Economía Digital y Empleo

Debemos promover los cambios necesarios que nos permitan aprovechar al máximo los aspectos positivos que este nuevo modelo económico. De hecho, creemos firmemente que más que una destrucción de empleo, lo que se está produciendo es una transformación de su tipología y distribución.

La economía digital está formada básicamente por el sector de las TIC y comprende principalmente cuatro sectores: telecomunicaciones, tecnologías de la información, electrónica de consumo y contenidos digitales. En conjunto, el sector de las TIC gasta 4,32 billones de euros, un tercio de los cuales corresponde solo a las empresas de telecomunicaciones.

Las inversiones en tecnologías de la información y telecomunicaciones tienen un impacto positivo directo en forma de aumento de la productividad, descenso de las tasas de desempleo crecimiento del PIB. Por ejemplo, según estudios realizados por la ERT, las inversiones dedicadas a aumentar la penetración del acceso a Internet por banda ancha inciden directamente en el crecimiento del PIB, de forma que un aumento del 10% de dicha penetración incrementa en un 1,5% el PIB.

Según el WEF, las inversiones dedicadas a aumentar en un 10% el grado de digitalización de los países, producen un crecimiento del PIB per cápita del 1,02% y un descenso automático de las tasas de desempleo.

La competencia dentro de estos mercados digitales, y también entre ellos, es feroz. De hecho, es muy frecuente que las empresas procedentes de uno de estos mercados entren en otros y los desequilibren con su actuación.

Este carácter dinámico y rupturista, junto a su impronta global, es propio de la cadena de valor de Internet, donde las distintas empresas se desplazan a eslabones adyacentes en busca de mayor eficiencia y potencia de mercado.

Quizá la primera reflexión debería ser si existe una alternativa a la Economía Digital, sean sus efectos positivos o negativos. Creemos que no hay alternativa.

El desarrollo de la sociedad de la información y la digitalización en los distintos sectores productivos es un hecho imparable, como lo fue en su día la Revolución Industrial.

Por tanto,  debemos promover los cambios necesarios que nos permitan aprovechar al máximo los aspectos positivos que este nuevo modelo económico. De hecho, creemos firmemente que más que una destrucción de empleo, lo que se está produciendo es una transformación de su tipología y distribución.

Las sociedades y los individuos que sean capaces de adaptarse a este nuevo entorno serán los que podrán disfrutar en mayor medida de los aspectos positivos de este cambio.