DÍA 14 TREKKING – NAMCHE (3.440m)- LUKLA (2.840m)

Último día de trekking. Empezamos el día temprano, porque hoy viernes se organiza el mercado en Namche y bajan y suben muchos porteadores con  mercancía para vender. Nuestro guía nos comenta...

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Último día de trekking. Empezamos el día temprano, porque hoy viernes se organiza el mercado en Namche y bajan y suben muchos porteadores con  mercancía para vender. Nuestro guía nos comenta que debemos de salir temprano porque el camino de bajada es estrecho y es preferible no coincidir con los yaks que suben. Pero aunque lo intentamos, salimos un poco más tarde de lo que teníamos pensado. Así que la primera parte de la bajada fue un poco incómoda encontrándonos a esas malas bestias y porters.

Llegamos a Monjo (2.835 m), pueblo de nuestro guía Ngawan, y a nuestra mente nos vino el recuerdo de la subida, aproximadamente hace una semana, cuando nos invitó a su casa a tomar té. En estos momentos estará con Josu y Jon intentando ascender el Islan Peak. Esta vez paramos en Bengkar (2.630 m), el pueblo de Chumba, y pudimos conocer a su hija de dos añitos y a su mujer.

Allí nos tomamos un té, y pudimos comprobar una vez más que esta gente, que tiene tan pocas cosas, son capaces de abrir las puertas de sus casas y darte lo mejor que tengan. Nos ofrecieron té y unas manzanas de un árbol que tenía y que cogió en ese momento. A Bea se le iluminó la cara, lo más que se ha echado de menos es comer un poco de fruta natural, él lo sabe y siempre intenta complacernos.

Después de bajar, subir, volver a bajar….., en este país lo que menos hay son llanos…. llegamos a Phakding (2.610m). Yo tenía como referencia este pueblo, porque al subir nos quedamos a dormir aquí, y recordaba que en una hora y media habíamos bajado desde Lukla. Animados porque ya estábamos cerca empezamos a subir, pero no sé si por el cansancio acumulado, por el tiempo que llevamos ya o por la lluvia que empezó a caer, tardamos más de lo esperado y se notaba en nuestras caras. Yo particularmente noté muchísimo el cansancio de los días anteriores, encima el calzado no me ayudaba, con la lluvia sobre las piedras no paraba de resbalarme. Empapados y rodeados de niebla, llegamos a Lukla (2.840 m) después de casi tres horas de subida, vimos a lo lejos la portada que nos avisa de la entrada al pueblo. Se había acabado el treking!!! Ahora podemos decir de verdad que hemos conseguido el objetivo que nos habíamos propuesto… un grupo de personas con diabetes teníamos el sueño de llegar al campo base del Everest y regresar, sanos y salvos.

Mañana nos toca coger de nuevo la avioneta y volver a la civilización, pero en nuestras retinas quedan muchas imágenes maravillosas y en nuestros corazones, muchas personas que se quedan aquí: Ngawan, Chumba, su hijita, su mujer, esos niños que jugaban al fútbol con un calcetín, la mujer que lava la ropa en el río, los porteadores (algunos tan pequeños, que te duele ver como cargan)… Pero son maneras de vivir, muy respetables, y nosotros desde nuestra mentalidad occidental, no podemos ni debemos juzgarles. En realidad son felices, no se suicidan por estrés, son generosos, humildes, y no tienen ese afán nuestro de aplastar al prógimo. ¿Deben de aprender ellos de nosotros, o más bien nosotros de ellos?

Elena


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