Conectividad, ecología virtual y voluntariado a distancia

Cuando no podemos ayudar ahí donde se necesita, pero no hay nada que nos frene, la conectividad nos permite hacerlo. Frenar el calentamiento global y reducir las emisiones de dióxido de carbono de forma efectiva a través de la reforestación es posible. Ahora es posible unirnos a los movimientos de ecología virtual y voluntariado a distancia.

La ecología virtual permite reforestar zonas dañadas por incendios contribuyendo a la reducción del dióxido de carbono y frenando el calentamiento global.
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¿Podemos hacer ecología virtual? ¿Y voluntariado a distancia? Para frenar el calentamiento global debemos reducir las emisiones de dióxido de carbono. Y ahora contamos con herramientas tecnológicas como el Internet de las Cosas, IoT, y la Inteligencia Artificial, IA, que nos ofrecen la oportunidad de subirnos una movilidad multimodal y sostenible o potenciar el desarrollo de edificios que gestionan eficazmente el consumo energético de las viviendas, incluso la optimización de recursos naturales en sectores como la agricultura y la ganadería. 

Se calcula que, en España, en función de la alimentación, el transporte y la vivienda, una persona emite una media de 7,15 toneladas de CO2 al año. Esas emisiones son la huella de carbono que deja cada habitante. Y es que el actual estilo de vida, (y de consumo) implica una constante emisión de gases de efecto invernadero: desde comprar ropa hasta cambiar el antiguo smartphone, todo implica la emisión de CO2. 

Para frenar esta situación podemos realizar pequeños gestos para equilibrar la huella de carbono como optar por la economía circular y el reciclado o incluso plantar árboles en aquellas regiones en las que más falta hace, especialmente en las que la desertización ya es un grave problema.  

Reforestación online donde más se necesita 

La conectividad hace posible que cualquier persona ahora pueda ayudar allí donde sea necesario, y hacer su aportación, como plantar un árbol en la distancia para recuperar aquellas áreas altamente degradadas por incendios o talas indiscriminadas. Reforestar una zona puede ser una actividad compleja que necesita de una adecuada técnica de acondicionamiento de los espacios a repoblar y de un continuo cuidado y vigilancia de la zona, a fin de garantizar el crecimiento correcto del mayor número posible de ejemplares. 

Cada vez hay más personas concienciadas con la lucha contra el cambio climático y sus efectos, que quieren formar parte de aquellas empresas u organizaciones involucradas directamente en tareas concretas como la plantación de árboles. Y con el crecimiento de tecnologías como el 5G y la geolocalización, pueden estar conectados con este tipo de iniciativas, sin importar dónde y cuándo se ponen en marcha. 

Estas acciones buscan también restaurar el hábitat de la vida silvestre, trabajar en favor de la seguridad alimentaria y la mejora de las comunidades locales en las que se realizan esas siembras contribuyendo al desarrollo económico de la región.  

Ecología virtual: conectar usuarios y acciones  

Algunas entidades plantan árboles por encargo y otras lo hacen por un método de suscripción global. Hay buscadores como Ecosia que destinan parte de sus ingresos publicitarios para financiar distintos proyectos de siembra de árboles. Otras opciones en cambio permiten que los usuarios escojan el tipo de árbol que quieren plantar e incluso lo pueden seguir su crecimiento. Incluso hay empresas, como la española Bosquia, que llegan a acuerdos con organismos públicos para recuperar y reforestar terrenos de titularidad pública con financiación de particulares y ayudan a las empresas a compensar su huella de carbono y desarrollar acciones dentro de sus marcos de RSC.  

Además, la ecología virtual tiene un importante carácter divulgativo, y es una forma de acercar, tanto a las aulas como a cualquier otro entorno formativo, el conocimiento de cómo interactúan los organismos entre sí y con el medio ambiente puede ayudar a crear una conciencia que nos lleve a cuidar de los recursos naturales y proteger la biodiversidad de los ecosistemas que nos rodean.  

Voluntariado digital: otra forma de una herramienta tecnológica  

Además, podemos aportar nuestra ayuda haciendo voluntariado virtual. Hay un buen número de empresas y particulares que quieren participar, pero no pueden hacerlo en el lugar en el que se necesita. La solución la encuentran en el voluntariado virtual, a través de acciones online. De esta forma pueden sentirse útiles en el proyecto con el que se sienten identificadas.  

Este tipo de voluntariado se realiza a través de herramientas digitales y ofrece sobre todo flexibilidad a los voluntarios, ya que consigue conectar a personas con diferentes situaciones: disponibilidad de horarios, problemas de movilidad o incluso aquellas personas que se encuentren en zonas de difícil acceso. Además, es un tipo de voluntariado accesible e inclusivo, ya que las tecnologías ayudan a que nadie se quede fuera: todos están invitados a participar, lo que ayuda a que las personas con diversidad funcional estén completamente integradas.    

Otra de las grandes ventajas de este tipo de voluntariado es que su acción es inmediata. Por ejemplo, la movilización de recursos en internet cuando se produce una catástrofe ayuda a actuar rápidamente allí donde está la situación crítica. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el voluntariado virtual implica una actuación online, y esto no es lo mismo que el voluntariado en remoto, donde el beneficiario están separados físicamente. Por ejemplo, organizaciones como Cruz Roja definen ese nuevo universo online del voluntario del siglo XXI y destacan actividades tan importantes como contar cuentos a través de una videollamada y una pantalla gigante que llega a niños hospitalizados.  

El voluntariado ya no tiene que estar presente físicamente allá donde se necesita. La conectividad y las ganas de mejorar el mundo ahora son las claves para ello.


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