Soberanía tecnológica

La soberanía tecnológica es esencial para la competitividad, la seguridad y la resiliencia. Las dependencias en tecnologías e infraestructuras críticas pueden limitar la capacidad para innovar, responder ante disrupciones y mantener el control sobre servicios esenciales.

En Telefónica entendemos la soberanía tecnológica como la capacidad de elegir y mantener un control efectivo sobre tecnologías, infraestructuras, datos y servicios críticos. Esto requiere combinar capacidades propias, cadenas de suministro diversificadas y cooperación con socios fiables. No significa autosuficiencia absoluta ni aislamiento tecnológico, sino favorecer ecosistemas abiertos, competitivos y seguros.

Por nuestra huella y capacidades, Telefónica contribuye a este objetivo en los mercados en los que opera. Las redes de fibra y 5G constituyen infraestructuras esenciales sobre las que se digitalizan empresas, administraciones y ciudadanos. Las comunicaciones satelitales complementan estas redes, ampliando su alcance y contribuyendo a diversificar y reforzar la conectividad.

A estas infraestructuras se suman capacidades en cloud y edge, ciberseguridad, datos, inteligencia artificial e Internet de las cosas, que permiten acompañar la transformación digital de los distintos sectores y el acceso de los ciudadanos a tecnologías digitales. El cloud, en particular, se ha convertido en una infraestructura estratégica para empresas y administraciones y en un elemento esencial para el desarrollo y escalado de nuevas tecnologías.

Europa ante el reto de la soberanía tecnológica

En la Unión Europea, la agenda de soberanía tecnológica representa una oportunidad para reforzar la base tecnológica e industrial europea sin renunciar a una economía abierta. Para ello, Europa necesita movilizar inversión, favorecer la innovación y la escala y reforzar sus capacidades en tecnologías e infraestructuras estratégicas.

Esta estrategia debe reconocer que la soberanía tecnológica puede requerir distintos niveles de control y autonomía en función de la criticidad, los riesgos y las necesidades de cada tecnología o servicio, evitando soluciones únicas o excesivamente restrictivas.

Un marco regulatorio más simple y favorable a la inversión, un mercado más integrado y políticas que acompañen todo el ciclo de innovación serán fundamentales. La conectividad, el cloud y las capacidades satelitales deben ocupar un lugar central como infraestructuras habilitadoras de la competitividad y autonomía tecnológica europea.

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