Desde mi punto de vista, esta relación hoy en día es muy estrecha, diría que necesaria. El marketing vive de conectar y crear ideas, relatos, imagen de marca, productos, detectar oportunidades, etc., y la IA multiplica las respuestas y la velocidad para llegar hasta ellas.
No creo que la IA reemplace el trabajo del profesional del marketing; la veo más como una nueva herramienta poderosa que simplifica y mejora casi cualquier tarea o acción que podamos emprender en nuestro trabajo.
La IA me ayuda a explorar enfoques, a visualizar conceptos con mucha más facilidad, a iterar con más velocidad y a aterrizar ideas que, sin ella, pueden tardar en coger forma. Yo la veo como una herramienta que acelera la parte de experimentación del marketing, algo fundamental en los tiempos que corren.
¿Qué beneficios aporta?
Lo más importante es la velocidad, la capacidad de prueba/error sin coste y la versatilidad para llegar a múltiples resultados. Gracias a la IA puedo desarrollar más versiones de una idea, probar los mensajes que quiero, construir diferentes enfoques visuales y obtener posibles líneas creativas con una agilidad pasmosa.
Estas herramientas (porque son muchas) también ayudan a los equipos que no tienen una estructura de marketing, diseño o producción potente. Suelo decir que es como tener veinte becarios especializados en veinte áreas distintas a los que les puedes pedir lo que quieras, pero claro, tienes que saber muy bien qué pides, tienes que tomarte el tiempo en enseñarles y corregirles y, sobre todo, supervisar muy bien el trabajo que hacen por ti.
Por ejemplo, me resulta más que útil para ordenar las ideas, para visualizar conceptos que no tengo del todo claros, para preparar las aproximaciones creativas que después me sirven de punto de partida para trabajar sobre ellas. Las diferentes IAs me aportan eficiencia en el día a día y, curiosamente, me hacen perder el miedo a emprender nuevos retos, ya que tengo la sensación de tener a mi lado a profesionales que me ayudarán en ello (y así es).
¿Qué aplicaciones prácticas tiene?
Tiene muchas; hasta donde yo llego, diría que infinitas. En ese sentido, las posibles aplicaciones que yo conozco y aplico pueden ir desde la creación de campañas, de los copies para las mismas, claims o estructuras elaboradas de contenidos. También me ayuda en la generación de piezas visuales, de guiones, de propuestas para vídeos rápidos, presentaciones o versiones de contenido adaptadas para distintos canales.
A su vez, me sirve para personalizar mensajes, para revisar y resumir información compleja, para preparar propuestas comerciales o para hacer más ágil el trabajo previo de cualquier acción de comunicación. Tiene un uso muy práctico como primera toma de contacto ante un reto o idea que quiero desarrollar: me ayuda a desbloquear ideas, a crear primeras aproximaciones, explorar múltiples caminos (muchos de ellos a los que nunca llegaría por mí mismo) y a ganar tiempo en multitud de tareas que no me aportan nada y que, antes, me quitaban mucho tiempo.
¿A qué retos se enfrenta la relación?
Hacer algo muy rápido no quiere decir que el trabajo esté bien hecho ni que sea correcto.
El principal reto es no dar por bueno ni coger lo que te pueda ofrecer la IA si no tienes criterio. Es decir, si eres experto en un área determinada podrás obtener resultados de la IA que te den tranquilidad, porque podrás supervisarlos, modificarlos y mejorarlos. Pero si no tienes ni idea al respecto, es muy probable que cometas errores garrafales al usar estas herramientas; incluso puede ser contraproducente.
También hay otro tipo de retos o aspectos a tener en cuenta, como la originalidad, la ética, los derechos de autor, la veracidad y el riesgo de que todo empiece a parecerse demasiado. En marketing el tema es importante y delicado, porque la marca necesita una personalidad propia. La IA puede ayudar mucho, pero si no hay una mirada humana detrás, un equipo bien formado, con criterio, experiencia y talento, el resultado mostrará claramente esa falta de mirada, de toque humano.
¿Cómo interactúan la IA creativa y la creatividad humana?
Se trata de dos cosas que, juntas, multiplican los resultados.
Por poner un ejemplo: si una artista como Rosalía utiliza la IA para crear, posiblemente logre algo todavía mejor, más audaz, más elaborado y más potente que si lo hace ella sola. Pero, claro, hablamos de un genio creativo.
Por poner el ejemplo contrario: si soy el dueño de una marca y quiero ahorrarme contratar a un buen diseñador gráfico para lanzar una campaña de marquesinas por todo Madrid, puedo diseñar en tres minutos un cartel sorprendente con ayuda de la IA. Ahora bien, te aseguro que el resultado no dejará de ser mediocre, porque si no soy diseñador no tendré el criterio necesario y probablemente incluso mi acción sea contraproducente o, en el mejor de los casos, dinero tirado a la basura.
Sin embargo, si ese mismo ejercicio lo aborda el diseñador al que pensaba contratar, el resultado se eleva. Podré obtener una campaña como Dios manda: competitiva, visualmente potente y, sobre todo, efectiva para el objetivo que se quiere comunicar, no simplemente bonita o vistosa.
Yo no veo que sean dos “creatividades” que se peleen; se trata más bien de una conversación entre ambas y de que juegan juntas a favor de un resultado (que no dejará de beneficiarnos).
La creatividad humana será la que defina aspectos como el punto de partida, el tono, la intención, la sensibilidad y el criterio. La IA puede sugerir, abrirnos múltiples posibilidades, acelerar procesos o incluso sorprendernos, pero la visión sigue siendo la que nosotros aportemos, la que elijamos, la que mejoramos.
Uso las IAs para elevar mi propia intuición, para explorar múltiples opciones ante un reto o un proyecto que quiero emprender, para poder materializar en poco tiempo una idea que tengo en la cabeza. Lo relevante en todo esto sigue siendo saber el qué, el porqué y el para quién de lo que quieres contar. Sin eso, de poco te sirve la IA.







