Carlos Domingo: “Las pymes deberían dejar de pensar en ser pymes e innovar para crecer”

La innovación es hoy en día el motor más importante de crecimiento para una empresa, asegura César Alierta, presidente de Telefónica ,  la 'teleco' que más destina a I+D en Europa y la...

05/12/2013

Laura Cabo y Lourdes Tejedor - Responsabilidad Corporativa de Telefónica S.A.

Laura Cabo y Lourdes Tejedor – Responsabilidad Corporativa de Telefónica S.A.

 

La innovación es hoy en día el motor más importante de crecimiento para una empresa, asegura César Alierta, presidente de Telefónica la ‘teleco’ que más destina a I+D en Europa y la segunda del mundo. Lo indica en el prólogo de “El viaje de la innovación”, el libro de Carlos Domingo, expresidente y exconsejero delegado de Telefónica I+D, y exdirector de desarrollo de productos e innovación de Telefónica Digital.

 

 

La buena noticia es que, según el autor, no hace falta ser Steve Jobs para innovar con éxito; se puede hacer de forma sistemática, siguiendo un método del que da cuenta en su primera obra. El directivo, con una trayectoria de más de veinte años en el mundo de las TIC, y experiencia de mentor y business angel de startups de Internet y tecnología, nos habla en la siguiente entrevista de las oportunidades que esto supone para los emprendedores, las empresas y el país, en un contexto de revolución digital y crisis.

 

 

Usted dice que un innovador se hace, no nace. ¿Cómo puede un país contribuir a “hacer más innovadores”?

 

Las capacidades de observación y de relacionarse, claves para innovar, se pueden potenciar con la educación, desde niños. Y en la Universidad o, como mínimo, en las escuelas de negocio habría que dar formación en innovación como disciplina. En España se hace mucha ciencia pero se crean pocas empresas porque falta esa pata. En Stanford sí te dan este tipo de formación para enseñar cómo poner en marcha una compañía, cómo hacer un plan de negocio, cómo se hace un proceso de innovación… Es, por ejemplo, una asignatura obligatoria para un estudiante de Informática de Stanford. De hecho en esta universidad da clases el emprendedor Steve Blank.

 

 

En su opinión, ¿las empresas y los países tienen un nivel de inversión en innovación adecuados para las circunstancias actuales?

 

En la inversión en I+D en España tenemos dos problemas. Por un lado, es baja para el tamaño de nuestro país: es del 1,7% del PIB, frente al 3% al que se aspira como media europea. Y el otro problema, es que el ratio de inversión está sesgado hacia lo público. En la mayoría de los países industrializados es un 40% público y un 60% privado, y aquí es al revés.

 

En consecuencia España sale bien en los rankings a nivel de ciencia pero mal en los rankings a nivel de innovación, en patentes y en empresas innovadoras.

 

 

En el contexto de crisis actual no podemos aspirar a poner más dinero pero este se debería usar de modo más eficiente, para incentivar la creación de empresas de perfil tecnológico que al final son las que tienen innovaciones más sostenibles en el tiempo.

 

 

 

 

¿Y las empresas por qué no invierten más en I+D?

 

En España tenemos un tejido productivo basado en pymes y estas, a no ser que tengan una vocación para dejar de serlo, no tienen que invertir en innovación. Nuestras pymes no deberían pensar en cómo mantenerse para pagar los sueldos sino en cómo dejar de ser pymes y eso les llevaría de modo natural a pensar innovar porque la única forma de crecer es innovando.

 

Las empresas grandes invierten en innovación porque compiten a nivel global. El ejemplo de Telefónica es claro, pero no es normal que Telefónica represente el 7% de la I+D empresarial en España porque esto significa que las demás compañías invierten muy poco.

 

 

 

 

El caso es que en algunos sectores como el de ingeniería hay empresas punteras a nivel mundial.

 

El mercado interno español como el de Israel es pequeño, así que desde un principio las empresas innovadoras tienen que enfocarse en la comercialización: tiene un mercado pequeño interno de modo que las empresas que se montan, sobre todo las de fondo tecnológico y con vocación innovadora, lo primero que tienen que pensar es que España es un buen sitio para hacerlo, pero malo para comercializarlo. Nos falta un poco la mentalidad de salir fuera.

 

Además, hay empresas que copian lo que se hace en el extranjero. Y esto es autolimitante por definición porque ya no puedes irte fuera. Tienes que ver cómo lo haces diferencial.

 

Gamesa es un buen ejemplo que cuento en el libro. Es una empresa que empezó haciendo algo que se hacía fuera –montar los aerogeneradores- pero que enseguida se dio cuenta de que si quería ser competitivo y salir fuera tenía que hacer sus propios productos y su propia tecnología. Invirtió en I+D para hacerlo y esto les permitió internacionalizarse y convertirse en una multinacional grande. Y este es el cambio de chip que necesitan muchas empresas aquí.

 

 

 

En su libro asegura que “no estamos innovando, si no llegamos al mercado”.

 

Innovación es invención más comercialización. En la parte de invención, hacer artículos científicos, generar conocimiento…, se ha avanzado mucho en España en los últimos 20 años. Sin embargo, falta ver qué problema resuelve, en qué producto vendible se traduce… La segunda pata, la comercialización, está desacoplada: hay mucho emprendedor con empresas con poco potencial de crecimiento.

 

¿Entonces hay una burbuja de startups?

 

El tema no es si hay muchas o pocas, sino en qué se van a convertir y si están haciendo cosas que les van a permitir llegar a ser una compañía competitiva a nivel global, una multinacional. Esta es mi duda, ya que a base de emprendedores que crean pymes no vamos a salir de las crisis y a crear empleo. O se crean nuevas multinacionales o las que existen invierten, o es difícil cubrir el gap de empleo que tenemos.

 

¿Pero esto requiere tiempo?

 

Bueno es una pena que en estos últimos años no se hay aprovechado para transformar nuestro tejido productivo. Cada vez se es más consciente de que hay que hacerlo pero requiere un plan de país a medio y largo plazo. No es algo que se cambie de un año a otro.

 

Mientras tanto se puede ayudar a generar puestos de trabajo vía innovación: el empleo se generan con empresas que hagan cosas nuevas, que creen nuevos mercados, que creen demanda y esta, empleos. Y esto es lo que hace la innovación, ayudar a crear cosas nuevas.

 

Telefónica fue en 2012 la empresa española que más solicitudes de patentes internacionales registró, 90 en temas como Big Data, el Firefox OS y LTE, las mismas que el CSIC. En relación a otros operadores internacionales ¿esto es mucho?

 

Es mucho para lo que era hace unos años. Hemos pasado de no tener patentes a crear una Oficina de Patentes –la monté yo- en 2008 a generar, en estos últimos años, como 500 patentes y hemos igualado al CSIC, una entidad con una inversión mucho mayor que nosotros.

 

Aun así estamos por debajo de otras operadoras que llevan veinte años con lo que estamos haciendo en Telefónica I+D desde hace sólo cinco años. De modo que hay que tener paciencia y seguir invirtiendo para que esto siga creciendo.

 

¿Hay alguna tecnología nueva con especial potencial para la innovación social?

 

Internet de las Cosas tiene mucho recorrido para desarrollar servicios para los mayores y las personas enfermas: con una monitorización en casa, sin tener que desplazarse continuamente al hospital, tienen la atención del médico, le controla la tensión, una alerta les recuerda cuando tienen que tomarse las pastillas, su familia les puede supervisar…

 

La innovación social es muy importante. Ahora bien, lo más crítico es verla como negocio porque a base de filántropos y subvenciones no funciona. El caso de la Fundación Mozilla es un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas. Su objetivo es que la web sea abierta porque considera que es lo que más beneficia a los consumidores. Y cuenta con la Corporación Mozilla para asegurarse de que el modelo de negocio es sostenible.

 

 

En Estados Unidos es diferente que en España porque hay leyes para desgravar favoreciendo que el dinero fluya en esta dirección y financie el emprendimiento. Al final al país le compensa. En Francia perdieron varios miles de millones en recaudación de impuestos, pero ese dinero ha servido para generar nuevas empresas y crear más valor a la sociedad.

 

 

¿Quieres escuchar sus mejores declaraciones? ¡Hemos incluido todas en este vídeo resumen!

 

 

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– Puedes leer la segunda parte de esta entrevista aquí: http://bit.ly/1b1W4Rg

 

 

 

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