Consolidación y soberanía digital: una agenda europea inaplazable

Europa se enfrenta a un reto crítico. La falta de escala en sus operadores limita la inversión y la competitividad digital, poniendo en riesgo su soberanía tecnológica. Para revertir esta situación, es necesario abandonar el modelo del siglo XX y apostar por una consolidación responsable que impulse eficiencia, sostenibilidad y cohesión.

Consolidación y soberanía digital - una agenda europea inaplazable
Juan Montero

Juan Montero Rodil Seguir

Tiempo de lectura: 4 min

Durante más de veinte años he tenido la oportunidad de acompañar la evolución regulatoria de las telecomunicaciones en Europa desde distintos ángulos profesionales, no sólo desde Telefónica. En todo este tiempo he visto cómo una visión bien intencionada – maximizar la competencia minorista a toda costa – ha terminado teniendo sus luces, pero también generando una fragmentación que hoy nos pasa factura.

La falta de escala limita la inversión y la competitividad digital europea

El informe Capital Currents de Oliver Wyman lo cuantifica con crudeza: el operador medio europeo sirve a 5 millones de clientes; el estadounidense, a 107 millones; el chino, a 467 millones. Esa diferencia de escala explica que Europa invierta solo 109€ por habitante al año en telecomunicaciones frente a los 174€ de Estados Unidos, una brecha del 37% que se traduce en despliegues más lentos, redes menos resilientes y menor capacidad para competir en servicios digitales avanzados.

La conectividad ya no es un servicio más; es la infraestructura crítica sobre la que se asienta la productividad, la innovación científica, la transición verde y la seguridad del continente. Sin operadores con escala suficiente, no tendremos 5G standalone robusto, fibra empresarial universal, centros de datos soberanos ni plataformas de inteligencia artificial desarrolladas y gobernadas en Europa.

En un mundo donde la tecnología define el poder geopolítico, eso es un riesgo que no nos podemos permitir.

La consolidación como clave para lograr la competitividad, sostenibilidad y cohesión en Europa

Afortunadamente, el viento regulatorio está cambiando. Los informes de Mario Draghi y Enrico Letta han colocado la eficiencia dinámica – la capacidad sostenida de invertir e innovar – en el centro del debate, y la Comisión Europea pone en entre sus objetivos políticos de primer nivel el impulso de la competitividad y la soberanía tecnológica de la UE.

En Telefónica lo tenemos muy presente. En nuestro último Capital Markets Day, nuestro presidente Marc Murtra lo expresó con rotundidad, Europa necesita operadores más fuertes, más integrados y con mayor capacidad inversora. Como también destaca Oliver Wyman en su análisis, el plan estratégico que presentamos – con foco en simplificación operativa, refuerzo del balance y crecimiento en B2B, IA, cloud y ciberseguridad – nos sitúa en una posición sólida y responsable para contribuir activamente a la consolidación europea que se avecina.

Además, Oliver Wyman identifica cinco grandes familias de operaciones que configurarán el próximo ciclo: (1) consolidación nacional, (2) consolidación transfronteriza, (3) reequilibrio de portfolio, (4) adquisiciones de crecimiento adyacente y (5) carve-outs de infraestructura.

Una idea que me parece especialmente potente y que creo que debemos incorporar con decisión al debate es la siguiente. La consolidación responsable puede y debe ser un instrumento explícito de política verde y de cohesión territorial.

Podemos presentar el análisis de la Comisión Europea, e incluso valorar comprometer, los efectos de las operaciones no sólo en cuanto al refuerzo de cobertura rural o inversión en 5G, sino también a objetivos cuantificables de reducción de emisiones (compartiendo emplazamientos para minimizar el impacto energético y paisajístico) y a planes vinculantes de cierre de la brecha digital entre regiones.

Así, la escala genera simultáneamente eficiencia económica, sostenibilidad ambiental y equidad social: tres prioridades irrenunciables de la Unión Europea.

Consolidación responsable para garantizar la soberanía digital europea

El caso de Brasil, también analizado por Oliver Wyman y otros expertos, resulta iluminador. Tras una consolidación bien regulada, los tres grandes operadores lanzaron 5G standalone, desplegaron más de 27.000 nuevos emplazamientos y elevaron la calidad del servicio y el ARPU móvil un 4% anual entre 2021 y 2024, todo ello sin dañar la competencia en precios.

Europa está en una encrucijada. Podemos seguir aferrados a un modelo del siglo XX, que prioriza el número de operadores por encima de todo, o abrazar una política industrial digital del siglo XXI que nos permita:

  • Contar con operadores de escala suficientes para liderar infraestructuras críticas y plataformas tecnológicas soberanas.
  • Alinear la aplicación del derecho de la competencia con objetivos de inversión, resiliencia, seguridad digital, transición verde y cohesión territorial.
  • Construir una visión compartida entre instituciones, autoridades de competencia y empresas en cada mercado que contemple una consolidación gradual, responsable y orientada al interés general.

En Telefónica estamos preparados para contribuir a ese proyecto con toda nuestra capacidad técnica y financiera y, sobre todo, con el convencimiento profundo de que fortalecer la infraestructura digital europea no es solo bueno para nuestras empresas sino que es una obligación moral hacia los ciudadanos de este continente y hacia las generaciones futuras.

La soberanía digital no es un eslogan. Es la condición para que Europa siga siendo un espacio de libertad, prosperidad y sostenibilidad en el siglo XXI. Y para alcanzarla, la consolidación responsable – bien regulada y bien explicada – es hoy una agenda inaplazable.

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