El pasado 7 de mayo, Telefónica organizó en Bruselas un nuevo encuentro en el marco de su iniciativa Telefónica Policy Lab, un espacio de diálogo abierto diseñado para fomentar la reflexión conjunta sobre los grandes retos de la política digital europea. El evento fue inaugurado por Idoya Arteagabeitia, Chief Regulation, Public Policy and Competition Officer de Telefónica, quien compartió una reflexión inicial sobre el contexto geopolítico actual y los retos de Europa en materia de competitividad y soberanía digital.
A continuación, el debate se abrió con las intervenciones de Pilar del Castillo, miembro del Parlamento Europeo, y de representantes de la Comisión Europea; Lucrezia Busa y Miguel González Sancho, de la Dirección General de Redes de Comunicación, Contenido y Tecnología (DG CONNECT); y Darío García de Viedma, del Real Instituto Elcano. La conversación fue moderada por Gonzalo López‑Barajas, Head of Corporate Regulation Unit de Telefónica, quien dio paso a un intercambio abierto entre los representantes de diversos Estados miembros, instituciones europeas y otros actores del ecosistema digital.
El debate giró en torno a tres temáticas: el papel de la conectividad como habilitador clave de la competitividad y la innovación, la necesidad de fortalecer la capacidad de inversión y de escala en Europa de sectores estratégicos como el de las telecomunicaciones, y la importancia de avanzar hacia un marco regulatorio más coherente, proporcionado y orientado a la inversión para afrontar los retos de la competitividad de la economía digital europea en un entorno geopolítico y tecnológico en constante evolución y cada vez más exigente.
En este contexto, uno de los consensos del debate fue que Europa se encuentra en un punto de inflexión. La creciente competencia tecnológica global, junto con la aparición de nuevas dependencias estratégicas están acelerando la necesidad de repensar el papel de Europa en la economía digital global. Reforzar la capacidad de competir, innovar y actuar con mayor autonomía se ha convertido, por tanto, en una prioridad clave.
La conectividad emergió como un eje fundamental de esta reflexión. Más allá de su dimensión como infraestructura, se destacó su papel como base sobre la que se construye el conjunto del ecosistema digital. Desde la inteligencia artificial hasta el cloud, los centros de datos o las redes avanzadas, el desarrollo de tecnologías estratégicas depende de la existencia de redes robustas, resilientes y preparadas para soportar esta transformación.
La competitividad fue otro de los grandes temas de la conversación. Los participantes coincidieron en que Europa necesita reforzar su capacidad de inversión y superar algunos de los retos estructurales que siguen limitando el crecimiento del ecosistema digital, como la fragmentación del mercado, las dificultades para escalar empresas innovadoras o el acceso a financiación en determinadas fases de desarrollo.
En particular, se puso de relieve la necesidad de cerrar la brecha de inversión en tecnologías emergentes y de construir un ecosistema más sólido, capaz de combinar grandes actores industriales con startups dinámicas y canalizar el talento de la región. La capacidad de escalar, atraer capital y desarrollar proyectos de mayor tamaño se identificó como un elemento clave para mejorar la posición de Europa en la economía digital global.
En este contexto, también se destacó la importancia de contar con un entorno que favorezca la innovación y el emprendimiento, así como de promover la demanda para la adopción de soluciones digitales. Todo ello, manteniendo un equilibrio entre apertura y autonomía estratégica, evitando planteamientos proteccionistas pero reforzando las capacidades propias allí donde sea necesario.
El debate abordó igualmente la evolución del marco regulatorio europeo, con especial atención a la Digital Networks Act. Se compartió la necesidad de avanzar hacia un entorno regulatorio que acompañe la transformación del sector, impulse la inversión y facilite el despliegue de infraestructuras digitales y el desarrollo de productos y servicios innovadores.
En este ámbito, la simplificación regulatoria se destacó como una prioridad transversal. Un marco más coherente, claro y proporcionado se considera esencial para reducir la complejidad, aumentar la seguridad jurídica y permitir que el conjunto del ecosistema pueda innovar y competir en mejores condiciones.
Asimismo, la conversación incorporó la dimensión de la ciberseguridad y la resiliencia, cada vez más relevantes en un entorno marcado por la creciente interdependencia tecnológica. La protección de las infraestructuras críticas y la capacidad de respuesta ante riesgos y vulnerabilidades se sitúan ya en el centro del debate sobre la soberanía digital europea.
A lo largo del intercambio, también se puso de manifiesto cómo estas interdependencias pueden dar lugar a nuevas dinámicas de poder y a posibles puntos de presión en determinadas áreas tecnológicas, lo que refuerza la necesidad de que Europa fortalezca sus capacidades en ámbitos estratégicos del ecosistema digital.
En conjunto, la discusión reflejó una idea compartida: el reto de Europa ya no es tanto definir su ambición digital, sino poner en marcha las condiciones necesarias para hacerla realidad. Competitividad, inversión, regulación, talento y desarrollo de ecosistema forman parte de una misma ecuación que Europa debe abordar de manera coherente.
Este encuentro forma parte de Telefónica Policy Lab, una iniciativa con la que Telefónica busca contribuir al debate europeo mediante el diálogo constructivo y el intercambio de perspectivas. Durante el evento, además, Telefónica presentó la segunda edición del Playbook de Políticas Públicas, en donde recoge la visión de la compañía sobre los principales debates digitales y tecnológicos que definirán el futuro digital de Europa y formula propuestas para contribuir al diseño de políticas públicas que impulsen una Europa más competitiva, innovadora, sostenible e inclusiva.






