¿Ha llegado el momento de popularizar la inversión socialmente responsable?

¿Qué es la ISR o inversión socialmente responsable (ISR)? A excepción de los especialistas, muy pocos son los ciudadanos que conocen este recurso para poner su dinero a buen recaudo. La ...

21/06/2012

Laura Cabo Díez

Laura Cabo Díez 

Community Manager and Editor, Telefónica S. A. 

¿Qué es la ISR o inversión socialmente responsable (ISR)? A excepción de los especialistas, muy pocos son los ciudadanos que conocen este recurso para poner su dinero a buen recaudo. La Cátedra Telefónica-UNED de Responsabilidad Corporativa y Sostenibilidad realizó la pasada semana una jornada sobre la calidad e innovación de la ISR. En ella descubrimos el desconocimiento general que hay en la sociedad hacia este tipo de inversiones, las cuales incorporan a la rentabilidad o el riesgo, criterios éticos, sociales y ambientales a la toma de decisión de inversión. Estos criterios son conocidos como ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno).

 

La Responsabilidad Social Corporativa  tiene tirón en España pero no la ISR”, afirmó Juan Diego Paredes, el miembro de la Cátedra que presentó el informe “Motores y frenos para el uso de información ASG en la toma de decisiones de inversión: el caso español”. España está a la cola de las inversiones socialmente responsables siendo los inversores institucionales, especialmente los fondos de pensiones, prácticamente los únicas que la demandan. La ISR en nuestro país suma unos 33.000 millones de euros frente a los 300.000 de Suecia o el billón del Reino Unido.

 

Se tiene constancia de que con estos criterios ASG se minimiza el riesgo de la empresa, pues analiza aspectos que no se tienen en cuenta desde las perspectivas tradicionales de la inversión. La percepción de los inversores es que mejora de rentabilidad a largo plazo, también que aumenta  la reputación y reduce del riesgo. Entonces, ¿por qué conociendo el potencial de la ISR para mejorar el mundo, no despega?, se preguntó Johanna Hariri, de Economistas sin Fronteras.

Algunos de los enemigos de la ISR son la complejidad de los criterios ASG (tienen un periodo de maduración en su implantación, a medio o largo plazo),  los problemas de comunicación y transparencia y el cortoplacismo reinante en el mundo de las inversiones.

Formar profesionales especializados, cambiar el modelo de gestión, sensibilizar a los ciudadanos, aumentar la transparencia, innovar y controlar este tipo de inversiones pueden ser algunas de las principales claves para popularizarlas. ¿Puede ser esta época de crisis un buen momento para ello? ¿Qué opináis?

Para más información sobre la ISR podéis visitar el informe: Avances en la Inversión Socialmente Responsable en España: primeros pasos del diálogo activo accionarial

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