Conectividad para todos

Una red de telecomunicaciones de alta capacidad, resiliente y con una extensa cobertura es indispensable para conseguir la transformación digital de las sociedades y economías y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. La brecha digital y la falta de acceso a Internet son una barrera que lastra el crecimiento económico y el desarrollo social. Conectar a los no conectados debe ser una prioridad y un objetivo global de las políticas públicas y regulatorias.

Europa y América Latina no alcanzarán sus ambiciosos objetivos de conectividad sin un cambio en las políticas y la estrategia regulatoria que consiga atraer la inversión necesaria para desplegar redes de alta capacidad.
Por ello, es necesario favorecer nuevas formas de colaboración y modelos de negocio que permitan esquemas de inversión más eficientes. Los acuerdos voluntarios de compartición de redes y las formas de cooperación innovadoras entre los diferentes agentes (bancos de desarrollo, proveedores de servicios digitales…) son una gran oportunidad.

En Telefónica, estamos poniendo en práctica innovadoras alianzas para el despliegue de redes de telecomunicaciones. En Perú, mediante Internet para Todos (IpT), estamos desplegando una red móvil mayorista neutra en zonas rurales. En Brasil, el esquema de colaboración se centra en la creación de un operador mayorista para el despliegue FTTH en zonas urbanas y en Alemania, el acuerdo con Allianz se dirige al despliegue de fibra en zonas rurales.
Sin embargo, no es suficiente ofrecer más conectividad, pues es preciso mejorar la capacidad de las redes existentes. Se deben promover tecnologías de construcción de redes que puedan evolucionar en el futuro y que permitan una innovación continua de la propia red, así como fomentar el apagado de las redes legacy como una oportunidad para mejorar su eficiencia energética y contribuir a la descarbonización de la economía.

El objetivo de conectar a todos también debe eliminar las barreras que hacen inviable el modelo de negocio de despliegue de red en zonas remotas y rurales sin servicio (White spots).

Aspectos como la reducción del coste del espectro, la fiscalidad, una mayor flexibilidad regulatoria, facilitar el despliegue de redes abiertas y compartidas pueden contribuir a hacer económicamente viable el despliegue en zonas rurales. A todo ello se debería sumar la asignación de fondos públicos como parte de la política de cohesión social.
La colaboración debe ser la base para desarrollar unas políticas públicas y una regulación que apoyen decididamente las inversiones para conectar a los conectados y que nadie quede atrás.

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