El protocolo WiFi permite conectarse a Internet sin necesidad de cables, lo que aporta varias ventajas clave. Por un lado, ofrece movilidad, ya que puedes conectarte desde distintos lugares dentro del área de cobertura. También aporta comodidad, al eliminar la necesidad de instalaciones físicas complejas.
Además, destaca por su flexibilidad, ya que permite conectar múltiples dispositivos como móviles, ordenadores, tablets o smart TV. Por último, contribuye al ahorro de costes al reducir el uso de cableado y facilitar la ampliación de las redes.
¿Cuáles son sus principales características?
Se trata de una tecnología inalámbrica basada en ondas de radio, cuyos estándares técnicos se agrupan bajo la denominación IEEE 802.11.
Opera en distintas bandas de frecuencia, principalmente 2,4 GHz y 5 GHz, a las que se suma también la de 6 GHz en las versiones más recientes. En función de la evolución tecnológica, permite distintas velocidades de transmisión. Por ejemplo, WiFi 5 (802.11ac), lanzado en 2013, opera exclusivamente en 5 GHz y alcanza velocidades superiores a 1 Gbps. Más adelante, WiFi 6 (802.11ax), introducido en 2019, mejora especialmente el rendimiento en entornos con muchos dispositivos conectados. La versión más reciente, WiFi 7 (802.11be), lanzada entre 2024 y 2025, ofrece velocidades muy altas y una mayor eficiencia en redes congestionadas.
Por otro lado, el WiFi tiene un alcance limitado que depende del entorno y de obstáculos como paredes, espejos o plantas. En cuanto a la seguridad, ha ido evolucionando desde protocolos iniciales como WEP o WPA hasta el actual WPA3, que es el más avanzado.
¿En qué se diferencia frente a otras tecnologías?
A diferencia de Ethernet, el WiFi no requiere cables. Si se compara con otras tecnologías inalámbricas como Bluetooth, ofrece mayor alcance, velocidad y capacidad de conexión.
En relación con las redes móviles como 4G o 5G, resulta más rápido y económico en entornos locales. Sin embargo, necesita un punto de acceso, como un router, para funcionar.
¿Qué aplicaciones principales tiene esta tecnología?
Hoy en día, el concepto de WiFi forma parte del día a día —tanto como “wifi” en castellano como “waifai” en otros idiomas— y está presente en múltiples usos. Se emplea para el acceso a Internet en hogares, oficinas y espacios públicos, así como en redes domésticas para compartir archivos y periféricos.
También es fundamental para el streaming de contenido audiovisual, el desarrollo del Internet de las Cosas (IoT) y el trabajo o la educación en remoto, incluyendo videollamadas y plataformas online, entre muchas otras aplicaciones.
¿Cuál es el origen del nombre de esta tecnología?
En realidad, el término “WiFi” no significa nada concreto, ya que se trata más de un nombre comercial que de una abreviatura técnica.
Como curiosidad, cabe destacar que las bases de esta tecnología se remontan a los desarrollos de Hedy Lamarr, quien, además de ser actriz de Hollywood, también fue inventora.
¿Cómo interactúa el WiFi con las nuevas tecnologías?
Actualmente, estamos completamente acostumbrados a disponer de cobertura WiFi y a acceder a la red a través de ella, tanto en el ámbito doméstico como en espacios públicos. Su universalidad resulta clave para el desarrollo del Internet de las Cosas (IoT), así como para complementar a las redes móviles mediante funcionalidades como la voz sobre WiFi.
Además, facilita el uso de tecnologías como la realidad virtual y la realidad aumentada gracias a conexiones rápidas y estables. Al mismo tiempo, continúa evolucionando para ofrecer mayores velocidades, menor latencia y un mejor rendimiento en entornos con alta densidad de dispositivos conectados.







