M-Inclusion muestra a los emprendedores sociales los principales nichos de mercado para desarrollar apps móviles

Las personas con discapacidad, los pacientes crónicos, los colectivos que viven en zonas aisladas o con bajos ingresos pueden mejorar su calidad de vida con aplicaciones móviles. De ahí la...

25/02/2013

Redacción

Redacción

Las personas con discapacidad, los pacientes crónicos, los colectivos que viven en zonas aisladas o con bajos ingresos pueden mejorar su calidad de vida con aplicaciones móviles. De ahí la oportunidad para los emprendedores que buscan nichos de mercado para constituir empresas sociales de base tecnológica.

 

De estos nichos de mercado se habló ayer en el evento “Apps sociales, súmate a la oportunidad”, organizado en THE HUB Madrid por el consorcio que desarrolla M-Inclusion, proyecto cofinanciado por la Comisión europea a través del VII Programa Marco para poner en marcha la primera Plataforma de Inclusión Social a través de soluciones móviles para Europa y Latinoamérica.

 

María José Cantarino, jefe de Responsabilidad e Innovación Social de Telefónica y coordinadora de M-Inclusion, puso en situación a los 70 asistentes (desarrolladores, inversores y representantes de usuarios) de la oportunidad de negocio real que existe aprovechando la penetración móvil, un 87% de la población mundial, si tenemos en cuenta que un 15% de la población mundial padece alguna forma de discapacidad, según la OMS.

 

Cantarino también explicó dónde están las necesidades de los colectivos en riesgo de exclusión: mayor autonomía, menor dependencia de cuidados médicos regulares y presenciales, mayor acceso a servicios básicos de salud y educación… “Requieren aplicaciones fáciles de usar, a costes muy asequibles y que funcionen en entornos con baja calidad de infraestructura y de equipamiento”, indicó.

 

Por su parte, Gorka Jiménez, presidente de Incita, compañía dedicada a la innovación tecnológica, se refirió al potencial de un campo tecnológico para los desarrolladores en el ámbito de la seguridad: la biometría.

 

Su uso, a través del móvil, para identificar a los individuos es muy útil para las personas con discapacidad, ya que les permite identificarte por múltiples vías: voz, firma, una foto de la mano, etc. “Hasta la fecha se ha usado en control de accesos, usos militares, fronteras, etc. y el reto para los emprendedores es extenderla a nuestra vida diaria”, comentó. Además, puso a disposición de los desarrolladores una API propia de Incita para la implantación de la biometría en los terminales móviles.

 

Durante su intervención, May Escobar, co-fundadora de UEIA, incubadora de startups sociales con base tecnológica, resaltó la importancia de aprovechar las ventajas de la tecnología -rapidez, escalabilidad y necesidad de menor inversión- para crear empresas sociales con un modelo de negocio viable.

 

Escobar puso como ejemplo Disabled Park, aplicación móvil gratuita que informa de la localización de 12.000 plazas de aparcamiento para las personas con movilidad reducida en 25 ciudades españolas. Los creadores, tres amigos que han sufrido la problemática de no encontrar plazas adaptadas, ofrecen al público y a los comercios la posibilidad de apadrinar o patrocinarlas, con el fin de financiar la iniciativa.

 

Otros casos de éxito que se mencionaron, fueron DoaFund, aplicación de crowfounding para financiar a familias en situación de desahucio a través de donaciones desinteresadas, TripDrop para informar a aquellos “mochileros” que les gusta viajar, con qué deben cargar su mochila para ayudar a los habitantes de la zona a la que viajan o Afables, un recomendador social de ayuda domiciliaria, para saber con quién dejamos a nuestros seres queridos cuando contratamos servicios de asistencia domiciliaria.

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