Menores e Internet, un debate sin fin

Internet es un instrumento lleno de ventajas para nuestra sociedad, pero también tiene inconvenientes, ante los que debemos proteger a los menores.

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Nadie duda, o no debería, de todos los beneficios que tiene Internet en el progreso de la sociedad, incluidas todas las franjas de edad, aunque también es bien sabido que, como todo, su uso se debe realizar con sentido común y unas normas mínimas de prudencia.

Posiblemente el grupo de personas donde más preocupación cause la red es en el de los menores, en especial, por el tiempo que están frente a la pantalla y la posibilidad de ser engañados por un tercero.

El uso de los menores de los móviles, Internet y las redes sociales es una cuestión que supone un sinfín de debates sobre el tiempo, los contenidos y la seguridad que supone.

Móvil desde los 11 años

Expertos en la materia y recomendaciones hay muchas y de todo tipo, donde padres y tutores deben ser los encargados de discernir cuáles son las que mejor casan con los hábitos de sus hijos.

Aquí se trata de mostrar un mapa de la situación, y qué mejor que para ello ir de la mano de una organización del prestigio como es Unicef, que en su informe “Impacto de la tecnología en la adolescencia” muestra la realidad a la que nos enfrentamos.

En dicho estudio, realizado con las respuestas de 50.000 estudiantes de ESO de centros públicos y privados de las 17 comunidades autónomas, se señala que los menores tienen móvil desde los 11 años y uno de cada tres está enganchado a internet y a las redes sociales, a las que se conectan todos o casi todos los días.

Además, alerta de que el 22,5 % de los jóvenes podría estar sufriendo ciberacoso.

En cuanto a los hábitos de uso, el 90,8 % se conecta a internet todos o casi todos los días, seis de cada diez adolescentes duermen con el móvil, y uno de cada cinco lo usa a partir de medianoche todos o casi todos los días.

Uso problemático

Unicef habla de un “uso problemático” para referirse al enganche de los menores a internet y redes sociales. Una utilización, argumenta esta organización, que genera un alto grado de interferencia en su vida cotidiana y un impacto personal, familiar, académico o laboral, que puede incluso ir acompañado de una sintomática a nivel clínico.

Y es que en sus respuestas, los adolescentes reconocen que están conectados más de 5 horas al día entre semana -el 31,5- %, y la mitad de ellos superan esas horas de uso durante el fin de semana.

Uno de los principales datos que lleva a mostrar un alto grado de preocupación es que la intención de los adolescentes por conectarse está provocada por no sentirse tan solos, como lo reconoce un 40 por ciento. Se conectan buscando relaciones positivas, comunicarse con sus amigos y divertirse.

No obstante, esta intención no siempre se consigue puesto que un alto porcentaje de menores señala que su experiencia en las redes sociales les ha provocado sensaciones de miedo (al 24,7 %), angustia (19,7 %) e inquietud (27,9 %).

Acosados y acosadores

Otra cuestión en la que también se destaca en el informe de Unicef es en los riesgos identificados por los jóvenes en su relación digital, donde las prácticas de acoso son cada vez más habituales, pero también que más de la mitad de quienes sufren acoso, lo ejercen a su vez.

Y es que el 98,5 % está registrado en alguna red social y el 61,5 % tiene más de un perfil en una misma red, que utilizan selectivamente para familia y conocidos o para el grupo de iguales.

Los datos son preocupantes ya que uno de cada 10 menores reconoce que ha recibido, a través de redes, chats, internet o videojuegos, una proposición sexual en Internet por parte de un adulto, y un 11,4 % ha sufrido presiones para que enviara fotos o videos suyos de contenido sexual.

Un uso seguro

Ante este panorama es necesario incorporar al día a día algunas normas de uso, educarlos en cómo se debe usar ese gran instrumento de comunicación llamado internet, una herramienta hoy en día imprescindible pero que tiene -como todas- sus riesgos. 

Son muchas las recomendaciones, programas y aplicaciones nacidos con ese fin, el de salvaguardar a los menores de los peligros de la red, pero mención especial hay que hacer a la labor que realiza el Incibe (Instituto Nacional de Ciberseguridad), principal organismo que vela por nuestra seguridad en la red.

El Incibe dispone, además de un teléfono para consultas y denuncias (017) centrado en casos de phishing, cyberbullying y ransomware, así como guías de apoyo y ayuda para conocer y defenderse de los problemas derivados de internet y los menores.

Es el caso de la Guía de seguridad en redes sociales para familias o la Guía de mediación parental, a las que hay que añadir la Guía de Menores en Internet para Padres y Madres, del Inteco, donde se incluyen tanto consejos generales, como otros divididos por franjas de edad de los menores.

Adoptar y adaptar

En definitiva, internet es un instrumento lleno de ventajas para nuestra sociedad, pero como todo también tiene sus inconvenientes, ante los que nos debemos proteger y protegerlos, en el caso de los menores.

Es una cuestión de “adoptar y adaptar” la tecnología a nuestras vidas como señala la periodista María Zabala, especializada en comunicación, familias y tecnología.

Esta especialista lo deja claro. Se suele culpar a la tecnología, pero es el propio usuario el que elige cómo expresarse en las redes sociales.


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