Cómo proteger la identidad digital

La seguridad en la era de internet pasa, entre otras cuestiones, por proteger la identidad digital

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Comunicación Telefónica

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Tiempo de lectura: 4 min

¿Qué es la identidad digital?

Por identidad digital se entiende todo aquel rastro de información que vamos dejando (consciente o inconscientemente) cuando navegamos por internet.

Directamente vinculada a esta identidad digital está nuestra reputación online, siendo la gestión de la privacidad la manera en la que manejamos la información personal generada y publicada.

Desde que internet se instaló en nuestro día a día y por numerosas causas, como el aumento del uso de las redes sociales, todo aquello que publicamos, compartimos, con quién interactuamos o incluso lo que visitamos permite dibujar con cada vez mayor lujo de detalle nuestra identidad digital.

Cómo proteger la identidad digital

¿Pero qué debemos tener en cuenta para protegerla? ¿Por qué es tan importante hacerlo? ¿Qué consejos podemos seguir para ello?

Desde el Incibe nos ayudan a resolver estas dudas respecto a la privacidad y su relevancia para ayudarnos a cuidar nuestra identidad digital.

Posibles riesgos derivados de no gestionar adecuadamente la privacidad

Fraudes u otras consecuencias negativas derivadas de la exposición o publicación de información personal en determinados contextos o plataformas son algunas de las consecuencias negativas que puede tener la incorrecta gestión de nuestros datos personales en internet.

Algunos de estos riesgos son:

  • Robo y suplantación de identidad. Compras fraudulentas, gestiones bancarias (como abrir cuentas u obtener créditos) u otras acciones maliciosas son algunas de las posibles consecuencias de sufrir un robo y suplantación de identidad.
  • Extorsión. El hecho de que información delicada haya sido publicada en internet entraña el riesgo de que, en caso de caer en malas manos, pueda generar hostigamientos, amenazas, difamaciones o extorsiones a través de redes sociales u otros medios digitales.
  • Phishing. Por phishing se entiende una estafa mediante la que se suplanta la identidad de una persona u organización conocida por la víctima para conseguir datos confidenciales de la misma.
  • Discriminación. Especialmente peligroso en determinados ambientes o entornos, la información publicada sobre según qué cuestiones (etnia, género, orientación sexual, ideología, condición física o estatus económico) puede ayudar a generar discriminación.
  • Doxing. Algo tan simple como realizar una publicación sobre una persona en la red sin su consentimiento.
  • Fraudes y amenazas. En función de la cantidad (y ‘calidad’) de información publicada, la manipulación y/o personalización de los mensajes fraudulentos puede contar con mayor credibilidad por lo que las posibilidades de caer en el engaño aumentan considerablemente.
  • Sexting. La difusión de videos o imágenes de carácter sexual puede suponer un problema en caso de que la persona receptora de este material lo reenvíe sin consentimiento o pueda acabar en otras manos si no se toman las medidas de seguridad adecuadas.

Consejos para proteger la privacidad

También desde este organismo dedicada a la ciberseguridad nos dan una serie de consejos para precisamente proteger la privacidad e intentar evitar los riesgos potenciales que acabamos de ver anteriormente:

  • No te conectes a redes wifi desprotegidas o públicas porque al no contar con cifrado WPA o WEP no son seguras. Si pese a todo debes hacerlo, asegúrate de que son páginas con protocolo https.
  • Contraseñas con garantías. En el siguiente artículo podéis seguir los consejos para crear y gestionar contraseñas seguras.
  • Utilizar la autenticación de doble factor si está disponible para añadir una capa más de seguridad.
  • Navegar con herramientas que permitan bloquear anuncios o para rastrear el cifrado de la información que se transmite desde los sitios que se visitan.
  • Limitar la información compartida. Aunque pueda parecer obvio, no debemos revelar en lugares de reputación no contrastada datos de carácter sumamente personal como la dirección, el número de teléfono, el DNI, datos financieros o hábitos y costumbres.
  • Revisar la configuración de la privacidad de los servicios a los accedes y acotar quién puede acceder a este tipo de información.
  • Mantener el software de tus dispositivos actualizado para que hipotéticas vulnerabilidades no afecten a tu privacidad.

Identidad digital y tecnología

Por otro lado, la tecnología puede ayudarnos a proteger nuestra identidad digital.

En el ámbito empresarial, existen soluciones tecnológicas (como la autenticación multifactor o la gestión de accesos privilegiados) que también ayudan a proteger la identidad digital.

Otro aspecto en el que la tecnología nos da apoyo para mantener nuestra identidad digital protegida son las llaves o claves de acceso; es decir, unas credenciales digitales que nos evitan usuario y contraseña y que pueden ser biométricas (como huellas dactilares o reconocimiento facial) o patrones de desbloqueo.

Blockchain e identidad digital

Hablando específicamente de blockchain, el uso de esta tecnología hará más simple y sencilla la autenticación y verificación de la identidad digital, preservando igualmente la privacidad de los usuarios.

Tal y como nos explican en este artículo sobre identidad digital y blockchain del blog de Telefónica Tech, “para solucionar el famoso problema de repetir en todos los procesos de registro los mismos datos y no saber a dónde o a quién los cedemos, con esta tecnología, al estar todo siempre compartido, sería posible reutilizar los mismos datos de una identidad y dar trazabilidad y transparencia cada vez que un usuario cede parte o todos sus datos a una entidad”.

Para que esta situación se diera habría que partir del requisito de que “las empresas que quieran hacer uso de nuestros datos se encuentren en la misma red blockchain”.


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