Smart Contracts. ¿Qué son, cómo funcionan y para qué sirven?

Desde el sector alimentario o el sanitario, los smart contracts pueden tener muchos usos. Descubre en este artículo en qué consisten y cómo funcionan.

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Tiempo de lectura: 4 min

¿Qué es un smart contract?

Para explicar qué es un smart contract (contrato inteligente) podríamos comenzar, aunque parezca obvio, recordando la definición de la RAE de contrato: “Pacto o convenio, oral o escrito, entre partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo cumplimiento pueden ser compelidas”.

O, dicho de otra manera, las reglas de juego sobre las que se cimienta una relación entre dos o más partes y en qué manera van a interactuar las mismas.

Los contratos verbales o escritos pueden estar sujetos a la interpretación, lo que genera una diferencia con respecto a los smart contracts, que son capaces de ejecutarse y hacerse cumplir por sí mismos.

Y es que los smart contracts son códigos informáticos con lenguajes de programación, lo que implica que los términos del contrato son sentencias y comandos en el código que los forman.

Están basados en la tecnología blockchain y pueden cambiar la forma tradicional de hacer negocios por la ya mencionada capacidad de hacer que se ejecuten de manera autónoma.

La denominación de smart contract la utiliza por primera vez Nick Szabo en 1996 en su artículo ‘Smart Contracts: Building Blocks for Digital Markets’.

¿Cómo funcionan los smart contracts?

Como acabamos de comentar, la seguridad de las transacciones está garantizada por la tecnología blockchain. Por ello, los permiten operar de manera automática y autónoma.

Así pues, no es necesario que la entidad supervisora emita una verificación. Es suficiente con indicar en un programa informático qué resultado debe ejecutarse.

Para que funcionen correctamente estos contratos, es necesario que todas y cada una de las partes implicadas sepa (y acepte) qué reglas y pasos existen. Y es que una vez iniciada la ejecución no se pueden modificar las reglas programadas.

Para qué sirven los smart contracts

Por su vinculación con la tecnología blockchain¸ el valor que dan los smart contracts es la seguridad, confianza y transparencia que aporta entre las partes firmantes, evitando alteraciones de cualquier tipo (sean malentendidos o falsificaciones) y eliminando intermediaciones.

Ejemplos de blockchain y smart contracts

Para comprender de manera más tangible en qué consisten, veamos algunos ejemplos de blockchain y smart contracts:

  • Seguros. Gracias a la automatización, se pueden eliminar las dudas sobre los supuestos que incluyen las pólizas: permiten pagar los importes automáticamente.
  • Trazabilidad alimentaria. El blockchain y los smart contracts aportan numerosa información sobre el alimento, su proceso de manipulación y transporte. Así, los clientes disponen de mayor conocimiento para decidir la compra de uno u otro producto.
  • Mercado inmobiliario. El registro de inmuebles será más eficiente gracias a los smart contracts evitando el papeleo manual y posibles procedimientos incorrectos.
  • Patentes. Los smart contracts son útiles tanto para crear las patentes como para detectar hipotéticas infracciones.
  • Sector sanitario. En el sector sanitario puede haber diferentes usos. Por un lado, se puede aumentar la seguridad en el almacenaje de los historiales médicos. Por otro lado, al igual que con los alimentos, se pueden conocer datos como la cadena de frío, el pasaporte sanitario o incluso la investigación clínica. 

Ventajas de blockchain los smart contracts

Los  smart contracts y la blockchain cuentan con una serie de ventajas:

  • Ahorro de tiempo y de materiales. Al no haber necesidad de intermediarios (ni de comisiones), supone una reducción de costes. De igual manera, al ser todo digital, también existe un ahorro de papel. Asimismo, se genera un ahorro de combustible (y por lo tanto un descenso de contaminación) al reducirse los desplazamientos.
  • Fiabilidad. No se puede ni alterar ni falsificar, y además se minimizan las posibilidades de que se produzcan fallos tanto en los términos como en la consiguiente tramitación.
  • Automatización. Al ejecutarse de manera automática, se aumenta la velocidad en los procesos, por lo que se simplifican las gestiones al simplificarse y automatizarse las etapas.
  • Seguridad y autonomía. Por la automatización que citábamos anteriormente, se elimina el riesgo de que un tercero se vea involucrado en la implementación de estos mecanismos.
  • Productividad. Al hacerse más eficientes las tareas, los empleados no invierten tiempo en tareas que pueden resultar más tediosas o repetitivas, por lo que además de la productividad también aumenta el grado de satisfacción de los trabajadores.
  • Mejora la experiencia de cliente. Al permitir a los clientes firmar de manera más sencilla y rápida, su experiencia mejora. Además, se modernizan los procesos de compra.

Conclusión

La principal ventaja que aporta un contrato inteligente es que puede ejecutarse y hacerse cumplir por sí mismo mediante una serie de parámetros programados. Además, se ejecuta autónoma y automáticamente.

Junto con otros beneficios que hemos analizado a lo largo del artículo, los smart contracts se pueden aplicar en numerosos ejemplos prácticos de diversa índole evitando errores o alteraciones, independientemente de la voluntariedad o no de los mismos.


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