¿Cómo gestionar la reputación e intangibles? ¡Descubre las tendencias globales!

Approaching the Future lanza su 4º edición con el objetivo de analizar las tendencias en reputación y gestión de intangibles e identifica las tendencias más relevantes que marcan la agenda empresarial global.

30/05/2019

Laura Cabo Díez

Laura Cabo Díez 

Community Manager and Editor, Telefónica S. A. 

 

Approaching the Future lanza su 4º edición con el objetivo de analizar las tendencias en reputación y gestión de intangibles e identifica las tendencias más relevantes que marcan la agenda empresarial en materia global, de reputación, marca, sostenibilidad, ética y transparencia. Este año, como novedad, se incorpora la aplicación de técnicas de inteligencia artificial para analizar la relación entre las valoraciones de los directivos y los proyectos e iniciativas que las organizaciones están desarrollando actualmente. El informe está elaborado por Corporate Excellence-Centre for Reputation Leadership junto a la consultora Canvas Estrategias Sostenibles, y la colaboración de la Asociación de Directores de Comunicación, Dircom.

 

1. Humanizar la tecnología: desconectar para conectar

La tecnología ha cambiado la forma en que las personas interactúan. Hoy en día, está presente en todos los aspectos de la vida profesional y personal, lo que hace que la frontera entre ambos aspectos sea cada vez más difusa. La agilidad y flexibilidad son las nuevas claves de los entornos laborales, generando nuevas formas de trabajar que potencian el empoderamiento de las personas y las dota de “poder” para optimizar su tiempo, mejorando la proactividad y creatividad. Esto también repercute en las necesidades de que los profesionales tengan nuevas capacidades y habilidades. Según el estudio Skill shift: Automation and the future of the workforce de McKinsey Global Institute, el futuro del trabajo precisa de cambios estructurales que permitan la adaptación a nuevas realidades.

 

 

En este sentido también es importante destacar que la tecnología está redefiniendo no solo la forma de trabajar de las personas, sino también su forma y lugar donde vivir. Así, en 2050, el 70% de la población mundial vivirá en ciudades, según el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBSCD). Esto hace que surjan nuevos servicios digitales que buscan dar respuesta a necesidades urbanas como la movilidad, la vivienda o el ocio.

 

2. El futuro del trabajo: ágil y con valores

La digitalización y automatización ha cambiado la forma en que trabajamos y nuestros entornos laborales. Esto supone un reto para las organizaciones que tendrán que ser más ágiles y flexibles con sus profesionales.

Cada vez más se requieren nuevas capacidades tecnológicas, sociales y emocionales. Este empoderamiento de los empleados les da la oportunidad de optimizar su tiempo para mejorar su productividad y creatividad. Así, el 67% de trabajadores considera importante aprender nuevas habilidades para trabajar con tecnologías inteligentes en los próximos años, según una investigación de Accenture.

 

 

La sociedad cada vez da más importancia a los valores de las empresas. Así, para el 81% de los trabajadores es importante encontrar un propósito en su trabajo diario y el 78% valora trabajar en un proyecto que esté alineado con sus valores personales. De esta forma, los valores y cultura corporativa se convierten en una herramienta estratégica que marcará la tendencia de los trabajos del futuro.

 

3. La cultura corporativa se reinventa

El empoderamiento femenino es una realidad. La igualdad de oportunidades es uno de los grandes temas transversales de la Agenda 2030. El empoderamiento femenino es una realidad. Así, a través de movimientos como #MeToo, la concepción social y política de las mujeres que existía ha sido cuestionada. Las mujeres reclaman así una nueva posición en la espera pública y política. En este sentido, Harvard Business Review a raíz de una investigación sobre dicho movimiento concluyó que el 20% de los trabajadores afirma que ha supuesto un cambio tangible y un 48% de las trabajadoras encuestadas señaló haber vivido una experiencia de acoso.

Según el Fondo Económico Mundial (WEF) solamente un 34% de mujeres ocupan puestos directivos en empresas. Esto pone sobre la mesa un nuevo reto corporativo al que se debe hacer frente y en el que los altos ejecutivos tienen un papel fundamental para la erradicación de la desigualdad.

 

 

La cultura corporativa se está reenfocando con un nuevo objetivo: convertirse en una herramienta para eliminar la estructura de poder que silencia los problemas de género.

 

4. Los ODS, del compromiso a la acción

2030 es la fecha clave marcada por la ONU para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ¡Esto requiere entrar ya en acción!

Según la encuesta del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), un 78% de las compañías en todo el mundo están alineadas de alguna forma con los ODS. No obstante, solo el 10% de las empresas a nivel mundial reporta metas o planes de acción concretos.

 

 

La ONU ha identificado la tecnología como una de las principales herramientas para lograr un desarrollo sostenible. Así, el Big Data destaca al revolucionar la recogida y proceso de información. Esto unido a las posibilidades el Internet de las Cosas pueden mejorar, por ejemplo, los tratamientos sanitarios, entre otros.

 

5. Crece la exigencia ética de los inversores

El compromiso social con el cambio se ha hecho patente durante los últimos años al formalizarse varios compromisos globales relacionados con el desarrollo sostenible. Esto ha provocado que los inversores tengan un mayor interés en incorporar criterios sociales y ambientales.

Según Spainsif, en España se gestionan aproximadamente 185.614 millones de euros bajo criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) lo que supone una cuota del 46% sobre el mercado nacional. A nivel global, el 89% de los inversores aseguran que sus entidades se inclinan más hacia estos criterios y el 63% que esto ocurrió en el último año según el Trust Barometer de Edelman sobre inversores.

 

 

 

Se ve una así una tendencia clara entre los inversores de un aumento de su implicación en cues¬tiones relacionadas con la ética, la diversidad, la sostenibilidad y los derechos humanos y laborales. Esto pone de manifiesto que el gran hito es consolidar una medición del impacto de esta inversión responsable. Según una encuesta de Morgan Stanley, un 23% de los inversores considera que la calidad de los datos para evaluar los criterios ESG y la sostenibilidad es el principal reto para consolidar la inversión responsable como práctica empresarial.

 

 

 

 

 

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