La innovación es una palanca esencial para acelerar la transformación tecnológica, aumentar la productividad y reforzar la competitividad. En este proceso, el sector de las telecomunicaciones desempeña un doble papel: es un sector innovador y, al mismo tiempo, un habilitador de la innovación del conjunto de la economía. La evolución desde las primeras redes de cobre s hasta la fibra, el 5G y las futuras redes avanzadas refleja un proceso continuo de inversión, investigación y desarrollo tecnológico.
Al mismo tiempo, el ecosistema de conectividad está evolucionando rápidamente. Las redes de telecomunicaciones interactúan cada vez más con tecnologías como el cloud, el edge computing, los centros de datos, los satélites o las plataformas digitales y la inteligencia artificial, configurando un ecosistema más amplio e interdependiente y ampliando las posibilidades de innovación.
En este nuevo entorno, las telecomunicaciones van más allá de proporcionar conectividad: aportan infraestructuras y capacidades tecnológicas que permiten desarrollar, desplegar y escalar nuevos productos y servicios digitales. Para ello, el sector impulsa un proceso continuo de investigación, desarrollo tecnológico y colaboración con otros actores del ecosistema.
Desde Telefónica impulsamos este modelo en nuestros mercados. Combinamos nuestras capacidades tecnológicas con un modelo de innovación abierta, colaborando con universidades, centros de investigación, startups, empresas y administraciones públicas para probar, desarrollar y escalar nuevas soluciones aprovechando las capacidades y el alcance de nuestras redes.
El reto europeo: convertir innovación en competitividad
En las últimas décadas, la Unión Europea ha experimentado una pérdida gradual de competitividad, asociada, entre otros factores, a una brecha de productividad y a una menor capacidad para desarrollar, adoptar y escalar tecnologías avanzadas.
Revertir esta tendencia exige transformar las capacidades científicas, industriales y tecnológicas europeas en innovación a escala. Para ello, Europa necesita empresas con capacidad de inversión y crecimiento, así como un marco regulatorio simple, eficaz y predecible que facilite e impulse todo el ciclo de innovación, desde la I+D y la transferencia tecnológica hasta su comercialización y escalado. En este contexto, un sector de telecomunicaciones fuerte, innovador y con capacidad de inversión es esencial para la competitividad europea.

Una conectividad para la autonomía estratégica europea
POLICY BRIEF 2026



