¿Qué aplicaciones tiene la Inteligencia Artificial?  

Desde finales de 2022, con la aparición de ChatGPT-3, las herramientas basadas en inteligencia Artificial han copado, aún más, el debate sobre el uso de estas tecnologías. Sin embargo, las aplicaciones que tiene la Inteligencia Artificial son muchas más, y en campos muy diversos. Como siempre ocurre, sus beneficios dependen del uso que se les da.

Distintas aplicaciones de la Inteligencia Artificial.
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Las aplicaciones de inteligencia artificial son frecuentes y útiles tanto en el ámbito más doméstico y particular como en el entorno laboral, alcanzando cada vez más sectores, desde asistentes virtuales hasta la ciberseguridad, la robótica o la medicina. Algunas de sus aplicaciones tienen ya más de 50 años, sin embargo, a medida que la tecnología avanza, se espera que tenga un impacto mayor en la sociedad.  

¿Qué otras aplicaciones tiene la inteligencia artificial? 

La inteligencia artificial, IA, es un campo de la informática que busca crear sistemas y programas capaces de dotar a una máquina de habilidades humanas como el aprendizaje o la posibilidad de planear acciones, imitando las capacidades humanas. Por tanto, tiene una gran cantidad de aplicaciones en diversos campos.  

Estos son algunos ejemplos de cómo, día a día, esta tecnología facilita la vida de millones de usuarios.  

  • Asistentes virtuales. Siri, Alexa, Cortana o Google Assistant son esas herramientas que en casa hacen la vida más fácil a miles de personas. A partir de algoritmos de aprendizaje automático, comprenden y responden a las preguntas y comandos de los usuarios. Se están integrando en una amplia gama de dispositivos, desde teléfonos y altavoces inteligentes hasta televisores y coches, lo que facilita su accesibilidad y uso en diferentes contextos. Juegan un papel protagonista en el internet de las cosas o IoT. 
  • Automatización industrial y robótica. Se emplea para convertir ciertos procesos industriales en actividades automáticas, y mejorar así la eficiencia en la fabricación. Los robots y sistemas autónomos usan algoritmos de IA para ejecutar tareas complejas de manera eficiente y segura. Se utilizan, por ejemplo, en tareas de fabricación y ensamblaje. Por otro lado, también es frecuente la automatización en el mantenimiento preventivo de instalaciones y maquinaria, el control de procesos, la logística y la gestión de inventario. 
  • Análisis de datos y predicción. Permite analizar grandes cantidades de datos y encontrar patrones ocultos. Por tanto, se aplica en campos como el análisis financiero, el marketing, la medicina y la investigación científica. La razón es que es muy útil para predecir comportamientos y tendencias. Así, en marketing ayuda a la segmentación de clientes, incluso al análisis de los sentimientos para valorar la experiencia del usuario. Por su parte, su utilización en el mundo financiero, entre otras cosas, contribuye a la detección de fraudes. 
  • Conducción autónoma. La combinación de sensores, algoritmos de aprendizaje automático y sistemas de toma de decisiones facilitan a los vehículos autónomos operar de manera independiente. Esto quiere decir que no se produce intervención humana directa, según el grado de autonomía del coche. Algunos aspectos clave son la percepción del entorno, la seguridad vial, el control del vehículo o la eficiencia y la comodidad. 
  • Medicina y salud. Es muy útil en el diagnóstico médico, la investigación sobre nuevos fármacos, la asistencia en cirugías, la monitorización de pacientes y la gestión de registros médicos. También proporciona un enfoque más personalizado a la hora de establecer un tratamiento a un paciente. Por otro lado, en combinación con la robótica quirúrgica, asisten a los cirujanos y minimizan los riesgos y las posibles complicaciones. 
  • Servicios financieros. Además de su capacidad para detectar fraudes y del papel que juega en la lucha contra estos delitos, sus aplicaciones son muy diversas. Se utiliza para analizar grandes volúmenes de datos financieros, como transacciones, precios de acciones e información macroeconómica. Sus algoritmos identifican patrones, tendencias y relaciones ocultas en los datos, lo que ayuda en la toma de decisiones de inversión, predicción de riesgos y optimización de carteras. También se aplica para proporcionar asesoramiento financiero automático, a través de un roboadvisor (o gestor automatizado), entre otras muchas cosas. 
  • Agricultura de precisión. Optimiza la producción agrícola mediante el análisis de datos climáticos, el monitoreo de cultivos, la gestión eficiente del agua de riego y la detección temprana de enfermedades en las plantas. De este modo, se pueden aplicar medidas contra plagas antes de que sea demasiado tarde, por ejemplo. 
  • Energía y sostenibilidad. En combinación con otras tecnologías como el Big Data, ayuda a predecir patrones de demanda eléctrica, mejorar la eficiencia energética y facilitar la transición hacia fuentes de energía renovable. 
     
    Traducción automática. Permite la traducción de texto o voz de un idioma a otro de forma automática y rápida. Se utiliza en traductores online, aplicaciones móviles, traducción de contenido o en la comunicación global entre personas. Aunque ha mejorado su calidad y su precisión, los matices, los localismos y el contexto cultural hacen necesaria la concurrencia de traductores humanos. 
  • Juegos y entretenimiento. La IA también se usa para crear personajes en videojuegos y entornos de realidad virtual con comportamientos realistas. Y, sin salir del ámbito del entretenimiento, permite analizar los comportamientos de los enemigos y de los aliados, para adelantarse a sus decisiones. Por otra parte, puede ser muy valiosa como herramienta para generar música, sonido o como asistente en cualquier faceta del arte. 

Las aplicaciones de inteligencia artificial han ido evolucionando a lo largo de los años y no paran de crecer para proporcionar una mayor calidad de vida tanto a nivel personal como profesional. 


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