De la Comunicación de la Década Digital a los Principios y Derechos Digitales: una oportunidad para defender los valores europeos

La próxima década debe ser sinónimo de una sociedad y economía digital más inclusiva, sostenible y justa. Tenemos la oportunidad de utilizar los valores europeos como guía en nuestro camino digital hacia 2030.

Imagen digital
  • Paloma Villa Mateos

    Gerente Políticas Públicas, Telefónica

  • Ana Forcada Gómez

    Gerente de Regulación Corporativa, Telefónica

Estamos donde queríamos estar: sentando las bases de una digitalización centrada en las personas. En el entorno europeo esto se traduce en empoderar a las personas en un ecosistema de transformación digital de las sociedades y economías que respeta plenamente sus derechos fundamentales sin que nadie quede atrás.

La Comisión Europea acaba de proponer la firma de una Declaración de principios y derechos que sustenten la transformación digital en la Unión Europea. El objetivo de este compromiso es ofrecer una guía para que las empresas y los responsables políticos acometan la transformación digital situando a las personas en el centro y fomentando la innovación en la prestación de los servicios digitales. Aunque la iniciativa es regional, la Unión Europea pretende que estos principios se conviertan en un estándar aplicable al mundo. Estos principios están estrechamente relacionados con otras iniciativas impulsadas por la Comisión, como la Brújula Digital para la transformación digital de Europa hacia 2030 y el marco de gobernanza para alcanzar los objetivos digitales conocido como Década Digital.

Telefónica lleva impulsando esta posición de manera proactiva desde la publicación del Manifiesto por un Pacto Digital en 2018 y, todavía con mayor énfasis a raíz de la  pandemia con el Pacto Digital para reconstruir mejor nuestras sociedades y economías.

Manifiesto Digital

El proyecto de empoderar a las personas está asociado a valores que inspiran políticas y normas. La Unión Europea, ha trabajado durante décadas a favor de los europeos en su doble dimensión de ciudadano y consumidor teniendo como referencias la solidaridad, la inclusión, la equidad, el respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho o el respeto de los derechos fundamentales.

Visión, misión y valores

Esta misión también se ha trasladado ya al mundo digital. Lo interesante y relevante hoy es que esta misión se complementa con la visión de fortalecer la soberanía digital y con ella reforzar la competitividad de las empresas europeas en un mundo global. Así, los principios de la Década Digital pretenden conformar un nuevo marco de acción válido tanto para el sector público y el sector privado como para los europeos. Esto es el reconocimiento explícito de que, en un mundo global marcado por la digitalización, la creación del valor económico es perfectamente compatible con la defensa de nuestros valores. 

La solidaridad y la inclusión son valores especialmente importantes y que nos gustaría destacar brevemente aquí. En la Declaración se afirma que toda persona debería tener acceso a una tecnología inclusiva y a una conectividad asequible y de alta velocidad. Por otra parte, también defiende que la transformación digital debería contribuir a una sociedad y una economía más justas en la Unión. Siendo esta meta aparentemente abstracta, lo interesante surge cuando ponemos en marcha la Declaración con objetivos más concretos, con políticas y con regulaciones que sirvan a este propósito.

Las compañías de telecomunicaciones tenemos mucho que aportar en esta dirección. Somos, de hecho, la columna vertebral por la que transita la digitalización.

Sin infraestructuras robustas y de alta capacidad no podremos sustanciar los valores de solidaridad e inclusión.

Ser digital o no serlo, ¡ésta es la cuestión! Con esta Declaración de derechos y principios digitales se reconoce la necesidad de cooperación entre el sector público y privado.  Y en el centro de todo ello están las redes, es decir, el sector de las telecomunicaciones. Las infraestructuras de telecomunicaciones existentes son una condición necesaria para seguir construyendo y favorecer el desarrollo de ecosistemas digitales europeos que puedan adquirir una escala global, aprovechando las sinergias del mercado único digital. Así, se podrá alcanzar objetivos fijados por el la Brújula Digital, programa que aspira a garantizar que todos los hogares de la UE estén conectados con una red Gigabit y que la cobertura 5G llegue a todas las poblaciones para 2030.

Claves para conseguir una transformación digital centrada en las personas

¿Cómo podemos poner en marcha esta Declaración sustanciando valores como la solidaridad y la inclusión? En primer lugar, la consecución de estos objetivos requerirá fortalecer al sector de las telecomunicaciones. Y, para ello, la visión del liderazgo europeo en la conectividad digital debe acompasarse con una política de competencia y una regulación que vaya encaminada precisamente a la consecución de dichos objetivos.  La política de competencia debe orientarse a permitir la consolidación de los agentes en cada mercado, que es una necesidad para que las compañías de telecomunicaciones se afiancen, ganen escala y estén a la cabeza de la innovación. Esta consolidación redundará en un beneficio para el usuario, y satisfará las demandas crecientes de una sociedad cada vez más digitalizada.

Por su parte, la regulación habrá de garantizar un marco favorable a la inversión de las infraestructuras para alcanzar los niveles adecuados de conectividad en una era de cambio continuo y rápida evolución tecnológica. Ello será beneficioso tanto para el ciudadano europeo como para las empresas en sus procesos de transformación digital y despliegue de redes cada vez más eficientes desde el punto de vista de consumo energético y sostenibilidad. Solo si el marco regulatorio está alineado con los objetivos políticos, Europa será capaz de alcanzar los objetivos de la Brújula Digital para 2030.

El 5G como cambio tecnológico sustancial

Está fuera de toda duda, y así lo recoge la Comisión en la Brújula Digital, el papel fundamental de la tecnología 5G en la era digital. El despliegue del 5G es algo más que la siguiente generación de comunicaciones móviles, se trata de un servicio que proporcionará grandes capacidades y la innovación de casos de uso que previsiblemente cambiarán el día a día de la actividad económica a todos los niveles.  El 5G es nuestra plataforma de innovación, tecnologías como network slicing, edge computing y OpenRAN nos permitirán innovar en esta plataforma y prestar servicios a las empresas que redunden en mejoras en su capacidad de producción. Es vital que Europa favorezca el desarrollo de estas tecnologías y apoye su introducción temprana también a través de sus esfuerzos de I+D+i. Para competir con las grandes empresas tecnológicas será necesaria una mayor cooperación en el ámbito de la innovación entre los sectores privado y público.

Por último, debemos plantear una cuestión urgente con un gran impacto en la evolución de la conectividad en Europa y consecuentemente en la competitividad de las empresas y economías europeas.  Una mayor y creciente parte del tráfico de la red es generada y monetizada por las grandes plataformas tecnológicas y de vídeo. Para poder cursar dicho tráfico se requiere una planificación y una inversión continuas e intensivas de la red por parte de los operadores de telecomunicaciones. Este modelo solo puede ser sostenible si estas plataformas contribuyen de forma justa a los costes que generan en la red. En este sentido, la declaración explícitamente dice que se deben “desarrollar marcos adecuados para que todos los agentes del mercado que se beneficien de la transformación digital asuman sus responsabilidades sociales y hagan una contribución justa y proporcionada a los costes de los bienes, servicios e infraestructuras públicos, en beneficio de todos los europeos.”

La próxima década debe ser sinónimo de una sociedad y economía digital más inclusiva, sostenible y justa. Tenemos la oportunidad de utilizar los valores europeos como guía en nuestro camino digital hacia 2030. La Unión Europea avanza con paso firme para conseguirlo y, en Telefónica, compartimos y apoyamos este compromiso para que el centro de la transformación digital sean las personas.


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