Hacking ético: ¿en qué consiste? 

¿Sabías que en sector de la ciberseguridad hay especialistas que usan sus conocimientos y habilidades para ayudar a organizaciones a resolver dudas e identificar vulnerabilidad de los sistemas informáticos? Esta práctica se conoce como hacking ético.

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¿Qué es el hacking ético? 

El hacking ético se puede definir como todos los conocimientos sobre informática y ciberseguridad que utilizan los expertos en la materia, para encontrar debilidades y fallos en la seguridad de un sistema.  

Los hackers éticos son especialistas en seguridad informática, encargados en proteger los datos digitales de una organización e invaden el sistema informático por petición de un cliente. Sus funciones se consideran éticas porque existe un consentimiento previo por parte del solicitante.  

El principal objetivo de los hackers éticos es comunicar al cliente todos los fallos informáticos de la organización, para que emprenda medidas ante un inmediato colapso cibernético. De este modo, se preparan para detectar intrusos y evitar ser víctimas de robos de información.  

A diferencia de los hackers dañinos, estos expertos en ciberseguridad no perjudican a las organizaciones. Por el contrario, se convierten en piezas esenciales para detectar las fragilidades y ofrecer soluciones que mejoren la seguridad online de las compañías.  

Los beneficios del hacking ético 

Esta práctica brinda múltiples beneficios a las organizaciones que lo contratan. Principalmente, ayuda a optimizar los recursos invertidos en sistemas de seguridad eficientes. Además, impide el colapso de los equipos informáticos y previene de ataques de piratas informáticos a todo tipo de organizaciones. El objetivo es evitar importantes problemas como una posible pérdida en la producción o un parón en su actividad, pérdidas económicas y pérdida de confianza de los usuarios, clientes y colaboradores por la consiguiente crisis reputacional. 

Las entidades financieras y las empresas que desarrollan plataformas o aplicaciones informáticas, están obligadas a cumplir con ciertas normativas y regulaciones para legalizar los productos. Para ellas es importante contar con un experto en hacking para testear y ofrecer seguridad a todos los clientes.  

Gracias a la ciberseguridad ética las organizaciones pueden mantener un equilibrio en sus sistemas de ciberseguridad, asimismo se evita la filtración de datos personales o privados.  

Para que las prácticas de hacking ético y ciberseguridad logren sus objetivos, es conveniente, además, educar a todos los colaboradores para que no pongan en riesgo los datos vulnerables de la empresa. Por ejemplo, usar contraseñas seguras para evitar robos al navegar en la red o establecer períodos de modificación de contraseñas.  

Técnicas, herramientas y trucos  

Los hackers éticos utilizan las mismas técnicas, herramientas y trucos que los ciberdelincuentes. Uno de los métodos más empleados son los test de penetración, una metodología que consiste en planificar un ataque en la red o plataforma, para encontrar la debilidad en el sistema.  

Para lograrlo es necesario simular diversos patrones de ataque usando componentes específicos, como: puertos de seguridad (programas, filtros, antivirus, etc.), elementos de acoplamiento, servidores web, bases de datos, archivos, equipos de telecomunicaciones, aplicaciones, infraestructuras con mecanismos de control de acceso o conexiones inalámbricas.  

Hay dos tipos de test de penetración. Por un lado, están las pruebas de caja negra, en las que el experto analiza una dirección de red desde el punto de entrada hasta la salida, sin tener en cuenta el funcionamiento interno del sistema.  

Por otro lado, se encuentran las pruebas de caja blanca, en este caso es necesario tener muchos conocimientos sobre el funcionamiento interno del sistema, como la estructura de la IP, softwares utilizados y los componentes de hardware.  

Para llevar a cabo ambos procedimientos, el hacker ético debe establecer un contrato de confidencialidad de la información, para después instituir límites de alcance, analizar los resultados, presentar los hallazgos al cliente e instaurar correcciones.  

Fases del hacking ético y ciberseguridad  

En primer lugar, los hackers éticos establecen un reconocimiento inicial, donde compilan todos los datos acerca de la organización y planifican los procedimientos para lograr detectar los puntos débiles. Seguidamente, para adquirir información específica de los sistemas, escanean los puertos de la red.  

Para lograr el control completo del sistema, se usan procesos como el crackeo de contraseñas o secuestro de sesiones. Inmediatamente, establecen fases para conservar el acceso y obtener privilegios administrativos en el sistema mediante rootkits o troyanos. Por último, se borran o cubren las pistas acerca de las actividades realizadas por el experto en ciberseguridad.  

Hacking ético vs. Hackeo ilegal  

La principal diferencia entre hacker ético y el ilegal es el propósito de su acción. El ético tiene como objetivo principal proteger las infraestructuras informáticas y la información de una organización, para así mejorar su seguridad. En cambio, el delincuente cibernético pretende raptar información y destruir los sistemas.  

Otras diferencias entre ambos términos son las acciones criminales llevadas a cabo por los hackers, por ejemplo, extorsiones, espionaje y parálisis del sistema, entre otros. Sus objetivos siempre se orientan en perjudicar a las víctimas.  

No existe una distinción técnica entre hacking ético y hackeo, puesto que ambos procedimientos utilizan los mismos conocimientos y técnicas. De este modo, el verdadero desafío para un experto en ciberseguridad ético es descubrir la vulnerabilidad de un sistema, explorarla y mejorarla.  

No obstante, teniendo en cuenta las diferentes opiniones y los intereses personales, el hackeo puede ser considerado ético o no ético, dependiendo de la valoración individual. 


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