De cobertura al uso: GSMA ‘State of Mobile Connectivity’ 2026 

El informe anual de la GSMA, ‘State of Mobile Internet Connectivity 2026’, presenta las principales tendencias mundiales en inclusión digital, ofreciendo una visión general de los avances logrados en la expansión de la conectividad, al tiempo que pone de manifiesto que siguen existiendo importantes obstáculos para alcanzar la adopción universal y un uso significativo de internet móvil.

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Javier Romero Bonaplata Seguir

Tiempo de lectura: 6 min

A finales de 2025 un 59% de la población global utilizaban internet móvil. El móvil sigue siendo el principal medio de acceso a internet en los países de renta baja y media (LMICs), donde representa el 84% de las conexiones de banda ancha. Sin embargo, el crecimiento se está desacelerando: en 2025 se incorporaron únicamente unos 160 millones de nuevos usuarios de internet móvil, una cifra inferior a la de años anteriores, mientras persisten brechas relacionadas con el género, los ingresos y la ubicación geográfica.

El reto ya no es la brecha de cobertura, sino la brecha de uso

El informe subraya que el despliegue de redes ya no constituye el principal obstáculo para la conectividad. La brecha global de cobertura se ha reducido hasta representar solo el 3% de la población mundial, y más del 90% de las personas que permanecen desconectadas ya cuentan con cobertura de redes móviles de banda ancha

Por el contrario, brecha de uso afecta al 38% de la población mundial, aproximadamente 3.100 millones de personas que viven en áreas cubiertas por redes móviles pero que no utilizan internet móvil. El desafío principal ya no consiste en ampliar la cobertura de las redes, sino en eliminar las barreras estructurales que impiden a quienes ya disponen de cobertura acceder efectivamente a internet.

Persisten importantes desigualdades digitales

El acceso a internet móvil sigue siendo desigual. Las mujeres, las poblaciones rurales, las personas con menor nivel educativo, las personas con discapacidad y los hogares de bajos ingresos continúan enfrentándose a las mayores barreras de conectividad.

El género y los ingresos son los factores más significativos detrás de la falta de acceso. El 92% de las personas desconectadas vive en países de renta baja y media, con las mujeres representando el 58% de la brecha de uso entre adultos además de tener un 12% menos de probabilidades que los hombres de utilizar internet móvil.

La brecha entre zonas urbanas y rurales también persiste: los adultos que viven en áreas rurales tienen un 28% menos de probabilidades de estar conectados que quienes residen en zonas urbanas.

África Subsahariana es la región menos conectada del mundo, con una brecha de uso del 66% y una brecha de cobertura del 9%, frente al 21% y 1%, registrados en Europa y Asia Central. No obstante, las bajas tasas de crecimiento en la adopción del internet móvil se observan en todas las regiones durante 2025, con un incremento global de usuarios de tan solo el 1%, por debajo de los niveles de años anteriores.

La asequibilidad emerge como la principal limitación

El informe identifica el precio de los dispositivos como la barrera más importante para seguir impulsando la adopción de internet móvil. El 70% de las personas que forman parte de la brecha de uso no tienen un dispositivo móvil, y para los segmentos más pobres de los países de renta baja y media, el coste de un smartphone básico sigue representando una proporción considerable de sus ingresos mensuales.

Este problema se ve agravado por el aumento de los precios de la memoria, impulsado en parte por la creciente demanda derivada de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, como los centros de datos. Este fenómeno incrementa el coste de los smartphones y amenaza con frenar los avances en inclusión digital. Solo durante el segundo trimestre de 2026, los precios de la memoria aumentaron entre un 80% y un 90%.

Dado que estos incrementos afectan de forma desproporcionada a los consumidores de mercados más sensibles al precio, existe el riesgo de que se conviertan en un obstáculo significativo para la difusión de smartphones en las zonas más en necesidad de ellos.

La conectividad es un requisito para el desarrollo

El informe refuerza la importancia económica y social de la conectividad. La infraestructura digital sustenta la economía moderna, y el internet móvil facilita el acceso a la sanidad, la educación, los servicios financieros, el comercio electrónico y las oportunidades de empleo.

A medida que las sociedades experimentan profundas transformaciones impulsadas por la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales, quienes no puedan participar en esta transición corren el riesgo de quedarse por detrás. Garantizar el acceso al mayor número posible de personas resulta, por tanto, esencial para evitar un aumento de las desigualdades relacionadas con el género, los ingresos y la ubicación geográfica. Los beneficios potenciales son considerables: la GSMA estima que cerrar la brecha de uso entre 2023 y 2030 podría generar 3,5 billones de dólares adicionales de PIB a nivel mundial.

Brasil: de la cobertura al uso significativo 

Brasil ilustra con claridad esta transición. El país ya supera el 94% de la población cubierta por redes 4G o superiores y el 4G está presente en todos los 5.570 municipios del país. Aunque persisten desafíos puntuales en las áreas rurales y remotas, la brecha de cobertura es reducida frente al desafío de adopción: el 26% de la población vive en zonas cubiertas, pero no utiliza internet móvil, mientras solo el 6% reside en áreas sin cobertura.

Los principales obstáculos existentes están en la asequibilidad de los dispositivos y servicios, agravada por una elevada carga tributaria y el bajo nivel de ingresos de una parte significativa de la población, además de la falta de habilidades digitales. Para superar estas barreras, Brasil debe buscar reducir los impuestos sobre el sector y los dispositivos móviles, ampliar los programas de alfabetización digital y utilizar el Fundo de Universalização dos Serviços de Telecomunicações (FUST) de forma más estratégica, priorizando proyectos que promuevan la conectividad significativa, especialmente entre la población de bajos ingresos y en las regiones con mayores desigualdades. Así, la infraestructura ya disponible podrá traducirse en inclusión social y desarrollo económico.

Recomendaciones de política pública

A partir de estos hallazgos, el informe plantea una llamada a la acción y propone varias recomendaciones destinadas a abordar las principales barreras para la inclusión digital:

– Priorizar el cierre de la brecha de uso, enfocándose en el aumento de la adopción entre las poblaciones ya cubiertas por redes.

– Mejorar la asequibilidad de los dispositivos, mediante la reducción de impuestos y aranceles sobre smartphones, el fomento de mercados competitivos y el apoyo a mecanismos innovadores de financiación.

– Impulsar las competencias digitales y la preparación de los ciudadanos, invirtiendo en programas de alfabetización digital, especialmente entre mujeres, comunidades rurales y personas mayores.

– Promover servicios digitales relevantes, fomentando contenidos en lenguas locales, servicios públicos digitales y ecosistemas digitales fiables que aumenten el valor percibido de internet y favorezcan su adopción.

– Mantener políticas favorables a la inversión en conectividad, respaldando la inversión sostenible en redes móviles mediante marcos regulatorios previsibles y una asignación eficiente del espectro radioeléctrico.

– Abordar las brechas estructurales de inclusión mediante políticas específicas dirigidas a corregir desigualdades de género, renta y conectividad rural, distribuyendo los beneficios de la digitalización y tecnologías emergentes más equitativamente.

Conclusión

El mensaje central del informe es claro: el desafío mundial de la conectividad es cada vez más un problema de adopción que dé cobertura. Aunque las redes móviles de banda ancha ya alcanzan a la inmensa mayoría de la población mundial, miles de millones de personas siguen excluidas debido a barreras relacionadas con la asequibilidad, las competencias digitales y factores socioeconómicos.

Cerrar la brecha de uso requerirá una acción coordinada por parte de gobiernos, reguladores, industria y organizaciones de desarrollo para garantizar que la participación digital sea asequible, accesible y significativa para toda la población. La próxima Conferencia de Plenipotenciarios (PP-26) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) representa una oportunidad para impulsar un compromiso global con la reducción de la brecha de uso.

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