¿Qué ha cambiado en la forma de entender el trabajo desde la implantación del modelo híbrido en Telefónica?
El trabajo híbrido fue la manera de integrar mis dos trabajos: la parte profesional “de oficina” con las ocupaciones propias de llevar adelante una familia. El trabajo remoto requiere foco y compromiso, pero a cambio nos permite participar más activamente en la vida familiar diaria, con un impacto positivo en el equilibrio entre la vida personal y profesional.
También me ayudó a revisarme, ya que había muchas cosas que hacía por hábito, pero que realmente no estaban agregando valor.
Desde tu experiencia, ¿cuáles son los principales beneficios del trabajo híbrido tanto para los empleados como para la organización?
El trabajo híbrido tiene muchas eficiencias. La más obvia de todas es el ahorro de tiempo de transporte, que para algunas personas puede representar varias horas al día. Por ejemplo, dos de mis reportes viven en áreas foráneas y están ganando, literalmente, al menos tres horas diarias.
Además, el trabajo híbrido se apalanca en formas de trabajo más digitales, como el uso de herramientas como Microsoft Teams o recursos compartidos en OneDrive, que aportan beneficios directos en el manejo de la información, la digitalización de procesos y la resiliencia ante circunstancias que impidan llegar físicamente al lugar de trabajo. El ejemplo extremo fue la pandemia, pero en Venezuela hemos tenido otros casos muy tangibles.
¿Qué papel juega la tecnología en el éxito del modelo híbrido y qué herramientas consideras clave para hacerlo posible?
La tecnología es el gran habilitador del trabajo híbrido. En mi opinión, solo podemos hablar realmente de este modelo cuando contamos con herramientas que aseguran la continuidad del trabajo sin importar el lugar físico en el que nos encontremos.
En nuestro caso, esto lo garantiza Office 365 con Teams y OneDrive, aunque existen soluciones similares de otros fabricantes. Lo importante es darle al equipo la capacidad de reunirse, comunicarse e intercambiar información de una manera ágil y segura.
Uno de los grandes retos del trabajo híbrido es mantener la cultura y el sentimiento de pertenencia. ¿Cómo se puede reforzar este aspecto en equipos distribuidos?
Reunirse sigue siendo, para mí, el punto de encuentro que materializa el sentimiento de pertenencia de los equipos. Aunque la reunión se realice de manera virtual, es importante que exista y no conformarse únicamente con que cada persona esté cumpliendo con las actividades acordadas.
Para nuestra cultura también es clave contar con espacios de comunicación informal que realmente le pertenezcan al equipo de trabajo.
¿Qué habilidades o competencias crees que son más importantes para líderes y equipos en un entorno de trabajo híbrido?
Para mí, la clave está en la combinación entre flexibilidad y responsabilidad. Desde el rol del líder, es posible encontrarse con que algún miembro del equipo no esté inmediatamente disponible en un momento concreto de la jornada laboral, mientras que cada persona debe ser responsable de mantener y terminar sus tareas con la calidad y los tiempos adecuados.
Otra faceta de esta flexibilidad es entender que existen actividades que requieren mayor presencialidad, por lo que debemos estar dispuestos a ser transigentes cuando la situación así lo requiera.
Mirando al futuro, ¿cómo imaginas la evolución del trabajo híbrido en los próximos años y qué oportunidades abre para empresas como Telefónica?
A futuro, creo que el trabajo híbrido debería evolucionar hacia una mayor digitalización y libertad para trabajar desde cualquier lugar, pero de una manera que permita a la empresa capitalizar beneficios concretos, como una verdadera reducción del espacio físico necesario para operar.
Esto podría ayudarnos a eliminar algunas barreras geográficas y consolidar equipos multidisciplinarios.







