Bajo este sugerente título y en el marco de Cátedras Telefónica, un grupo de expertos de perfil multidisciplinar —del ámbito académico, de la industria, de la administración y del regulador— hemos reflexionado, desde la Cátedra Telefónica “Economía, Sociedad y Transformación Digital” de la Universidad Politécnica de Madrid, sobre los retos a los que se enfrenta Europa en materia de infraestructuras y servicios digitales.
El fruto de esa reflexión y de debate, ha cristalizado en el informe “Desafíos y oportunidades para las infraestructuras digitales en Europa”, presentado el 24 de febrero de 2026 en la jornada “Europa digital: retos regulatorios, tecnológicos y de competitividad” celebrada en la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, e inaugurada por el secretario general, Matías González, y el vicepresidente de la CNMC, Ángel García Castillejo.
El informe plantea un diagnóstico de las infraestructuras y servicios digitales en la Unión Europea (UE), identificando fortalezas y debilidades y, a partir de ahí, construir recomendaciones orientadas a objetivos políticos de la UE, como la autonomía estratégica, la seguridad y resiliencia de las infraestructuras y el fomento de la competitividad europea.
Estado del arte de las infraestructuras digitales europeas
Europa afronta un momento clave de transformación y competencia tecnológica global. Las infraestructuras digitales —fibra óptica, redes móviles avanzadas, centros de datos y conectividad de alta capacidad— son un activo estratégico crítico que condiciona la competitividad, la soberanía tecnológica y la cohesión social. Su robustez y capacidad de evolución determinan la competitividad de la UE frente a potencias como Estados Unidos y China, tanto en servicios digitales como en tecnologías emergentes (IA, IoT, automatización).
Sin embargo, la UE se caracteriza por un mercado europeo fragmentado, con 27 marcos regulatorios nacionales distintos, barreras administrativas y diferencias en ritmo de despliegue de infraestructuras. Esta fragmentación obstaculiza inversiones transnacionales y dificulta que los operadores alcancen economías de escala necesarias para competir globalmente.
Esa fragmentación de los mercados se manifiesta en diferencias sustanciales en cobertura de las redes de muy alta capacidad tanto fijas (fibra óptica hasta el hogar) como móviles (5G), existiendo brechas significativas en las zonas urbanas y rurales, provocando desigualdades digitales para los ciudadanos en el acceso a servicios de valor añadido (sanidad digital, industria conectada, teletrabajo).
Europa sigue dependiendo de tecnologías, equipamiento y proveedores no europeos en ámbitos críticos (equipos de red, semiconductores, la nube). Esta dependencia pone en riesgo la soberanía digital de la UE para fijar estándares, proteger datos, y responder de manera autónoma ante crisis tecnológicas o geopolíticas.
Las infraestructuras digitales europeas enfrentan amenazas crecientes de ciberataques, fallos físicos y vulnerabilidades en cadenas de suministro. La resiliencia de estas redes es un imperativo para la continuidad de servicios críticos.
El despliegue de capacidades avanzadas como 5G Stand Alone, Network Slicing o el Edge Computing son esenciales para la competitividad en los sectores industriales y de servicios. Si bien Europa tiene avances tecnológicos significativos, la tasa de adopción y despliegue de las infraestructuras y servicios digitales no siempre responde a las exigencias del mercado global, diluyendo la relevancia de Europa en el ecosistema digital mundial.
La regulación europea ha sido un factor determinante en la configuración del ecosistema digital europeo, con foco en la entrada de nuevos agentes y una vinculación entre el nivel de competencia existente en el mercado con el número de operadores que lo componen.
Sin embargo, esta fragmentación europea ha limitado la capacidad de los operadores de telecomunicaciones de escalar sus operaciones y competir con actores globales. La consecución de economías de escala, mediante consolidaciones que garanticen estructuras racionales de los mercados, es crítico para atraer inversiones al sector de infraestructuras digitales en la UE.
Recomendaciones para impulsar las infraestructuras digitales
A partir de este diagnóstico, nos planteamos formular recomendaciones para fortalecer las infraestructuras digitales como elemento clave para mejorar la competitividad de la economía europea.
Armonizar y modernizar el marco regulatorio:
- Implantar regulaciones más coherentes y armonizadas a nivel europeo que reduzcan barreras administrativas al despliegue.
- Simplificar procesos de autorización y licencias de proyectos paneuropeos.
- Alinear la Ley de Redes Digitales (DNA) con estímulos a la inversión.
Estimular la inversión privada y pública
- Incentivos fiscales y financieros que atraigan capital privado en infraestructuras clave, especialmente en zonas rurales y de menor rentabilidad.
- Mecanismos financieros a través de fondos europeos que apoyen tecnologías emergentes y desarrollos estratégicos, promoviendo estructuras de coinversión público-privada.
Facilitar la consolidación y escala de operadores
- Revisar políticas que limitan la consolidación de operadores para permitir mercados más integrados y competitivos.
- Alianzas estratégicas entre operadores europeos para crear economías de escala.
Refuerzo de la resiliencia y ciberseguridad
- Mecanismos de resiliencia operacional, auditorías de seguridad, simulacros de incidentes y redundancias de red.
- Colaboración entre operadores, autoridades y centros de respuesta ante ciberataques.
- Protección de cadenas de suministro críticas para reducir vulnerabilidades derivadas de dependencias externas.
Promover la innovación y tecnologías futuras
- Despliegue de centros de datos edge, nodos avanzados de computación y redes preparadas para la IA y servicios de baja latencia.
- Investigación y desarrollo en tecnologías como 6G, IoT y arquitecturas de red flexibles.
Cohesión social y cobertura universal
- Políticas que garanticen cobertura universal de redes gigabit y 5G.
- Integración de infraestructura digital con políticas territoriales y cohesión social para cerrar brechas digitales internas.
El informe “Desafíos y oportunidades para las infraestructuras digitales en Europa” ofrece un diagnóstico claro: pese a los avances en despliegues de fibra óptica y 5G, Europa afronta retos estructurales como la fragmentación del mercado, el exceso regulatorio, el déficit de inversión y la dependencia tecnológica externa.
Para que estas infraestructuras actúen como palanca de competitividad global, autonomía estratégica y soberanía digital, es imprescindible un marco regulatorio armonizado que incentive la inversión, facilite procesos de consolidación que generen economías de escala y refuerce la seguridad y resiliencia de las redes.
La implementación coordinada de estas recomendaciones permitirá a la UE alcanzar sus objetivos de conectividad para 2030 y posicionarse como actor relevante, competitivo y autónomo en la economía digital global.










