Qué es la inclusión digital y cuáles son sus beneficios

Compartir conocimiento de todo tipo, apoyar el emprendimiento, mejorar la productividad, favorecer el acceso a servicios básicos y cimentar la libertad y la justicia social son algunas de los beneficios que la digitalización brinda a las sociedades. Las empresas del sector de las TIC y las administraciones públicas deben trabajar para que la inclusión digital sea una realidad.

qué es la inclusión digital

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El mundo vive en una sociedad en pleno proceso de transformación digital, en el que el proceso de transición hacia la conectividad está muy avanzado, pero en el que hay que seguir trabajando para que nadie se quede atrás. En este contexto asegurar el acceso a las tecnologías y servicios digitales es necesario para que las a quienes de otro modo no tendrían acceso. 

Precisamente, según los datos ofrecidos por Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, cerca del 60% de la población en el mundo tiene acceso a Internet. El problema es que en los países menos adelantados residen mayoritariamente el otro 40%, es decir, solo una de cada cinco personas puede conectarse. Y esto supone un freno para el desarrollo de la humanidad.

¿Qué es la inclusión digital?   

Facilitar el acceso a las tecnologías y servicios digitales a quienes de otro modo no tendrían acceso, con independencia de la edad, situación geográfica, entorno socioeconómico y capacidades.  La inclusión digital implica no solo el acceso a las herramientas digitales, también el desarrollo de las habilidades necesarias para utilizarlas. 

El Consejo Europeo destaca también que la inclusión digital es un proceso que permite que las personas en situación de riesgo de exclusión social tengan los mismos recursos para que puedan participar en la vida económica, social y cultural con las mismas oportunidades. El objetivo es que todo el mundo pueda disfrutar de un estilo de vida justo e igualitario, acceder a los derechos fundamentales y participar en las decisiones que afectan a la sociedad. 

Lo contrario a este proceso es la brecha digital. Este término define la desigualdad en el acceso y el uso a las TICs, Tecnologías de la Información y las Comunicación. Es tan importante el acceso a Internet que incluso la ONU lo califica como un derecho universal clave para el desarrollo de las sociedades. Este mismo organismo internacional tiene como objetivo alcanzar para 2030 la conectividad universal. Todo un reto. 

Además de los aspectos geográficos, especialmente en zonas rurales, hay otros motivos que pueden mantener el problema de la brecha digital como cuestiones de género, edad, situación socio-económica o motivos culturales. Y todos estos obstáculos son sobre los que hay que luchar, ya que todos ellos conllevan una falta de habilidades tecnológicas, lo que complica romper ese “círculo vicioso” por el que se genera falta de motivación y, lo peor de todo, dificultad para acceder de nuevo a todo tipo de herramientas tecnológicas y servicios digitales. No hay que olvidar que la crisis sanitaria de la covid-19 sigue mostrando sus efectos referentes al crecimiento de la desigualdad.  

¿Cuáles son los beneficios de la inclusión digital? 

Tecnologías como el 5G, el Big Data o el Internet de las Cosas están permitiendo un sinfín de oportunidades para el impulso de la economía, así como para la inclusión social, fomentando además una economía sostenible, que garantice que la actividad humana no va a comprometer los recursos naturales del planeta en el futuro. Porque la transformación digital debe ser inclusiva.  

Con todo ello, en primer lugar, además del acceso a las tecnologías e infraestructuras, la ciudadanía tiene un mayor acceso a la información y a las oportunidades económicas, también un mayor acceso a los servicios públicos, especialmente aquellos relacionados con la sanidad y la educación, lo que mejora su calidad de vida. En segundo lugar, puede ayudar a crear oportunidades que implican una mejora en el compromiso social ya que elimina las barreras para conectar con otras personas, algo que incide en mejoras profesionales y en la mejora de sus conexiones humanas, con familiares y amigos. La digitalización además mantiene a las personas activas y comprometidas con sus comunidades. 

Existen dos grupos altamente sensibles en este proceso:  

  • Inclusión digital de personas con discapacidad, ya que la tecnología debe asegurar la accesibilidad a través de nuevos diseños de los dispositivos y de los contenidos.
  • Inclusión digital de personas mayores, donde el conjunto de la sociedad debe procurar a este grupo de la población una educación digital y fomentar sus habilidades digitales para que puedan acceder a todo tipo de herramientas y contenidos.    

El objetivo: que todas las personas sean independientes y estén siempre conectadas a las oportunidades que les rodean como ocio, cultura, trabajo, sanidad, finanzas, educación.  

La educación digital inclusiva  

La educación digital inclusiva es una parte fundamental de la inclusión digital ya que garantiza que todo el mundo tenga la oportunidad de conocer y utilizar las tecnologías digitales. El desarrollo de habilidades digitales además puede ayudar a promover tanto la confianza como la seguridad en los entornos digitales. 

Empresas, administraciones públicas y demás organizaciones deben trabajar para dotar a las personas de competencias digitales básicas de la ciudadanía y cerrar brechas entre colectivos, y entre todos deben impulsar la educación digital aprovechando todo el potencial que tienen las TIC. Solo así las sociedades podrán seguir creciendo y transformándose en espacios más justos, equitativos e incluso resilientes, sin que nadie se quede fuera de la actual revolución digital.  


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