Tips para detectar el ciberacoso y abordarlo

Uno de cada seis adolescentes sufre ciberacoso.

Descubre los tips para detectar el ciberacoso y aprende cómo detenerlo. ¿Cómo abordar esta situación?
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Rosana Fiérrez del Campo Seguir

Tiempo de lectura: 4 min

Esta es una de las conclusiones del estudio sobre las conductas saludables de los jóvenes escolarizados auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2025. El análisis, que incluye datos de 279.000 niños y jóvenes de 44 países, refleja un aumento del 12% al 15% de este fenómeno entre los chicos y un aumento del 13% al 16% entre las chicas, respecto de las últimas cifras de la organización en 2018.

Como podemos comprobar, el ciberacoso no solo es algo presente en la realidad de niños y jóvenes, sino que su tendencia es al alza. Pero… ¿qué es exactamente el ciberacoso? ¿Qué comportamientos pueden ser considerados como ciberacoso? ¿Qué actitudes o comportamientos en menores pueden delatar que están siendo víctimas?

Peculiaridades del “ciberacoso”

Tengamos en cuenta, que el ciberacoso combina actitudes de abuso contra una persona junto a otras peculiaridades propias de entornos digitales, como, por ejemplo: Conexión permanente, lo que facilita el acceso continuo a la víctima mediante mensajes, llamada, correos, redes sociales. También la Viralización de los mensajes, pudiendo llegar a gran número de personas rápidamente; la Facilidad en el uso de estos medios, que, además, proporcionan cierta protección al acosador, que está detrás de la pantalla, y cuya culpabilidad y responsabilidad se ve difuminada. Y por último, la disminución de la percepción del daño causado, gracias a la “distancia” que marca la tecnología.

La combinación de acoso y tecnología es especialmente delicada y nos debe tener siempre pendientes de cualquier comportamiento en los menores, pero ¿qué acciones podemos considerar ciberacoso?

Tipos de ciberacoso

Podemos agrupar el ciberacoso, por un lado, en comportamientos que buscan ridiculizar, reírse o vejar a un menor, por ejemplo:

  • Grabando y difundiendo agresiones físicas o verbales.
  • Insultando en redes sociales.
  • Utilizando datos como el correo electrónico de la víctima para darle de alta en servicios o páginas web no deseados.
  • Robando la identidad de la persona para hacer comentarios ofensivos que provoquen reacciones en su contra.
  • Engañando a la víctima haciéndose pasar por amigos o conocidos y llevar a algún tipo de acoso online.
  • Viralizar rumores falsos sobre la víctima.
  • Acosando a través de llamadas telefónicas silenciosas, o con amenazas, insultos, colgando repetidamente cuando contestan, en horas inoportunas

Por otro lado, tenemos un tipo de ciberacoso asociado a comportamientos de carácter sexual por parte de adultos frente a menores de edad, extorsión sexual. Por ejemplo, utilizar el engaño para que un menor grabe vídeo o imágenes comprometidas o de tipo sexual, que pueden ser también utilizadas para extorsionarle. O, el mismo comportamiento, pero al revés cuando se envían imágenes o conversaciones sexuales a menores.

Tips para evitar el ciberacoso

Entendiendo el problema y sus dimensiones, se pueden trabajar algunas actitudes que eviten que el menor pueda vivir esta situación. La base es crear un ambiente de confianza con los adultos para el que menor pueda comunicar cualquier comportamiento que pueda considerar molesto o pedir ayuda, en caso necesario.

También es importante hacer entender al menor de la importancia de su comportamiento en la red, por ejemplo:

  • No compartir sus datos personales o imágenes, y menos con personas cuya identidad no conozca.
  • Cuidar su participación en redes sociales.
  • No responder a amenazas o insultos y vetar aquellos perfiles molestos.
  • Evitar participar en conversaciones con comentarios que no haría físicamente.
  • Hacer un uso de la tecnología dentro de unos límites, que le permitan también disfrutar de otros tipos de ocio.

¿Qué puede hacer saltar las alarmas?

Aun con todas las precauciones, el ciberacoso es un fenómeno que puede aparecer en cualquier momento. Estar alerta es crucial y hay cuestiones que nos pueden dar pistas… Estas preguntas son algunas que nos pueden ayudar:

  • ¿Está el menor más triste o apático de lo normal?
  • ¿Hace un uso intensivo del móvil? ¿Está continuamente pendiente a alertas y se muestra nervioso?
  • ¿Es reticente a asistir a clase a diario? ¿Ha empeorado su rendimiento académico?
  • ¿Está más desconcentrado de lo normal?
  • ¿Ha dejado de realizar actividades que antes le motivaban?
  • Físicamente, ¿se queda de dolores de cabeza, mareos? ¿Sufre insomnio?

La respuesta a este tipo de preguntas puede dar pistas al entorno del menor y alertar ante un posible caso de ciberacoso.

¿Cómo abordar esta situación?

Lo primero es transmitir confianza, evitar que el menor se sienta culpable de su situación y de que debe confiar en los adultos que le rodean para superarlo. Hay que hacerle entender que juntos se puede abordar el problema y darle una respuesta.

Se pueden tomar medidas en las redes donde el menor esté sufriendo el acoso: guardar mensajes o acciones que demuestren el acoso, bloquear perfiles acosadores y no responder a amenazas o insultos.

Es importante buscar apoyo de la escuela: informar de la situación y valorar si el entorno escolar puede estar participando en este acoso.

Si la situación lo requiere, denunciar ante las autoridades la situación.

En resumen, estar alertar e informado es crucial para que los adultos puedan detectar y acompañar a los menores.

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