¿Qué papel juega la innovación a la hora de anticipar el futuro?
Cuando pensamos en el futuro, solemos verlo como algo lejano o incierto. Para mí, la innovación sirve para prepararnos a él con antelación. No consiste en predecir exactamente qué va a pasar, sino en entender qué está cambiando a nuestro alrededor y empezar desde hoy a trabajar en posibles soluciones que puedan ser necesarias más adelante.
Una de las principales ventajas de nuestro equipo de innovación es que contamos con personas expertas en distintas tecnologías, con equipos dedicados a analizar tendencias y con una red de startups que nos ayuda a entender qué nuevas ideas y tecnologías están apareciendo y por qué son importantes. Gracias a este entorno, podemos probar estas tecnologías de forma práctica, creando prototipos o pequeños pilotos que nos permiten experimentar y ver qué impacto real pueden tener.
¿Cuál es la importancia de investigar, desarrollar y prototipar tecnologías y soluciones disruptivas?
La investigación y el prototipado son esenciales en las primeras fases de nuestro proceso porque nos ayudan a reducir la incertidumbre y a entender si una idea merece ser desarrollada o no.
Por un lado, la investigación nos permite identificar a quién va dirigida la solución, entender sus necesidades reales y comprobar si la propuesta tiene sentido. También analizamos si la tecnología es viable, qué riesgos existen, qué posibles colaboradores podrían participar y qué impacto podría tener la solución.
Por otro lado, el prototipado nos ayuda a convertir ese aprendizaje en algo tangible que podemos probar con usuarios reales. Así podemos ver qué funciona y qué no, hacer ajustes a tiempo y tomar decisiones informadas antes de invertir más tiempo y recursos en su desarrollo.
¿Existen diferencias en la innovación dependiendo de si hablamos de nuevas oportunidades o de reinventar algunas ya existentes?
Sí, hay diferencias y el enfoque cambia bastante. Cuando trabajamos en nuevas oportunidades, la incertidumbre es mucho mayor. No siempre tenemos claro si existe un mercado o un caso de uso definido, así que necesitamos explorar, validar y aprender muy rápido.
En cambio, cuando la innovación se orienta a reinventar soluciones existentes, ya conocemos al usuario, entendemos el contexto y podemos centrarnos en mejorar la propuesta de valor, optimizar procesos o introducir nuevas tecnologías.
En nuestro equipo del Innovation Lab trabajamos con una visión a medio y largo plazo. No nos limitamos a resolver necesidades actuales, sino que analizamos cómo pueden cambiar la tecnología, el mercado y los hábitos en los próximos 3 a 5 años. Para ello, observamos tendencias emergentes y señales tempranas de cambio, con el objetivo de identificar oportunidades futuras que todavía no están claramente definidas, pero que pueden tener un impacto importante más adelante.
¿Por qué es tan relevante la innovación para las personas en particular y para la sociedad en general?
La innovación tiene un impacto directo en nuestra vida diaria y en cómo evoluciona la sociedad. Influye en la forma en que trabajamos, nos comunicamos y nos relacionamos con la tecnología.
Un ejemplo claro es el smartphone: gracias a él podemos acceder a información al instante, comunicarnos de nuevas maneras, trabajar desde cualquier lugar o realizar gestiones sin necesidad de desplazarnos.
A nivel social, la innovación impulsa el crecimiento económico, da lugar a nuevas industrias y ayuda a afrontar grandes retos globales. Desde avances médicos que han aumentado la esperanza de vida, hasta tecnologías que nos permiten conectarnos con personas y servicios desde cualquier parte del mundo.
¿Cómo influye la experiencia de usuario en la definición de nuevas soluciones dentro de un área de innovación?
La experiencia de usuario es clave a la hora de definir nuevas soluciones porque nos permite entender de verdad qué necesitan las personas y cómo utilizan los productos o servicios. Gracias a ello, evitamos diseñar soluciones basadas solo en suposiciones.
Por eso, trabajamos con un enfoque de diseño de servicios que analiza todo el recorrido del usuario, desde la investigación inicial hasta la validación final. Esto incluye hablar con usuarios, generar ideas, definir conceptos, crear prototipos y probarlos en la práctica. De esta manera, podemos tener una visión completa del problema y desarrollar soluciones innovadoras que aporten un valor real.







