la competitividad de las empresas europeas a escala global.

Política industrial europea

Compartimos con la presidenta de la Comisión la necesidad de mejorar las habilidades digitales de los europeos con su propuesta para designar 2023 como el “Año de las habilidades”. Es uno de los cuatro pilares en los que se asienta la Brújula Digital europea y que se evalúan en el Índice de la Economía y Sociedad Digital europea. De la misma forma, la Unión Europea acierta en su compromiso de fomentar el desarrollo de las Pymes, otro de los ejes fundamentales de los objetivos digitales europeos.

Sin embargo, sorprende que en su discurso no haya referencias explícitas a la política industrial en el marco de la transformación digital. En estos momentos, no podemos guiarnos únicamente por políticas ad hoc que pierden interés de un año a otro. La Unión Europea necesita mantener el enfoque de horizontes amplios, con la visión innovadora y anticipatoria que le caracteriza.

La política industrial debe entenderse en este marco como una apuesta por el futuro y la prosperidad de la región. Hablamos de soluciones políticas para que los gobiernos ayuden a las industrias nacionales a crecer y a ganar escala comercial. El impulso de la productividad y la competitividad europeas requiere estrategias a largo plazo y un marco político que incorpore la dimensión tecnológica y digital para transformar las economías. Esto se traduce en un avance en la construcción del mercado único europeo, en el apoyo al desarrollo de servicios e infraestructuras digitales europeos, así como en la revisión de los marcos normativos y de su aplicación para permitir estructuras de mercado eficientes en sectores clave, como el de telecomunicaciones.

¿Y la autonomía estratégica digital?

Sorprende también que las únicas referencias a la autonomía estratégica estén asociadas solamente a la energía obviando el capítulo digital y su estratégica relevancia también en este contexto particular. 

Tanto la energía como la digitalización son claves para la competitividad de la economía europea. De hecho, la digitalización puede contribuir a mejorar las condiciones del mercado energético mediante una mayor eficiencia en el aprovechamiento de los recursos.

“Acelerar la digitalización y promover el desarrollo de energías renovables puede contribuir positivamente a la transformación energética que necesita la Unión Europea”

Sin duda, debemos “asegurar el suministro y garantizar la competitividad global”, pero no podemos olvidar que el debate sobre la autonomía estrategia de la Unión Europea inicialmente cobró gran relevancia en el ámbito digital a raíz de las consecuencias económicas y sociales del Covid-19. De hecho, retomando las palabras de Josep Borrell: “La crisis de la covid-19 ha puesto de manifiesto el carácter fundamentalmente asimétrico de la interdependencia y la vulnerabilidad de Europa. La ciencia, la tecnología, el comercio, los datos y las inversiones se están convirtiendo en fuentes e instrumentos de presión de la política internacional”.

Esta necesidad será todavía más evidente con el desarrollo del metaverso. Es una muy buena noticia que Ursula von der Leyen haya remitido una carta al Parlamento Europeo anunciando su intención de analizar las oportunidades y riesgos de los “mundos virtuales”. Los procesos institucionales deben acortar los tiempos para acompasarse con los de la innovación tecnológica y las soluciones digitales. La Unión Europea no se puede permitir llegar tarde a esta nueva era y a los cambios que la evolución de Internet va a suponer tanto en las infraestructuras como en el tejido empresarial.  

Alianza Digital con América Latina

En este contexto, las alianzas internacionales son fundamentales. Los magníficos resultados del Global Gateway en África deben animar decididamente a la UE a extender esta iniciativa a otras regiones, particularmente a América Latina, como mencionó la presidenta de la Comisión. El Global Gateway debe ser el instrumento que reactive estos lazos y ayude significativamente a la modernización de las políticas públicas y la regulación de la región a la era digital en América Latina. En este contexto, hay varios objetivos en los que trabajar.

Por una parte, es necesario actualizar los marcos constitucionales y legales para crear un entorno regulatorio marcado por la seguridad jurídica y por una norma lo suficientemente flexible como para adaptarse fácilmente a los rápidos cambios tecnológicos. Por otra parte, se requieren políticas públicas adaptadas a la realidad sociodemográfica de cada país, con condiciones de mercado que incentiven la inversión. Estas iniciativas deberán acompañarse de un marco regulatorio moderno y seguro que garantice e incentive la inversión. Y, por último, pero no por ello menos importante, estas decisiones también deberían promover modelos de negocio innovadores, colaborativos y sostenibles.

En el ámbito digital, es indispensable el apoyo financiero necesario para desplegar redes de alta capacidad que conecten al mayor número de personas posible. Junto a este esfuerzo, será critico no dejar a nadie atrás, fomentando las capacidades digitales de las personas y la digitalización de las Administraciones públicas y las empresas.

América Latina y la Unión Europea deben forjar una Alianza Digital que sirva de vehículo para que los esfuerzos desplegados en el Global Gateway tengan resultados tangibles y beneficiosos en un corto espacio de tiempo. 

Conclusión

La cooperación y la solidaridad no solo deberían limitarse a los acuerdos entre Estados miembros, sino que debería ampliarse a todos los actores relevantes. Europa se enfrenta a tiempos inciertos llenos de cambios que requerirán una región más cohesionada, competitiva y sostenible.

Siendo cierto que las tensiones geopolíticas actuales están poniendo de relieve la urgencia de la independencia energética, esta situación no debería suponer un freno para la transición digital y verde. Por el contrario, la digitalización es la palanca que puede acelerar la transición energética europea. Sin digitalización no hay transición energética. El desarrollo de infraestructuras y servicios digitales es la base para conseguirlo y para alcanzar la tan deseada autonomía estratégica europea.

Necesitamos una Europa más fuerte, conectada y resiliente que sea capaz de aprovechar la competitividad industrial para aumentar su autonomía estratégica y su influencia mundial.


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