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Las TIC y el empleo: un debate con luces y sombras

La influencia de las TIC en lo que se refiere al empleo es, posiblemente, una de las dimensiones más importantes, pues tiene rostro humano.

Hay una perspectiva común y popular entre los especialistas que incide en que las TIC y la economía digital están creando grandes oportunidades económicas en todo el mundo, especialmente en las economías en vías de desarrollo, pero al mismo tiempo, su impacto en el empleo no ha sido, por el momento, tan positivo.

Hay voces que tienden a destacar los aspectos positivos de la economía digital. A este lado de la balanza encontramos a aquellos que proclaman que las oportunidades creadas por el ecosistema digital en cuanto a creación de empleo compensarán sin problemas la destrucción de empleos "clásicos" debida al uso extensivo de las nuevas aplicaciones y servicios TIC. Estas voces destacan que una Internet abierta fomenta la creación de empleo y el emprendimiento. Lugares como Silicon Valley son buenos ejemplos de esto. Los MOOC, el crowdfunding, las tutorías online o el cloud computing son sin lugar a dudas nuevas oportunidades nacidas a la luz de la digitalización de la economía y la sociedad. Internet ofrece a los emprendedores unas oportunidades de desarrollo que, hace tan solo unos cuantos años, estaban únicamente al alcance de quienes vivían en unos pocos polos de innovación célebres en todo el mundo. Hoy en día, las redes de alta velocidad ofrecen una conexión virtual y mucho más sencilla entre universidades, capital de riesgo, mentores, programadores y freelances, por un lado, e innovadores, por otro, de modo que las oportunidades que antes estaban limitadas a algunas zonas geográficas del mundo muy concretas, están ahora disponibles para cualquier persona con una conexión a Internet. Desde la perspectiva de los países en vías de desarrollo, solo hay que pensar en los miles de nuevos empleos que se han creado en los ámbitos del desarrollo de software o de los servicios online de atención al cliente para ver indicios claros de creación de PIB gracias a Internet y a las redes de alta velocidad.

En cuanto a los aspectos negativos, no se puede negar que, por culpa de Internet, han desaparecido, o se han dejado de lado, sectores enteros durante los últimos años. Solo hay que pensar en la fotografía analógica, los cines, las agencias de viajes, etc. La revolución de las TIC afectó en primer lugar al trabajo manual, después al trabajo en servicios y ahora está afectando incluso al trabajo administrativo, especialmente en el mundo desarrollado. Otro efecto negativo que estamos observando es una tendencia a la concentración de la riqueza en las manos de solo unos pocos triunfadores de la economía digital. Volviendo al ejemplo de la fotografía analógica y digital, se puede comprender perfectamente a qué nos estamos refiriendo.

Existe una amenaza real de creación de monopolios globales gracias a Internet (el conocido efecto "El ganador se lo lleva todo"), con un poder económico mucho mayor que la suma del PIB de muchos países. Para terminar con este escenario un tanto apocalíptico, debemos sumar la dimensión global inherente a Internet, que en este caso no solo está provocando la deslocalización de la riqueza y de los ingresos, sino algo acaso más peligroso para la estabilidad de los sistemas económicos nacionales, la deslocalización de los impuestos.

En definitiva, las TIC están transformando el mundo del trabajo, creando nuevas oportunidades de empleo al tiempo que destruyen otras, pero no se puede negar que están haciendo que los mercados laborales sean más innovadores y globales. Estamos convencidos de que podemos ganar la batalla de los empleos relacionados con las TIC en todo el mundo, pero, para que esto suceda, el sector público y el privado tendrían que trabajar mano a mano y llegar a un entendimiento en cuanto a la elaboración e implementación de políticas para adaptar los sistemas económicos y laborales a las nuevas realidades.

Para maximizar el impacto positivo de las TIC en el empleo, debemos agitar correctamente y país por país la coctelera de los sistemas de capital humano (desarrollo del talento local y destrezas TIC), los sistemas de infraestructuras (conectividad ubicua, acceso a la electricidad y al transporte, innovación), los sistemas sociales (redes de protección social), los sistemas financieros (accesos a los medios para apoyar la innovación y el emprendimiento) y los sistemas normativos (flexibilidad del mercado laboral, igualdad de condiciones en la cadena de valor digital, ambiente propicio para el desarrollo de oportunidades laborales sin dejar de proteger los derechos de los trabajadores).

Por tanto, la preservación de una Internet abierta en la que la información circule libremente para permitir el intercambio de ideas y la innovación, debería ser un objetivo común, pues facilita un círculo virtuoso económico en el que se pueden crear empleos de calidad y en el que los usos alternativo del tiempo libre, cada vez mayor gracias a las TIC, puedan funcionar como nuevas fuentes de empleo.

En beneficio de todos los seres humanos, fomentemos unas nuevas políticas para moldear la economía digital.