Connect Europe presenta la edición 2026 de su informe State of Digital Communications, que ofrece una radiografía del sector europeo de telecomunicaciones y analiza las tendencias que marcan su competitividad. El documento refuerza una idea cada vez más compartida en la industria: la cuestión ya no es si Europa tiene capacidad tecnológica, sino si cuenta con un marco regulatorio coherente que le permita transformarla en ventaja competitiva.
Esta reflexión cobra especial relevancia en un contexto de creciente demanda de soberanía tecnológica en Europa y en un momento clave, con la revisión de las Directrices sobre Concentraciones, la futura Ley de Redes Digitales y la simplificación regulatoria en marcha. Estas reformas podrían redefinir el marco competitivo e inversor del sector y fortalecer la capacidad de Europa para desarrollar, proteger y escalar tecnologías propias.
Un sector estratégico para la soberanía tecnológica europea
El informe permite identificar dos grandes tendencias que evidencian el papel cada vez más estratégico de las telecomunicaciones en el proyecto europeo de soberanía tecnológica.
La primera es la consolidación del ecosistema europeo de comunicaciones digitales como pilar de la economía: en 2024 alcanzó un valor de 1,09 billones de euros, equivalente al 5% del PIB. Estas infraestructuras sostienen toda la economía. Industria, banca, comercio, sanidad, educación y defensa dependen de redes fiables y de alta capacidad. Sin ellas, no hay inteligencia artificial, automatización industrial ni economía del dato. En otras palabras, la soberanía tecnológica europea empieza en sus redes.
La segunda tendencia apunta a la transformación del propio sector. Los operadores europeos evolucionan del rol tradicional a plataformas tecnológicas integradas e interoperables, ampliando su papel en el ecosistema tecnológico, como con el proyecto Euro3C. Ciberseguridad, servicios cloud, edge computing, conectividad telco-edge-cloud, soluciones de IA, servicios de satélite direct-to-device y APIs de red programables forman parte de una oferta cada vez más sofisticada, que convierte a las redes y los operadores en un motor de innovación y servicios avanzados. En otras palabras, el sector refuerza la capacidad de Europa para desarrollar y escalar servicios y tecnología propia.
Retos persistentes que amenazan la ambición europea
A pesar de su peso estratégico para la soberanía tecnológica, el sector de las telecomunicaciones europeo afronta desafíos que podrían limitar su competitividad y su capacidad de inversión.
1. Brecha en cobertura, adopción y rendimiento de redes
Según Connect Europe, Europa mantiene una brecha significativa frente a los líderes globales en cobertura, velocidad y adopción de nuevas tecnologías. En 2025, la cobertura 5G alcanzó el 94,9% de la población, por debajo de EE. UU. (98,4%), Corea del Sur y Japón (99,9%) o China (96%). En 5G standalone (5G SA), la forma más avanzada de cobertura 5G, la diferencia se acentúa: 63% de la población cubierta en Europa frente a 93% en China, 81% en EE. UU. y 75% en Japón, mientras que solo el 43% de las conexiones móviles europeas son 5G, frente al 73,4% en EE. UU. o el 70,4% en China.
Esta brecha persiste pese a un esfuerzo inversor considerable. Los operadores europeos han pagado más de 8.000 millones de euros (M€) anuales en licencias en los últimos 5 años y más de 30.000 M€ en licencias de espectro 5G, sumando casi 50.000 M€ en subastas desde 2020.
En redes fijas, en 2025 el 77,2% de los hogares están cubiertos por FTTH y el 86,2% por redes “gigabit-capable”, pero el rendimiento promedio de estas redes sigue por debajo de líderes globales en términos de velocidad de descarga: 171 Mbit/s en Europa, frente a 289 Mbit/s en EE. UU., 206 Mbit/s en China, 219 Mbit/s en Japón y 234 Mbit/s en Corea del Sur.
2. Sostener la inversión en un entorno de presión financiera
El segundo gran reto es la inversión. A pesar de las exigencias tecnológicas, los operadores europeos operan en un contexto de ingresos contenidos. En 2024, la inversión del sector cayó un 2%, hasta 64,6 mil millones de euros, manteniéndose por debajo de años anteriores. Un dato alarmante que destaca el informe es que, ante la falta de mayor capacidad de inversión, se estima que 41,8 millones de europeos seguirán sin acceso a redes FTTH en 2030.
La brecha es aún más evidente en términos per cápita: Europa invierte 118 euros por habitante, muy por debajo de EE.UU. (217 euros), Japón (173) o Corea del Sur (151). Además, el ARPU (ingreso medio por usuario) ajustado por PIB permanece estancado, incluso por debajo de los niveles de hace una década. En 2024, el ARPU móvil fue de 14,9 euros (-2,4 % vs. 2023), frente a 26,1 € en EE. UU., 21,7 € en Corea del Sur, 21,3 € en Japón y 18,3 € en China.
3. Fragmentación del mercado
El tercer desafío, de carácter más estructural, es la elevada fragmentación del mercado europeo. Según Connect Europe, en el ámbito móvil, Europa cuenta con 44 operadores con más de medio millón de suscriptores, frente a solo 8 en EE.UU., 4 en China y Japón, o 3 en Corea del Sur. En redes fijas (FTTH), el número también supera al de otras regiones: más de 70 operadores con más de 500.000 unidades inmobiliarias pasadas con fibra frente a 28 en EE.UU., 6 en Japón, 5 en Corea del Sur o 4 en China.
4. Adaptación a la evolución y la convergencia tecnológica
Otro desafío apunta a la imparable evolución tecnológica hacia una convergencia entre tecnologías, proveedores y servicios. Los operadores europeos van más allá de la conectividad y se expanden hacia la nube para atender la creciente demanda de servicios digitales. En 2025 controlaban el 19% de los centros de datos europeos (≈600 de 3.177) y habían desplegado unos 750 nodos de edge cloud a finales de 2024.
Igualmente, el informe confirma una tendencia imparable que aumentará la presión para acelerar la adaptación del sector: el tráfico de datos sigue creciendo, hasta 1.104 exabytes en redes fijas en 2025 (vs. 989 en 2024) y 169 exabytes en móviles (vs. 149 en 2024). Se espera que la IA impulse aún más este crecimiento, y el tráfico de interconexión de centros de datos podría aumentar hasta un 50% anual entre 2025 y 2030, según Connect Europe.
Una regulación pro-tecnología para una Europa más competitiva y soberana
Europa cuenta con redes avanzadas, operadores con experiencia global y un mercado digital sofisticado. El desafío es aprovechar esta base para impulsar el crecimiento y la innovación. El fitness check del sector pone de relieve la necesidad de marcos regulatorios pro-tecnología que fomenten la escala de los operadores, clave para reforzar su capacidad de inversión y estratégica en un contexto de creciente demanda de soberanía digital.
La Ley de Redes Digitales y la revisión de las Directrices sobre Concentraciones y la simplificación regulatoria, que ha de ser más ambiciosa que la presentada en el Digital Omnibus (incluida la eliminación de la obsoleta ePrivacy), podrían abrir la puerta a una Europa que apueste por la transformación de sus infraestructuras en plataformas tecnológicas de vanguardia reforzando la capacidad de Europa para escalar tecnologías propias e impulsar su competitividad.







