Tecnología con mirada humana: cuando la ingeniería y la psicología se encuentran en el aula

Tiempo de lectura: 3 min


La tecnología forma parte del día a día de los adolescentes. La usan constantemente, la consumen y conviven con ella con total naturalidad. Sin embargo, entender cómo se construye, quién la diseña y qué decisiones humanas hay detrás de los algoritmos sigue siendo un reto. Especialmente cuando hablamos de tecnologías como la inteligencia artificial (IA), capaces de amplificar impactos sociales a gran escala.

Con este contexto, y en el marco de las iniciativas impulsadas por Fundación Telefónica en colaboración con la asociación 11 de Febrero, visitamos el colegio donde crecimos en Segovia para compartir nuestra experiencia profesional con estudiantes de 4º de la ESO, con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Dos perfiles distintos, dos trayectorias diferentes y una idea común: la tecnología necesita tanto conocimiento técnico como mirada humanista para generar un impacto positivo real.

Dos caminos diferentes, un mismo propósito

Paula es doctora en ingeniería de telecomunicación y trabaja en investigación en IA en el equipo de Innovación de Telefónica. Su trayectoria está ligada a la parte más técnica de la tecnología: datos, algoritmos que aprenden del mundo que les rodea y la evaluación de sus resultados en aplicaciones prácticas. Desde esa perspectiva, compartió con el alumnado cómo funcionan los sistemas de IA, qué son los sesgos y por qué los algoritmos no son neutrales, sino reflejo de los datos —y de las decisiones humanas— con los que se entrenan.

Beatriz es psicóloga y experta en investigación con personas. Su trabajo en el Experience Design Lab de Telefónica se centra en comprender comportamientos, necesidades y contextos para diseñar productos y servicios que realmente funcionen para las personas. Desde un enfoque más humanista, explicó cómo observar, escuchar y entender a los usuarios es clave para crear tecnología usable, inclusiva y responsable, y cómo existen muchas formas de trabajar en tecnología que no pasan necesariamente por saber programar.

Dos miradas distintas que no compiten entre sí, sino que se complementan.

Entender la inteligencia artificial más allá del mito

Uno de los objetivos principales del encuentro fue desmitificar la inteligencia artificial. Explicar que la IA no es magia, ni algo que “decide sola”, sino código escrito por personas que aprende de los datos que le damos. Y que, por tanto, puede reproducir —e incluso amplificar— prejuicios y desigualdades que ya existen en la sociedad si no se diseña con cuidado.

A través de ejemplos cercanos, como los sistemas de reconocimiento facial o los modelos de lenguaje, se abrió un diálogo con el alumnado sobre sesgos, discriminación algorítmica, burbujas de información o desinformación. El mensaje fue claro y directo: la tecnología no es neutral, pero sí puede diseñarse de forma responsable.

Del discurso a la práctica: crear con ellos

La experiencia no se quedó solo en la explicación. Para cerrar la sesión, trabajamos con el alumnado en un taller práctico en el que identificaron necesidades reales y generaron ideas para darles respuesta. Partiendo de un problema concreto, analizaron su contexto, compartieron puntos de vista y propusieron soluciones, aplicando de forma sencilla los principios del diseño centrado en las personas.

Este ejercicio ayudó a trasladar una idea clave: la tecnología se construye escuchando, entendiendo a quienes la van a usar y trabajando de manera colaborativa entre perfiles diversos. Ingeniería, psicología, diseño, negocio… todas las miradas suman.

Referentes cercanos, futuros posibles

Más allá del contenido técnico, el valor de este tipo de encuentros está en mostrar referentes reales y trayectorias no lineales. Compartir que no es necesario tener un plan perfecto, que los intereses cambian y que existen muchas formas de aportar al mundo tecnológico ayuda a ampliar el imaginario profesional de los más jóvenes.

La tecnología del futuro se está diseñando hoy. Y hacerlo bien implica formar a las nuevas generaciones no solo en competencias técnicas, sino también en pensamiento crítico, ética y responsabilidad. Porque solo así podremos construir un entorno digital más justo, inclusivo y, sobre todo, más humano.

Compártelo en tus redes sociales


Medios de comunicación

Contacta con nuestro departamento de comunicación o solicita material adicional.