‘Internet de las Cosas’, clave en el impulso de la energía renovable

Uno de los desafíos más importantes de la actualidad es la lucha contra el cambio climático. ¿Hasta qué punto puede la tecnología ser clave en este cambio?

Tiempo de lectura: 4 min

Que la mejora en tecnología es la responsable de la reducción de costes en la producción de energía no es solo un hecho, si no una gran noticia para la transición energética.

Se prevé que la tecnología y, sobre todo, el IoT (Internet of things o Internet de las cosas) asumirán progresivamente un mayor papel en la evolución que se vivirá en los próximos años, rol totalmente clave por la multitud de retos que aún quedan por resolver.

Uno de los desafíos más importantes de la actualidad es la lucha contra el cambio climático. A medida que pasan los años, se consolida la conciencia medioambiental y aumenta la urgencia del uso eficiente de la energía.

Para encontrar una respuesta y frenar el calentamiento global, es necesario convertir las energías renovables en la fuente de energía más extendida. ¿Hasta qué punto puede jugar el IoT (Internet de las cosas) un papel clave en este cambio?

La tecnología en la transición energética

En esta transición hacia un sistema energético basado en tecnologías renovables, quizás no se esté teniendo en cuenta lo suficiente el rol que puede tener la tecnología a la hora de lograr estos objetivos de sostenibilidad.

La digitalización y la evolución de la tecnología se están presentando como algo indispensable para este aumento de la eficiencia: automatización, redes eléctricas con inteligencia, distribución en la gestión de la energía eléctrica, mayor eficiencia… lo que está claro es que en los últimos años se ha dado un gran paso adelante para afrontar un futuro cada vez más conectado y competitivo.

Estos avances liderados por el IoT, se convierten en una herramienta totalmente clave en la búsqueda de una mayor eficiencia en las energías renovables, respaldando una infraestructura energética cada vez más compleja capaz de aumentar la eficiencia del consumo, de la distribución energética, y de las propias instalaciones.

El potencial de la tecnología IoT, indispensable

La tecnología IoT tiene el potencial, por tanto, de contribuir en la generación, distribución y transporte de energía, desde su generación hasta su consumo final, ganando en sostenibilidad a un menor coste.

El uso de esta tecnología contribuye al logro de metas clave en la optimización de rendimientos, como predecir la producción de energía renovable o detectar errores del sistema de manera instantánea

La realidad es que el calentamiento global parece estar dando un serio aviso para que se haga una nueva apuesta energética. Necesitamos una apuesta decidida por parte de todos los participantes del sector para que aboguen y defiendan la adopción de la energía renovable como la postura más inteligente para el presente y futuro. 

Por lo tanto, el ‘Internet de las Cosas’ se presenta como una herramienta indispensable. 

Algunas de las ventajas que proporciona esta tecnología al sector energético:

  • Optimización de la toma de decisiones: El mejor uso de los datos entorno a la toma de decisiones es otro de los factores clave de esta tecnología. Con unos procesos automatizados y más eficientes que permiten focalizarse en la parte más estratégica, mejorando por lo tanto la elección más óptima según las necesidades. 
  • Anticipación a los problemas: Otra de las soluciones que nos permite esta tecnología es el ver los problemas de manera anticipada. Con una conservación predictiva se consigue no solo reducir el coste de mantenimiento de manera importante, si no evitar daños que provocan la rigidez del sistema. 
  • Un empuje definitivo para las renovables: El IoT abre el camino a una nueva generación de energía. Una verdadera evolución que ya no dependerá de antiguas plantas y sí de nuevas tecnologías más eficientes. Esta tecnología permite reducir costes y además aumentar la comercialización, factores fundamentales para logar un empuje y desarrollo definitivo para las energías renovables. 
  • Redes dotadas de inteligencia: Todo integrado en una red con diferentes fuentes de energías y sistemas de almacenamiento, de este modo, poder utilizar la tecnología de IoT para controlar y regular el funcionamiento de la red, mejorando el conocimiento de los activos, pudiendo identificar cómo suavizar la demanda de carga, sin olvidar la optimización de las tareas, permitiendo conocer el estado de la misma y los puntos a mejorar.
  • Información en tiempo real: Gracias al uso de IoT y a otras tecnologías como big data, es posible obtener información en tiempo real, proporcionando todos los datos necesarios de manera transparente (y veraz) a todos los participantes, generando una mayor confianza y pudiendo a su vez identificar el grado de eficiencia.

Un ecosistema más fiable y eficiente

Más allá de la conectividad, esta tecnología puede convertirse en una guía para implementar una digitalización que consiga que el ecosistema sea más fiable y eficiente. 

El futuro del IoT se presenta como una herramienta con un potencial incalculable e ilimitado, que tiene y tendrá un impacto enorme en la producción de energía. Las energías renovables se convertirán no solo en una alternativa, si no en una realidad capaz de adaptarse, de resistir a cualquier contratiempo, pero, sobre todo, mucho más sostenible y eficiente. 

En definitiva, viviremos un aumento de posibilidades y un refuerzo en la confianza de los consumidores, ya que la forma de producir energía será más sostenible y su consumo estará más optimizado.


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