Los debates públicos sobre tecnología y digitalización se han convertido en un espacio clave para analizar los retos y oportunidades y orientar el diseño de las políticas públicas para que impulsen la competitividad, la transformación tecnológica, el crecimiento y la resiliencia.
¿Quieres saber cuáles serán las prioridades en políticas públicas de tecnología y telecomunicaciones para 2026? Siguiendo con la serie de tendencias que comenzamos en 2023, y seguimos en 2024 y 2025 te invitamos a descubrir los siete temas más destacados que marcarán la agenda pública de 2026.

1. Competitividad como base para la autonomía estratégica y soberanía digital europea
En 2026, la Unión Europea (UE) implementará su ambicioso programa de trabajo para 2026. Este está orientado a completar el mercado único, simplificar la regulación y crear las condiciones para que las empresas europeas ganen escala y competitividad, promoviendo la innovación y reforzando la autonomía estratégica de la UE. La Comisión y los Estados miembros asumen que avanzar exige inversión, reformas regulatorias y una mayor coordinación.
Este rumbo da continuidad al trabajo iniciado en 2025 por la UE con a la nueva política industrial, articulada en la Brújula para la Competitividad y el programa de la Comisión Europea 2025, que incorporaba, además, el Plan de Acción del Continente IA. Junto con los debates impulsados por la Década Digital 2030, el Eurobarómetro sobre las expectativas ciudadanas en materia de digitalización, Europa ha mostrado su determinación de actuar frente a la persistente brecha de innovación, la fragmentación del mercado único y la dependencia tecnológica externa. En este contexto, el sector de las telecomunicaciones se consolida clave para avanzar en la integración del mercado único, cerrar estas brechas, acelerar la transición digital y verde y fortalecer el liderazgo europeo en tecnologías estratégicas.
2. Simplificación regulatoria y marcos favorables a la inversión y la innovación
En el ámbito de las telecomunicaciones, la UE consolidará en 2026 la reforma iniciada en 2025 a través del paquete Omnibus Digital y la Ley de Redes Digitales (DNA), avanzando en la simplificación normativa, clave para el futuro del sector. Telefónica, en particular, aboga por una reforma ambiciosa de la DNA que estimule la inversión en redes de nueva generación y el despliegue de servicios avanzados. Esto requiere normas claras que reduzcan la incertidumbre, simplifiquen obligaciones, refuercen los incentivos para invertir en espectro y redes de alta capacidad, garanticen igualdad de condiciones en la cadena de valor digital y fomenten la innovación tecnológica, protegiendo al mismo tiempo a los usuarios. En este sentido, la derogación de la normativa ePrivacy, ya obsoleta, resulta necesaria.
En 2025 quedó claro un desafío clave: Europa necesita ser más sencilla y ágil para acelerar su competitividad, comenzando por un marco regulatorio moderno y simplificado que agilice la inversión y la innovación en la región. Esta simplificación se consideró inaplazable en 2025 según organismos como la OCDE, que en el Symposium for Regulatory Simplificationy en su informe, OCDE Regulatory Policy Outlook defiende una regulación eficaz basada en la evidencia y en el diálogo público-privado.
3. Consolidación y Escala para impulsar el liderazgo tecnológico europeo
En 2026 se avanzará hacia un nuevo enfoque del control de concentraciones en la UE, tras las conclusiones de la consulta pública lanzada por la Comisión Europea en 2025 sobre las Directrices para la evaluación de las concentraciones horizontales y no horizontales. Las respuestas a la consulta evidencian una demanda generalizada de los agentes económicos de incorporar una visión más dinámica de los mercados en la aplicación de la política de competencia. Esta visión está alineada con el posicionamiento de Telefónica sobre la revisión de las Directrices y su posicionamiento sobre la eficiencia dinámica de los mercados.
Desde esta perspectiva, la revisión ofrece la oportunidad de reconocer y aplicar una concepción más amplia del bienestar del consumidor, que va más allá de los efectos sobre los precios. Dimensiones como la innovación, la calidad, la capacidad de elección, la resiliencia o la sostenibilidad tienen un impacto más profundo y duradero en el bienestar de los consumidores que el precio por sí solo. Se trataría pues de avanzar de un enfoque basado en la competencia en precios hacia otro centrado en la competencia en valor.
Este enfoque podría traducirse en servicios más innovadores, eficientes y competitivos. En este contexto, se defiende replantear la evaluación del mercado y facilitar la reorganización natural del mercado mediante la consolidación. Esto permitiría a los operadores alcanzar el take-up necesario en las zonas de despliegue de redes, fortalecer su capacidad de inversión y mejorar y ampliar los servicios ofrecidos, tal y como ha mostrado la evidencia en otros mercados, en línea con los objetivos estratégicos de competitividad y bienestar de la UE.
4. Innovación y transformación tecnológica: “telco-edge-cloud”, 5G, quantum e IA
En 2026, la conectividad seguirá evolucionando hacia redes telco-edge-cloud, con una mayor integración de servicios satelitales y un papel creciente del uplink en 5G como activo estratégico, especialmente para usos vinculados a la inteligencia artificial. En este contexto, el network slicing podría resultar clave para habilitar servicios especializados. El principal reto será avanzar hacia un marco normativo más horizontal que impulse la innovación y el crecimiento, fomente relaciones más equilibradas entre los distintos agentes y aporte certidumbre en ámbitos como la neutralidad de la red, o mayor transparencia en relación con las patentes esenciales.
El sector de las telecomunicaciones continúa siendo un motor de innovación, también en colaboración con terceros, como demuestra el laboratorio NEXTONIC, que celebró su décimo aniversario en 2025. La ambición europea de recuperar el liderazgo tecnológico pasa necesariamente por la conectividad, esencial para la transición digital y verde, con la banda alta de 6 GHz llamada a desempeñar un papel relevante en el desarrollo de los servicios 6G. Todo ello se enmarca en un contexto en el que el estado de las comunicaciones digitales en Europa en 2025 ha evidenciado importantes retos pendientes.
De cara a 2026, la Unión Europea va a impulsar nuevas políticas industriales en inteligencia artificial y tecnologías cuánticas, con la aprobación del Quantum Act, el lanzamiento de las gigafactorías, y la adopción de los estándares para la aplicación del AI Act, tras un intenso debate en 2025 centrado en el desarrollo industrial de la IA, marcado por la cumbre de París.
5. Ciberseguridad, resiliencia y defensa
En una era de creciente complejidad digital y tensiones geopolíticas, la seguridad digital ha pasado a ocupar un lugar destacado en la agenda política. El papel de los operadores en este ámbito como socio estratégico, así como las recomendaciones para mejorar la resiliencia, se recogen en el posicionamiento de ciberseguridad. El año 2026 estará marcado por un mayor foco regulatorio y geopolítico en la cadena de suministro y la resiliencia, el impacto de la inteligencia artificial y un entorno regulatorio complejo, pese a los esfuerzos de simplificación. Y ello sin olvidar que es el año que la UE ha establecido para el inicio de la transición hacia criptografía quantum-safe.
El año 2026 también será el año de inicio de implementación de los planes de defensa gestados en 2025. Operadores como Telefónica desempeñan un papel fundamental como socio tecnológico de referencia en el ámbito de la defensa, especialmente en áreas relacionadas con tecnologías de doble uso, la gestión de la información y el diseño y operación de comunicaciones avanzadas como las redes privadas 5G con burbujas de comunicación crítica, así como en el desarrollo de capacidades en materia de drones.
6. Entorno digital seguro e inclusivo para todos
En 2026, las políticas públicas se priorizará la protección de los usuarios en el entorno digital, especialmente de colectivos vulnerables como los menores. Por ello, se prevé el impulso de políticas centradas en la educación digital curricular, el despliegue de herramientas de protección como la verificación de edad, y una mayor colaboración entre instituciones, sector privado, familias y centros educativos. La identidad digital será un elemento clave, especialmente con la entrada en vigor en 2026 de la obligación de ofrecer una cartera de identidad digital en cada estado miembro.
Y la lucha contra el fraude se verá reforzada en la conferencia de marzo en Viena, “Global Fraud Summit” de la ONU, con la firma de acuerdos multilaterales para fortalecer la cooperación frente a esta problemática, como complemento indispensable a marcos regulatorios. También se seguirán promoviendo políticas de digitalización inclusiva orientadas a cerrar brechas de acceso, uso y competencias para generar prosperidad y nuevas oportunidades económicas para todos.
El año 2025 evidenció la urgencia de actuar ante la creciente complejidad de la convergencia entre los entornos digital y físico, reflejada en estudios como Generación Alfabeta y para garantizar entornos digitales seguros para los menores, un compromiso firme de Telefónica. Asimismo, 2025 destacó el valor de los espacios de diálogo multilateral, como el Telefónica Policy Lab, para avanzar en soluciones compartidas.
7. Cooperación multilateral para una gobernanza tecnológica
En 2026, la UE tratará de reforzar su proyección internacional en el ámbito digital, traduciendo su visión de autonomía estratégica en acciones concretas de cooperación global. Tras los avances de 2025, como el acuerdo de comercio digital con Corea del Sur, el impulso de la diplomacia digital y los acuerdos de asociación digital, la agenda se centrará en consolidar marcos de interoperabilidad, comercio digital abierto y reglas globales estables que protejan los valores europeos y refuercen la competitividad. Este enfoque promoverá alianzas estratégicas con bloques clave como Mercosur y un mayor liderazgo europeo en los foros multilaterales de gobernanza de Internet.
En 2025, foros como la Semana Digital de Estrasburgo y el IGF de Oslo evidenciaron la complejidad de la gobernanza de Internet y la necesidad de un liderazgo europeo más articulado. Junto a la Estrategia Digital Internacional de la UE y los debates del B20 Sudáfrica, estas experiencias acentúan la necesidad de impulsar en 2026 una política exterior digital más cohesionada, que integre comercio, regulación y cooperación multilateral.






