Adaptarse a la revolución audiovisual es el gran desafío del liderazgo de contenidos
Efectivamente, el consumo audiovisual está en una fase de gran volatilidad. Los perfiles de audiencia se están segmentando en diferentes maneras de consumo: streaming, redes sociales, televisión… que, a su vez, están condicionadas por franjas de edad muy determinadas. Esto exige una flexibilidad constante a la hora de programar los contenidos, pero, sobre todo, y esto es lo que más ha cambiado en los últimos años, hay que someterlos, antes y después de la emisión, a un proceso de curación que los mantenga con vida el mayor tiempo posible.
En nuestro caso particular, Canal Caza y Pesca, contamos con una ventaja importante: tenemos una comunidad muy identificada, muy implicada y, sobre todo, muy fiel. Después de 23 años en emisión, podemos decir sin temor a equivocarnos que hemos resistido la embestida del streaming y seguimos siendo líderes del sector.
A nivel personal, es una satisfacción enorme, más aun teniendo en cuenta que somos un canal con un presupuesto muy bajo. No sabría cuál es la fórmula mágica y no creo que influya tanto el liderazgo de una sola persona, sino la pasión de un equipo pequeño enamorado del contenido que emitimos.
La pasión compartida es el motor que mantiene unidos a los equipos especializados
No siempre lo consigo; de hecho, creo que no es sano desgastarse en mantener un buen clima laboral continuo. Cuando la media de edad de un equipo pequeño como el nuestro es de cincuenta años, es tremendamente complicado encontrar un punto dulce constante. Hay muchos egos en juego, muchas líneas de vida personales abiertas que influyen en el día a día: la familia, la salud, la economía…
Yo mismo he tenido que evolucionar y asumir que la búsqueda de la perfección es peligrosa y autodestructiva. Así que creo que uno de los factores clave del liderazgo es considerar a tu equipo como a tu familia, con sus días buenos y sus días malos, pero siempre con la certeza de que, ante cualquier adversidad o problema serio, hacemos piña y desplegamos toda nuestra experiencia para solucionarlo y salir reforzados.
En cuanto a la motivación, contamos con la gran suerte de que nos apasiona el contenido que emitimos. Todo mi equipo ama la naturaleza, la vive, la entiende y la disfruta en su tiempo libre. Yo soy cazador, pescador y naturalista, y cada uno de los viajes de trabajo que afronto con mi equipo me recarga la energía para varias semanas de trabajo en oficina.
Incluso grabando de sol a sol, en condiciones a veces extremas, en naturaleza salvaje, todos y cada uno de nosotros está deseando embarcarse en otra aventura. Es en esas salidas cuando depuramos todas las toxinas de la rutina y del día a día, cada vez más burocrático y administrativo, que vivimos.
Los líderes audiovisuales que marcan la diferencia combinan tecnología, creatividad y humildad
Para mí, las skills principales de un líder audiovisual actual son la adaptación y el aprendizaje constante de las nuevas herramientas tecnológicas, la valentía para acometer formatos disruptivos sin miedo al fracaso y el seguimiento constante de los datos de consumo para encontrar los indicativos que nos mantengan unidos a nuestra audiencia.
A nivel más interno, y como líder de personas, destacaría la honestidad y la humildad. Todos nos equivocamos, y un buen líder debe asumirlo, si es necesario, delante de su equipo si quiere ganarse el respeto de sus compañeros.
Los datos son importantes, pero la intuición sigue siendo una ventaja competitiva
El algoritmo digital se aprende, se analiza y se aplica cuando se encuentra; eso no es complicado. Pero para mí es más importante el algoritmo químico, ese que a veces no coincide con los picos de audiencia, pero que te arrastra a tomar decisiones arriesgadas y a desmarcarte de las tendencias para sorprender en un mundo cada vez más predecible y aburrido.
Nunca me levanto sin recordarme que trabajo en una empresa de entretenimiento, y la única manera de entretener es entreteniéndose. El día que no me divierta trabajando, yo mismo pediré el cambio.
En el audiovisual actual, el mayor riesgo es dejar de innovar
Mi principal consejo lo resumo en una frase: el mayor riesgo es no arriesgar.
Estamos en un mundo que se transforma a velocidad de vértigo, en el que libramos una guerra diaria por la atención de nuestros espectadores. Lo que está funcionando hoy posiblemente mañana aburra a la mayoría, así que hay que lanzar continuamente formatos disruptivos, contenidos diferentes e ideas que, aunque parezcan absurdas, escondan esa magia capaz de innovar en el audiovisual.
Mi consejo sería ese: arriesgar. Desgraciadamente, el rol de líder empuja a lo contrario; cuanta más responsabilidad, más conservadores nos volvemos.
En mi caso lucho día a día contra esa tentación y así se lo hago saber a mi equipo. Es más, a veces son ellos los que me bajan a tierra y ponen un poco de cordura en algunas propuestas que seguramente no hubiesen funcionado… o quizá sí.
El futuro del audiovisual pertenece a quienes saben evolucionar sin perder la conexión con su audiencia
La transformación de la industria audiovisual no depende únicamente de la tecnología, de las plataformas o de los algoritmos. El verdadero diferencial sigue estando en las personas, en la capacidad de innovar, asumir riesgos y mantener una conexión auténtica con comunidades que comparten una misma pasión.
Esta visión conecta con la ambición de Telefónica de «convertirse en la mejor vía de acceso de los ciudadanos a las tecnologías digitales», acercando contenidos, experiencias y servicios que evolucionan al ritmo de las nuevas formas de consumo. Asimismo, refleja la importancia de «ofrecer más y mejores servicios para el cliente», apoyándose en la innovación, el talento y el profundo conocimiento de las audiencias para seguir generando valor diferencial







