- ¿Qué tienen en común el origen de la bicicleta y la novela Frankenstein o El moderno Prometeo?
- ¿De qué manera influyó esta obra en las leyes de la robótica de Asimov?
¿En qué consiste el complejo de Frankenstein?
El conocido como “complejo de Frankenstein” es un término acuñado por Isaac Asimov (1919 o 1920- 1992) para resumir el temor de los humanos a que seres artificiales creados por ellos mismos se levantaran contra sus creadores, tal y como ocurría precisamente en la obra Frankenstein o El moderno Prometeo, publicada en 1818.
Esta novela de la escritora británica Mary Shelley (1797-1851) incluye la frase “Tú eres mi creador, pero yo soy tu dueño” con la que se ejemplifica cómo la criatura creada por el Doctor Victor Frankenstein se rebela, mostrando que el poder puede cambiar de manos según evoluciona el personaje y aumenta su grado de consciencia y resentimiento.
Esta inversión del poder y la reivindicación del propio dominio sobre el creador es lo que llevó a Asimov a plantearse la enunciación de una serie de leyes de la robótica.
Asimov y las leyes de la robótica
Este polifacético y prolífico divulgador y escritor es uno de los personajes más influyentes de la robótica, y enunció, como ya hemos recogido en alguna otra publicación de este blog, sus famosas tres leyes en 1942 en la obra Círculo vicioso, en la que exponía lo siguiente:
- Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño.
- Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.
- Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.
¿Qué fue el “invierno volcánico” y qué relación tiene con las leyes de la robótica de Asimov?
Pero volviendo a Frankenstein, que como hemos comentado es lo que hizo que Asimov se preocupara por la “rebelión” de las criaturas y la razón por la que acabó propugnando sus famosas leyes, existe una curiosidad histórica en cómo se concibió esta obra.
Y es que la autora de la novela, Mary Shelley, así como su esposo Percy se juntaron con Lord Byron (1788-1824) y su médico, el también escritor John William Polidori (1795-1821) en Ginebra en el año 1816.
Un encuentro que podría no tener nada de particular salvo que vino motivado por el conocido como “invierno volcánico”, un fenómeno climático global derivado de la erupción del volcán Tambora en abril de 1815 en Indonesia.
La enorme cantidad de cenizas y gases sulfurosos emitidos a la atmósfera provocaron el bloqueo de la luz solar y un enfriamiento global que derivó en heladas y nevadas en verano en el hemisferio norte.
Además de consecuencias dramáticas, como las víctimas mortales directas, cosechas arruinadas o hambrunas -u otras curiosidades, como el origen de la bicicleta, como veremos más adelante-, otra acción derivada de la erupción fue que este grupo de escritores británicos decidieron capear el temporal sin salir a la intemperie.
Para pasar el rato, Byron conminó al grupo a escribir cada uno un relato de terror… Y de ahí nació Frankenstien. Pero no solo… puesto que Polidori escribió El vampiro, en lo que suponía el origen de esta criatura romántica como subgénero literario.
¿Qué relación existe con Ada Lovelace?
Es cierto que vinculación directa como tal no existe, más allá de que Ada Lovelace nació en 1815 (concretamente, el 10 de diciembre), el mismo año de la erupción que desembocó en el invierno volcánico.
Sin embargo, la curiosidad radica en que el organizador del “sarao” literario donde terminó naciendo Frankenstein, Lord Byron, era… el padre de Ada Lovelace. De hecho, su nombre en el registro era el de Augusta Ada Byron.
Desvinculada de su padre, Ada Lovelace hizo historia al convertirse, entre otras cosas, en la primera programadora de la historia. Su peso e importancia en el mundo de las ciencias y la tecnología la han convertido en una auténtica referente STEM hasta el punto de contar con una jornada específica dedicada a ella: el Día de Ada Lovelace, celebrado desde 2009 cada segundo martes del mes de octubre.
¿Y con el origen de la bicicleta?
En el post que dedicamos al Día Mundial de la Bicicleta, celebrado cada 3 de junio desde el año 2018, explicábamos que en 1817 el barón alemán Karl Von Drais (1785-1851) inventó un aparato -posteriormente conocido como “La Draisiana”- que con dos ruedas y bajo el nombre de máquina andante es considerado como el precursor de la bicicleta, aunque no contaba con pedales.
Pero ¿qué tiene que ver este fenómeno con el “invierno volcánico” del año 1816?
Pues que ante la crisis de la agricultura y la consiguiente falta de alimento para los caballos (y la merma que esto suponía para su alimentación, pudiendo incluso tener fatales consecuencias), Von Drais tuvo que buscar una solución innovadora para el transporte personal.
Aunque este artículo explica en qué consiste el “complejo de Frankenstein” y su relación con la robótica y la enunciación de las famosas leyes de Asimov, también podría habernos servido para explicar en qué consiste el “efecto mariposa” y la incidencia del aleteo de este lepidóptero en el devenir de otros acontecimientos en puntos de cualquier otra parte del planeta.
Pero eso, en cualquier caso, sería otra historia…






