Christoph Steck: “Si la digitalización no beneficia a las personas, no va a tener éxito”

La transformación digital es una oportunidad para conseguir una sociedad más justa, inclusiva y sostenible.

29/09/2021

Ana Forcada

Equipo de Políticas Públicas e Internet, Telefónica

¿Necesitamos un nuevo Pacto Digital? ¿Cómo se puede potenciar la confianza en la tecnología? ¿Cuál es el papel de la cooperación público-privada en la sociedad digital? Estas son algunas de las preguntas que Christoph Steck, director de Políticas Públicas e Internet en Telefónica, y Joaquín Flechoso, fundador de Cibercotizante, han respondido en el espacio “Mercado Abierto”, de Capital Radio, junto a la periodista Rocío Arviza.

Sociedades digitales por accidente

Ambos contertulios coincidían en que es necesario entender qué ha pasado en los últimos meses para analizar el impacto de la tecnología en la sociedad y economía actuales. En primer lugar, muchas empresas han emprendido el camino de la digitalización a una velocidad vertiginosa. Los cambios que antes habrían tardado años en materializarse se han logrado en tan solo unas semanas. “Estamos en sociedades digitales casi por accidente”, comentaba el directivo de Telefónica. Más allá de la rapidez, esta transformación es una oportunidad para conseguir una sociedad más justa, inclusiva y sostenible con una economía más verde y digital.

Pero aún queda mucho camino por recorrer. En España, el 99,8% del tejido empresarial está formado por PYMES (incluyendo las microempresas en el cómputo total), según datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. En cambio, son las grandes compañías las que presentan un mayor nivel de digitalización, según revela el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI). La solución para afrontar este reto es facilitar el camino de la digitalización a las empresas de menor tamaño para eliminar las posibles barreras de entrada y compañías como Telefónica pueden ser catalizadoras de este cambio, apuntaba Steck. Esta recomendación también es aplicable al sector público, según explica Joaquín Flechoso, por la urgencia de “crear una Administración del siglo XXI” que acompañe esta transición.

Colaboración público-privada: una necesidad

Sector público y empresas privadas deben compartir un mismo objetivo: conseguir una digitalización más justa, inclusiva y sostenible, basada en las personas. De hecho, este es el leitmotiv del último Pacto Digital presentado por Telefónica y también está en la estructura de otras iniciativas internacionales, como los Fondos Next Generation de la Unión Europea, o en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España.

Son varios los retos en los que la colaboración es crucial. El despliegue de redes de última generación es un caso paradigmático de cómo unas condiciones favorables para la inversión y una apuesta decidida por la digitalización han convertido a España en uno de los países mejor conectados del mundo. La cooperación también es indispensable para formar a las personas en nuevas capacidades digitales, así como para enfrentar las brechas de ciberseguridad que han aumentado durante la pandemia.

Confianza digital

El análisis anterior solo es válido en una sociedad en la que existe confianza en el uso de la tecnología. “Si la digitalización no beneficia a las personas o no mejora nuestras vidas, no va a tener éxito”, afirma Christoph Steck. El primer requisito para alcanzar un espacio digital más seguro es utilizar la tecnología de forma responsable. La inteligencia Artificial (IA) es un buen caso de estudio en este sentido. Hasta ahora, el uso responsable de la IA se ha gestionado de modo privado gracias a la autorregulación. Sin embargo, la Comisión Europea ya trabaja en una propuesta que categoriza las obligaciones que cumplir en función de los riesgos asociados al uso de la IA.

Las propuestas de redacción de cartas de derechos digitales por países como España, Portugal o Chile también están ayudando a reflexionar sobre el impacto de la tecnología en nuestras vidas. “Debemos aplicar los derechos humanos al mundo digital”, sentencia Steck. En la mayoría de los casos, no se trata de crear nuevos derechos, sino de poder implantarlos también en el espacio digital.

Todos estos aspectos son esenciales para lograr una sociedad en la que nadie se quede atrás y las personas están en el centro porque, como resumía Joaquín Flechoso: “Transformación digital no solo es digitalizar un proceso, es mucho más”.


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