El aumento de los fraudes y las estafas es una preocupación importante y creciente, lo que ha llevado a los actores implicados del ecosistema digital a intensificar sus esfuerzos. El Servicio Fiscal de la Corona del Reino Unido (CPS) define el fraude como «el acto de obtener una ventaja deshonesta, a menudo económica, sobre otra persona». Una estafa, según el Diccionario de Cambridge, es «un plan deshonesto para ganar dinero u obtener una ventaja, especialmente uno que implica engañar a la gente». Dado que muchos idiomas no distinguen entre estos términos, aquí se utilizan indistintamente.
El fraude en línea es una amenaza criminal global y organizada: el fraude en línea y el facilitado por las TIC se ha convertido en operaciones criminales a escala industrial, a menudo dirigidas por grupos de delincuencia organizada transnacional que tienen por objetivo víctimas más allá de las fronteras. En el Reino Unido, el fraude ya representa alrededor del 40% de todos los delitos, impulsado en gran medida por métodos en línea. A pesar de que se espera que esta proporción continúe creciendo debido a la naturaleza transnacional de la delincuencia y a la democratización de las herramientas de IA, el fraude recibe menos del 2% de los recursos policiales.
El impacto del fraude y las estafas
El fraude socava la confianza en la economía digital. Cualquiera puede ser víctima de estafas. Afecta a personas de todas las edades, especialmente a los grupos vulnerables y menos informados. Los delincuentes explotan cada vez más el factor humano mediante técnicas de ingeniería social. Para los consumidores y las empresas, esta amenaza puede traducirse en pérdidas económicas, un importante malestar emocional o una pérdida de confianza en los servicios digitales, lo que, en última instancia, crea barreras para la adopción de tecnologías beneficiosas.
Se prevé que el coste financiero global de la ciberdelincuencia, incluido el fraude, aumente de 9,22 billones de dólares en 2024 a 15,63 billones de dólares en 2029. Una investigación reciente de la Global Anti-Scam Alliance estima que, en los 12 meses anteriores a octubre de 2025, se perdieron aproximadamente 442.000 millones de dólares a causa de estafas en todo el mundo.
Ha llegado el momento de actuar de forma coordinada
La Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre el Fraude se celebró los días 16 y 17 de marzo en Viena. Organizada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en colaboración con la INTERPOL, la Cumbre contó con una fuerte participación de organizaciones internacionales (OIG), gobiernos de todas las regiones y el sector privado, lo que puso de manifiesto el impulso político para la lucha contra el fraude y las estafas.
Durante la Cumbre, la Cámara de Comercio Internacional (ICC por sus siglas en inglés) respaldó tanto el Llamamiento a la Acción para Combatir el Fraude — abierto a gobiernos y organizaciones intergubernamentales — como el Marco Global de Colaboración Público-Privada contra el Fraude, abierto a gobiernos, organizaciones intergubernamentales y todas las partes interesadas. La GSMA respaldó este último junto con otras 116 empresas, subrayando la necesidad de una respuesta unida contra las estafas.
Los Estados miembros han reconocido la necesidad de adoptar medidas coordinadas para combatir el fraude, dado que es una amenaza transnacional. El Llamamiento a la Acción para Combatir el Fraude establece los principios respaldados por los Estados miembros, que, junto con INTERPOL, UNODC, las OIG y los actores implicados, se comprometen a llevar a cabo 13 acciones.
A su vez, el Marco Global de Colaboración Público-Privada contra el Fraude subraya la importancia de la colaboración como base para una respuesta eficaz y coordinada. Basado en la responsabilidad compartida, confirma nuestro compromiso colectivo de tomar medidas para prevenir y desarticular el fraude.
Los debates durante la cumbre pusieron de relieve de manera sistemática la nueva magnitud y complejidad del desafío, con un amplio reconocimiento de que las respuestas eficaces requieren una estrecha coordinación entre sectores, actores y fronteras.
El compromiso y la experiencia del sector en la lucha contra el fraude
El sector está realizando importantes inversiones en prevención: empresas de todos los sectores están implementando sistemas de detección basados en inteligencia artificial, autenticación avanzada, intercambio de información y educación de los consumidores para combatir el fraude. Tal y como señala la GSMA en su informe sobre fraude y estafas, para hacer frente a este problema, el sector privado invierte importantes recursos en identificar, filtrar y bloquear el fraude.
Como operadores, estamos comprometidos con la protección de nuestros clientes y decididos a tomar medidas contundentes contra el fraude. Durante el Mobile World Congress 2026 se presentaron varios ejemplos recientes, destacando el uso de Open Gateway en colaboración con Telefónica. Entre ellos se incluían iniciativas como «Cómo utiliza Bankinter las API de red para combatir el fraude digital en España» y «Itaú y ZapSign amplían la identidad digital con API de red en Brasil», que demostraban cómo se pueden aprovechar las capacidades de la red para reforzar la prevención del fraude a gran escala.
Recientemente, Virgin Media O2 informó de que el uso de la IA le ha permitido detectar y señalar más de mil millones de llamadas sospechosas de estafa y spam, lo que ha mejorado significativamente la protección de sus clientes.
Actualmente, Telefónica en España bloquea alrededor de 500.000 llamadas fraudulentas al día. Además, el 16 de marzo se lanzó un nuevo servicio para advertir a los usuarios de posibles llamadas no deseadas, basado en modelos predictivos que analizan el comportamiento de spam: “Llamadas Molestas”. Estos son solo algunos ejemplos recientes de iniciativas que demuestran el firme compromiso del sector.
Recomendaciones de políticas públicas para combatir el fraude
Ningún sector puede hacer frente al fraude por sí solo: las redes de fraude operan a través de jurisdicciones y sectores; las soluciones eficaces requieren una acción coordinada entre los gobiernos, las fuerzas del orden y el sector privado.
Para implementar herramientas avanzadas de manera eficaz, las empresas necesitan tanto flexibilidad como acceso oportuno a los datos relevantes, sin que políticas de protección de datos desproporcionadamente restrictivas que obstaculicen esta lucha. En este sentido, los proveedores de telecomunicaciones europeos siguen enfrentándose al marco obsoleto de la ePrivacy, que no se adapta a las realidades digitales actuales.
En última instancia, para combatir el fraude y hacer frente a este desafío transnacional, deben priorizarse las siguientes medidas:
- Fomentar una amplia colaboración en el ecosistema. Facilitar el intercambio rápido de información, las respuestas coordinadas y las asociaciones público-privadas ágiles para igualar la velocidad de las estafas en constante evolución.
- Incentivar la innovación frente a una regulación estricta. La claridad jurídica es esencial para facilitar la colaboración y el intercambio de información entre los actores del ecosistema. Una regulación mal diseñada puede dificultar la escalabilidad de soluciones técnicas innovadoras. La prevención proactiva debe apoyarse en marcos flexibles y basados en principios.
- Educar a los consumidores y mecanismos de denuncia eficaces. Combinar campañas de alfabetización digital con herramientas de denuncia sencillas que conviertan las alertas de los consumidores en información útil.
- Reforzar la aplicación de la ley a nivel transfronterizo. Mejorar los marcos de cooperación internacional y los procesos legales, agilizar los mecanismos de solicitud de datos transfronterizos y mejorar la coordinación operativa para actuar contra las redes de delincuencia organizada, su infraestructura y sus flujos financieros, garantizando al mismo tiempo una asignación adecuada de recursos.
La lucha contra el fraude exige abordar toda la cadena de valor, así como dar prioridad a la sensibilización de los usuarios y a la aplicación de la ley. La colaboración intersectorial es fundamental para alcanzar los objetivos comunes y requiere un enfoque flexible, pragmático y preparado para el futuro que evite medidas excesivamente prescriptivas, dada la naturaleza dinámica del fraude.
Adjuntamos el documento intersectorial de la Cámara de Comercio Internacional (ICC) sobre la prevención del fraude en línea y facilitado por las TIC a nivel mundial, así como las recomendaciones de la GSMA para reforzar la lucha mundial contra el fraude.







