La Alianza del Pacífico frente a los retos del siglo XXI

Pablo de Carvajal participa en el IV Encuentro Iberoamericano sobre la Alianza del Pacífico, celebrado en la sede de Telefónica, en Santiago de Chile.

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Telefónica ha sido la sede del IV Encuentro Iberoamericano sobre la Alianza del Pacífico, organizado por FIE (Fundación Iberoamericana Empresarial) en Santiago de Chile. Este encuentro ha contado con la presencia de destacados líderes empresariales y autoridades gubernamentales, además de la participación, al cierre, del ministro de Hacienda del país Felipe Larraín. La agenda digital de la Alianza de Pacífico, centrada en temas como la seguridad digital y jurídica de los mercados digitales, ha sido el eje vertebrador del encuentro.

Pablo de Carvajal (Secretario General y de Asuntos Regulatorios de Telefónica) participó en la mesa redonda dedicada a debatir sobre seguridad digital y poder tecnológico, junto a Eugenio Martínez Bravo (vicepresidente ejecutivo de KREAB para Latinoamérica), Pamela Gidi (subsecretaria de Telecomunicaciones del Gobierno de Chile) y Kenneth Pugh (senador de la República de Chile).

IV Encuentro Iberoamericano

De derecha a izquierda: Eugenio Martínez Bravo, Pamela Gidi, Íñigo de Palacio, Kenneth Pugh y Pablo de Carvajal

La digitalización es un elemento esencial para el desarrollo de las economías nacionales en las próximas décadas. La Alianza del Pacífico, el bloque de integración regional en Latinoamérica que reúne a 220 millones de personas y representa el 35% del PIB de la región, puede convertirse en una palanca de cambios en un momento de transformación digital como el actual. En este contexto, la Alianza tiene la oportunidad de convertirse en una plataforma para la transformación de la región, tanto en productividad como en la búsqueda de un mayor bienestar e inclusión social gracias a la conectividad y la digitalización de la economía.

Para conseguir este objetivo, es fundamental reducir la brecha digital existente en la región. Se calcula que en Latinoamérica hay 100 millones de personas sin acceso a infraestructuras de conectividad. Para paliar esta brecha se deben asegurar las condiciones necesarias de seguridad jurídica, junto con un marco regulatorio que fomente las inversiones en infraestructuras de conectividad.

En Telefónica, identificamos cinco desafíos clave que deberían contemplarse en la agenda digital de la Alianza del Pacífico, para abordarse a través del desarrollo de políticas públicas efectivas.

Inversión en conectividad

La inversión en conectividad requiere una regulación que fomente y facilite el despliegue en infraestructuras. Nos referimos a una regulación flexible que permita a los operadores adaptar sus modelos de negocio para llevar la conectividad a zonas remotas, como hemos hecho en Perú con el proyecto de “Internet para Todos”.

En este punto, es fundamental rebajar la presión fiscal de la industria de las telecomunicaciones, soportando cargas fiscales hasta un 51% superior al promedio de otros sectores. Es necesaria una contribución fiscal justa y equilibrada entre todos los agentes del ecosistema, que incentive el desarrollo de la economía digital. Ello potenciaría el efecto multiplicador de la conectividad y repercutiría en el PIB generado en la región.

Pablo de Carvajal: “Unas condiciones regulatorias apropiadas, un adecuado nivel de seguridad jurídica y la recuperación del crecimiento son la vía para fomentar las inversiones en conectividad. Al mismo tiempo se deben buscar modelos para hacer un mejor uso de los fondos de Servicio Universal e incentivar la transformación de las redes legacy”.

Política de espectro

Dada la previsión de crecimiento del tráfico de datos móviles en los próximos años, es necesario reconsiderar las políticas de espectro. Esta nueva política de espectro se articularía en torno a dos ejes: conectividad e innovación. Asimismo, la región debe promover las inversiones de desarrollo del 4G, que abrirá el camino a una posterior adopción del 5G.

Pablo de Carvajal: “El espectro debe ponerse a disposición del mercado en el momento adecuado, con condiciones y costes razonables, con licencias indefinidas o de larga duración, y buscando eliminar la fragmentación de este. A su vez, se deben garantizar derechos de propiedad sólidos, protegiendo la seguridad jurídica para minimizar el riesgo inversor”.

El modelo chileno es un ejemplo de buenas prácticas en la región, gracias a la definición de una política de asignación de espectro que privilegia el despliegue de redes sobre la recaudación por vía de subastas. Esto le ha permitido convertirse en el país con mejor extensión y calidad de redes y servicios, a pesar de tener una orografía compleja, según apunta GSMA.

Marcos regulatorios, seguridad y confianza digital

Necesitamos una revisión profunda de las políticas y los marcos regulatorios para asegurar el desarrollo de una digitalización sostenible. El entorno político-regulatorio ha de asegurar unas reglas del juego uniformes (“level-playing field”) para los servicios tradicionales, fomentando una competencia justa en los mercados digitales.

Pablo de Carvajal: “Es necesario favorecer una regulación horizontal para evitar distorsiones injustas del mercado, en cuestiones como temas impositivos o en protección de usuarios y privacidad de datos”.

Seguridad jurídica

La seguridad jurídica es un tema primordial en América Latina para atraer inversiones y generar confianza en la economía de un país. Para reforzarla, proponemos evolucionar los modelos concesionales hacia modelos de licencias de servicios sin distorsiones entre operadores y que las cláusulas de reversibilidad de activos se interpreten de manera restrictiva para eliminar incertidumbres.

Pablo de Carvajal: “Reforzar la seguridad jurídica es clave para atraer nuevas inversiones en redes. Los inversores necesitamos claridad y estabilidad para poder tomar nuestras decisiones de inversión.  Es necesario actualizar los regímenes de concesión obsoletos y de las regulaciones analógicas que suponen una fuente de inseguridad y litigios”.

Política de competencia

Necesitamos una nueva política de competencia que fomente la consolidación de mercados que requieran fuertes inversiones iniciales y de mantenimiento. Las medidas asimétricas que favorezcan artificialmente la entrada de nuevos jugadores a los mercados han demostrado tener efectos negativos en la oferta y la calidad del servicio.

Pablo de Carvajal: “Una nueva política de competencia debe ayudar a la consolidación de los mercados para facilitar las nuevas inversiones, evitando las medidas asimétricas que favorecen artificialmente la entrada de nuevos jugadores, a la vez que se permite la competitividad de los agentes inversores del mercado”.

Desde Telefónica, creemos que cualquier agenda orientada a la transformación de la economía debería considerar el diseño de un marco regulatorio que atraiga la inversión hacia los países de la región. Este entorno debe presentar un nivel de certidumbre legal y seguridad para fomentar el desarrollo sostenible de la conectividad y del nuevo ecosistema digital.


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