CADA: convertir la ambición europea en capacidad digital

Telefónica presenta sus propuestas para que la futura ley europea de nube e inteligencia artificial se traduzca en inversión, servicios competitivos y capacidad de elección.

Tiempo de lectura: 7 min

Resumen ejecutivo 

– Europa necesita reducir su dependencia tecnológica y reforzar una oferta propia de servicios cloud e IA soberanos, manteniendo la colaboración con socios tecnológicos fiables. 

– La propuesta de reglamento sobre el Desarrollo de la Nube y la Inteligencia Artificial (CADA) busca impulsar la oferta y la contratación pública de servicios cloud e IA europeos y soberanos, con cuatro niveles de garantía según la sensibilidad de los servicios, y facilita el despliegue de la infraestructura necesaria. 

– Telefónica comparte los objetivos de CADA. En su Policy Brief plantea cinco prioridades para que esa ambición se traduzca en inversión y capacidades reales: garantizar un control europeo verificable, incluir expresamente el edge como computación distribuida complementaria al cloud, reconocer las certificaciones existentes, acotar las excepciones en la contratación pública y asegurar que cualquier extensión al sector privado esté justificada y sea proporcionada. 

Europa mantiene una elevada dependencia de proveedores externos en infraestructura de nube. Según Synergy Research Group en 2024, los proveedores europeos representaban alrededor del 15 % del mercado europeo frente a cerca del 70 % concentrado en tres grandes proveedores estadounidenses.  

Esta dependencia, unida al rápido avance tecnológico y digital de los últimos años, en particular el avance de la IA, exige a Europa reforzar sus capacidades de computación y desarrollar una oferta propia de servicios cloud competitivos, seguros y resilientes, capaces de responder a las nuevas necesidades de empresas y administraciones. Pero el reto no es solo disponer de más infraestructura, sino de que la industria europea pueda operar, mantener y desarrollar estos servicios con autonomía y control efectivo, ofreciendo alternativas de calidad y reduciendo dependencias tecnológicas críticas. 

En este contexto, la propuesta europea de CADA busca reducir la dependencia tecnológica de Europa e impulsar una oferta europea de confianza dirigida a la administración públicas.  

Para ello, CADA propone impulsar la demanda de servicios cloud e IA europeos y soberanos mediante la contratación pública, sobre la base de cuatro niveles de garantía de soberanía con exigencias crecientes según la sensibilidad de los servicios. Al mismo tiempo, busca acelerar el despliegue de la infraestructura necesaria para su prestación. 

En este contexto, Telefónica publica el Policy Brief ‘Cloud and AI Development Act (CADA): de la ambición regulatoria a la capacidad industrial europea’ que plantea cómo convertir los objetivos del Reglamento en inversión, servicios competitivos y mayor capacidad de elección. 

¿Cinco prioridades para que CADA funcione? 

Para que CADA refuerce de forma tangible las capacidades europeas de nube e inteligencia artificial, Telefónica propone cinco prioridades que combinan desarrollo industrial, control efectivo y seguridad jurídica. 

1. Niveles de soberanía efectivos y verificables 

La soberanía de un servicio depende de quién puede operarlo, protegerlo y garantizar su continuidad. La ubicación de los datos y el domicilio del proveedor aportan información, pero resultan insuficientes para acreditarla. 

Por ello, los niveles de garantía de CADA deben comprobar quién controla los accesos, las claves de cifrado, las actualizaciones y los componentes esenciales del servicio. 

Un enfoque centrado en el control efectivo permite seguir colaborando con socios tecnológicos internacionales fiables, siempre que el control europeo sea efectivo y verificable. 

2. Edge cloud: convertir la capilaridad europea en ventaja competitiva 

El edge cloud, o computación distribuida próxima al usuario, complementa los grandes centros de datos. Permite procesar información cerca de donde se genera (fábricas, hospitales o puertos) reduciendo los tiempos de respuesta, es decir, la latencia, reforzando la resiliencia y mejorando notablemente la calidad del servicio. 

Los operadores de telecomunicaciones aportan emplazamientos distribuidos por todo el territorio, conectividad, seguridad y experiencia operativa. Por ello, CADA debe incluir expresamente estas infraestructuras en sus medidas sobre permisos, financiación, certificación y acceso a la red eléctrica. 

La cooperación europea ya ofrece ejemplos. Telefónica participa en el Edge Continuum federado paneuropeo, que interconecta las capacidades de distintos operadores y facilita desplegar aplicaciones sobre sus infraestructuras. 

3. Reconocer las certificaciones existentes para avanzar más rápido 

El reconocimiento de certificaciones nacionales exigentes permitiría avanzar más rápido en la aplicación de CADA y evitar auditorías duplicadas. La evaluación adicional debería centrarse en las garantías de soberanía que todavía no cubran. 

En España, el nivel alto del Esquema Nacional de Seguridad (ENS Alto) ya acredita numerosos controles técnicos y organizativos que también exige CADA. Por ello, Telefónica propone establecer una correspondencia oficial entre el ENS Alto y el nivel 3 de CADA, de modo que solo deban evaluarse las diferencias pendientes. 

Este enfoque debería extenderse a esquemas comparables de otros Estados miembros, para reducir costes innecesarios sin rebajar los niveles de exigencias. 

4. Contratación pública al servicio de la política industrial y la soberanía 

Las administraciones pueden actuar como motor de la oferta tecnológica europea si generan una demanda sostenida y previsible de servicios de nube e IA seguros, innovadores y resilientes. 

Los criterios de adjudicación deben valorar la continuidad del servicio, el control operativo y la contribución a las cadenas de valor europeas. Además, debe ofrecer oportunidades reales a proveedores especializados, con requisitos proporcionales a la criticidad de cada servicio. 

Además, las excepciones a la aplicación de CADA en la contratación pública deben basarse en criterios objetivos, transparentes y restrictivos. Un uso generalizado vaciaría de contenido las garantías de soberanía y podría favorecer a quienes ya dominan el mercado. 

5. Que el ámbito de CADA no se extienda al sector privado salvo en casos excepcionales y justificados 

CADA faculta a la Comisión Europea para extender las obligaciones de contratación de servicios de nube e IA soberanos a entidades privadas críticas comprendidas en la Directiva NIS2. No obstante, cualquier extensión de las obligaciones de CADA al sector privado debe limitarse a servicios de nube o IA prestados por terceros que presenten riesgos de soberanía materiales y demostrados que las normas existentes no puedan resolver, siguiendo un proceso objetivo, transparente y debidamente justificado. La mera sujeción a la Directiva europea de ciberseguridad NIS2 no debería activar automáticamente nuevas exigencias de soberanía. Cualquier intervención debe ir precedida de una evaluación de impacto, y de una consulta e incluir plazos realistas de adaptación. 

Convertir las fortalezas europeas en servicios competitivos 

Europa cuenta con redes, centros de datos y capacidades distribuidas sobre las que construir una oferta digital más amplia. El informe State of Digital Communications 2026 de Connect Europe recoge esta evolución de los operadores europeos de nube, edge e IA. 

Aprovechar esta base exige movilizar inversión privada, facilitar el crecimiento a escala de los proveedores europeos y generar demanda. Las propuestas del Policy Brief trasladan a la nube y la IA la visión de Telefónica sobre soberanía tecnológica: reforzar las capacidades propias, disponer de alternativas reales y cooperar con socios fiables, preservando la capacidad de elección y el control efectivo sobre los servicios críticos. 

Conclusión: de la ambición a la capacidad 

Europa necesita convertir su ambición tecnológica en capacidad real. Telefónica comparte los objetivos de CADA y las grandes líneas de la propuesta, pero alcanzarlos exige aclarar y ajustar algunos elementos para que el Reglamento sea una palanca eficaz de inversión, innovación y autonomía tecnológica. 

En última instancia, el éxito de CADA deberá medirse por resultados: la inversión movilizada, las capacidades desplegadas, la adopción efectiva de los servicios por las administraciones públicas y la reducción de dependencias críticas. El reto es que Europa no solo aspire a una mayor soberanía tecnológica, sino que disponga de las capacidades para ejercerla. 

Invitamos a consultar el Policy Brief completo y a contribuir al debate sobre un marco europeo que permita invertir, innovar y competir.

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