Sonia Gumpert (ICAM): “Las cuotas son necesarias en tanto no exista igualdad en las empresas, el mercado…”

"La mujer en la empresa"       Tras el parón de Semana Santa, volvemos con una nueva entrevista del ciclo. Esta semana Sonia Gumpert,...

25/04/2014

Redacción

Redacción

 

 

 

“La mujer en la empresa”

 

 

 

Tras el parón de Semana Santa, volvemos con una nueva entrevista del ciclo. Esta semana Sonia Gumpert, decana del ICAM, nos hablará sobre su trabajo, las nuevas tecnologías, la comunicación o la legislación como herramienta para erradicar la violencia de género.

 

 

 

 

 

 

Sonia Gumpert Melgosa

 

Abogada y decana del ICAM

 

La decana del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) trabaja en Derecho Procesal en los ámbitos civil, mercantil y laboral, con especialidad en asuntos con elemento extranjero y aplicación de convenios y normas de derecho internacional privado. En los ámbitos civil y mercantil, destaca por su experiencia en asuntos de distribución, concesión y agencia así como en ejecución de títulos judiciales y extrajudiciales extranjeros en España. Sonia Gumpert es, además, miembro honorario de la Association International de Jeunes Avocats.

 

Twitter: @SoniaGumpert

 

 

 

 

 

-Usted ha sido la primera mujer en el cargo de decana del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y la más joven en alcanzarlo. ¿Qué considera más rompedor, lo primero o lo segundo?

-Sin duda alguno, lo primero. La presencia de la mujer en cargos de relevancia de la abogacía institucional es escasísima. El Colegio de Abogados de Madrid es el colegio profesional más grande de Europa y de los últimos en los que una alternancia en el gobierno aún no se había producido. La elección por el cambio y la renovación de los abogados madrileños fue rotunda y las mujeres tenemos una forma distinta, y en este caso además nueva, de gobernar, de organizar y de concebir el trabajo.

 

-Desde que está en su nuevo cargo ha introducido numerosas mejoras, ¿tiene alguna que ver con temas de conciliación e igualdad?

-Sí, aunque aún queda mucho por hacer. Hemos organizado la I Cumbre de Mujeres Juristas, para analizar el papel de la mujer en nuestro ámbito y marcarnos objetivos a cumplir, que revisaremos en el próximo encuentro. Asimismo, dentro de la Sección de Derechos Humanos trabajamos en temas de igualdad de género. Estamos estudiando medidas concretas que hagan posible la conciliación.

 

-Algunos de sus cambios se basan en las nuevas tecnologías. ¿Cree que éstas pueden ser un factor que contribuya a la igualdad?

-Sin duda alguna. Las nuevas tecnologías permiten al profesional racionalizar el tiempo porque le ahorran desplazamientos para trámites o gestiones documentales con terceros, ya sean colegios profesionales o administraciones publicas. Además son herramientas que permiten flexibilizar el tiempo y el horario de trabajo para adaptarlo a las necesidades familiares.

 

-Usted parece partidaria de potenciar la comunicación. ¿Considera que hasta ahora la mujer no ha hecho lo suficiente por hacerse escuchar?

-Soy partidaria de la comunicación, desde luego. Y sin duda la mujer no se ha hecho oír aún. Todavía tenemos que desarrollar plenamente nuestras habilidades y creo que una de ellas es, sin duda, la capacidad de comunicar. Sin demérito alguno hacia los hombres, creo que las mujeres tenemos una emocionalidad y una capacidad de empatía que son fundamentales a la hora de comunicarnos, entendida la comunicación como algo bidireccional, en tanto expresión propia y recepción de la ajena. Sabemos escuchar muy bien y ahora debemos dedicar más tiempo a comunicar nuestras ideas y nuestra visión de las cosas.

 

-Son numerosos los estudios que ponen de relieve la relación positiva entre el resultado financiero de las empresas y la existencia de mujeres en los consejos de administración y de un número creciente de directivas en esas empresas. ¿Cree que en los despachos de abogados también se da esta relación? Esos mismos estudios muestran cómo para las mujeres sigue siendo sensiblemente más difícil que para los hombres el acceso a esos puestos. ¿Podría decirnos cuales son las claves en las que el sector privado tiene que poner el acento para acelerar un cambio en este sentido?

-En los despachos de abogados se debería ir produciendo ese incremento porque el número de abogadas es mayor. Pero no basta con ser superiores en número. Las mujeres tenemos que hacernos “valer” –si me permite la expresión- y ocupar espacios en los puestos directivos, pero los hombres tienen que creer en ello y en nuestra igualdad. La maternidad es un momento puntual en la vida de la mujer, que en nada ha de impedir el desarrollo de una carrera profesional, y la familia debe ser una responsabilidad plenamente compartida por ambos progenitores. Yo creo que esto está ya cambiando, como demuestra la creciente demanda de custodias compartidas en casos de separación, donde se reparte más equitativamente entre padre y madre la carga y el privilegio de atender a los hijos.

 

-Según datos de la Unión Europea (Eurostat) en nuestro país las mujeres ganan un 16% menos que los hombres por la realización del mismo trabajo. Esta diferencia es menor para los más jóvenes. ¿A qué cree que corresponde principalmente esta diferencia?

-Las diferencias salariales son un problema arrastrado desde la incorporación de la mujer al mundo laboral, porque su incorporación no se produjo en términos de igualdad y en cualquier contexto, la parte más vulnerable es la que sale peor parada. Es inaceptable que subsista hoy en día esta diferencia salarial y por eso hay que seguir luchando.

 

-¿Qué opina de la propuesta de Directiva de la Comisión Europea para establecer una presencia del 40% en 2020 de las personas del sexo menos representado entre los consejeros no ejecutivos de empresas cotizadas? ¿Cree que puede llegar a plasmarse en una regulación o que caerá en saco roto?

-Las cuotas son necesarias en tanto no exista igualdad real en la sociedad, en las empresas, en los despachos y en el mercado. El futuro ideal, por el que trabajamos, es aquél en el que las cuotas no sean necesarias porque no existan prejuicios por género, por raza, por extracción social, etc., pero eso hoy en día, no es una realidad aún en nuestra sociedad.

 

-¿Cree que la legislación actual es suficiente para erradicar la violencia de género?

-La ley 27/2003, de 31 de julio reguladora de la Orden de Protección a las víctimas de la violencia doméstica fue la primera, pero la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral a las víctimas de Violencia de Género supone un antes y un después, es un avance importantísimo, por primera vez se regula el derecho a la asistencia  jurídica inmediata a las víctimas de violencia de género. Sería un error afirmar que en la tarea legislativa se residencia la solución al problema. Quien legitima esa violencia de género es nuestro modelo social, por ello debemos reflexionar sobre cómo debe ser, sobre cómo queremos que sea y promover el cambio hacia la igualdad efectiva, para ello los poderes públicos deben continuar con la labor de visibilizar y erradicar la violencia de género implementando políticas de igualdad.

 

 

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