ESTRATEGIA, OBJETIVOS y TENDENCIAS

“Durante el segundo trimestre de 2019 Telefónica vuelve a crecer de forma sostenible y rentable. Crecemos en número de accesos, sobre todo en los segmentos de mayor valor, a la vez que aumenta el ingreso medio por cliente (+4,4% interanual) manteniendo un nivel de churn estable. Esto demuestra que nuestra estrategia comercial está dando sus frutos, apoyada en unas redes cada vez más avanzadas que nos permiten aumentar los servicios que ofrecemos a nuestros clientes. Esto se refleja a su vez en la mejora del índice de satisfacción de nuestros clientes, haciendo aún más sostenible esta estrategia.
Las tendencias de crecimiento orgánico (ingresos interanual +3,7% y OIBDA +1,6%) son consistentes con los objetivos para el año, que reiteramos, y este crecimiento es rentable y se apoya entre otros factores en el plan de digitalización y simplificación.
El crecimiento rentable y sostenible nos permite reducir deuda por noveno trimestre consecutivo, gracias a la fuerte generación de caja (+78,0% en el primer semestre).”

 

OBJETIVOS 2019

Base 2018   Objetivos 2019 2019
ene - jun
48.817 Ingresos (% Var interanual) Crecimiento en torno al 2% 3,8%
15.879 OIBDA Crecimiento en torno al 2% 1,3%
  CapEx / Ventas En torno al 15% 14,1%

Criterio orgánico: Se asumen tipos de cambio constantes promedio de 2018, excepto en Venezuela (resultados de 2018 y 2019 a tipo de cambio sintético a cierre de cada período), y se excluye en 2019 el impacto del ajuste por hiperinflación en Argentina. Se considera perímetro de consolidación constante. Se excluye el efecto del cambio contable a IFRS 16, saneamientos, plusvalías/pérdidas por la venta de compañías, gastos de reestructuración e impactos no recurrentes materiales. El CapEx excluye adicionalmente las inversiones en espectro.

 

Tendencias

El entorno en el que Telefónica desarrolla su actividad se ha transformado significativamente en el último ejercicio, movido por dos tendencias fundamentales: una creciente inestabilidad y una búsqueda y exigencia de la sostenibilidad a largo plazo.

La inestabilidad es consustancial a momentos que constituyen y prefiguran un cambio de era, como el que estamos inmersos. Esto se refleja especialmente en dos dimensiones. A nivel político, en 2018, se han experimentado y acelerado vaivenes desde todas las partes del planeta, muchos de los cuales, como el Brexit, siguen sin tener desenlaces o consecuencias claras. En el plano económico, se ha experimentado una gran volatilidad, encabezada por las principales empresas tecnológicas que han empezado a sufrir el cuestionamiento de modelos de negocio hasta ahora considerados sólidos.

Todo ello está teniendo importantes consecuencias a nivel social. En 2018, se incrementó la desconfianza entre ciudadanos y empresas, afectando de forma notable la percepción y expectativas que las personas tienen acerca de los retos y avances tecnológicos. Aparece una preocupación creciente por el nivel y modo de uso de la tecnología, en aras de una mayor cautela y una creciente exigencia de responsabilidad, tanto en su gestión como en el impacto generado.

Así ha ocurrido, por ejemplo, con cuestiones clave como la privacidad personal, el uso de los datos como herramienta de gestión y decisión a nivel masivo o efectos e incertidumbres asociadas a la digitalización, como el bienestar digital o las posibles consecuencias sobre el empleo y las relaciones sociales.

El World Economic Forum ha etiquetado este contexto con el término “Globalización 4.0” e incluye en este concepto una serie de equilibrios pendientes de ser resueltos adecuadamente:

Tendencias
  • Crecimiento económico vs preservación del planeta.
  • Ciudadanía global vs patriotismo.
  • Trabajo de personas vs máquinas.
  • Tecnología para vs contra las personas.
  • Crecimiento económico vs reducción de desigualdades / erradicación de la pobreza.
  • Competencia vs colaboración internacional.

La solución a estas cuestiones es una prioridad que exige una orientación real hacia la sostenibilidad de todos los agentes sociales, desde gobiernos y autoridades regulatorias, hasta los principales inversores mundiales, en la convicción de que la sostenibilidad es una condición necesaria para conseguir la prosperidad, eficiencia y rentabilidad en el medio plazo.

Abordar esos retos conlleva, asimismo, un amplio abanico de oportunidades de crecimiento para la sociedad, en todos sus ámbitos. La combinación de la sostenibilidad con la última tecnología es crucial y es ahí donde Telefónica juega ya un papel especial que es cada vez más relevante. Así, nuestra Compañía, por su posición como habilitador de todos los servicios digitales, por su historia, por su implicación social y económica en todos los países en los que opera, se halla en una posición clave para contribuir de forma sustancial al desarrollo sostenible. Una contribución que, de la que hacemos parte ya hace casi 100 años, y que se articula, fundamentalmente, en torno a tres líneas de actuación:

Tendencias
  • Proporcionar a las personas el poder de la conectividad.
  • Optimizar nuestras capacidades para un futuro digital sostenible.
  • Asegurar la máxima responsabilidad en todas nuestras actuaciones.