Carmen Becerril (Acciona): “La mujer no debe actuar como ‘una minoría’, sino como uno más en la mesa”

Ciclo de entrevistas: "La mujer en la empresa"       La semana pasada publicamos la segunda parte de la entrevista a Eva Levy, y...

21/03/2014

Redacción

Redacción

 

 

 

Ciclo de entrevistas: “La mujer en la empresa”

 

 

 

La semana pasada publicamos la segunda parte de la entrevista a Eva Levy, y hoy traemos una nueva “mujer en la empresa”. En esta ocasión, Carmen Becerril nos comenta cómo está la situación de la mujer en la actualidad, las claves en las que el sector privado debe poner acento y la presencia de las mujeres en consejos de administración, entre otros asuntos.

 

 

 

 

 

 

Carmen Becerril Martínez

 

Directora General de Internacional de Acciona, S.A.

 

Carmen es licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y realizó estudios de alta dirección en el IESE Business School. Inició su carrera profesional en ACCIONA en 2005, donde es directora general de Internacional y responsable del Área de Sostenibilidad Corporativa. Durante tres años fue presidenta de ACCIONA Energía, S.A. Además, es miembro del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y del Cuerpo de Técnicos Superiores de la Comunidad de Madrid. Ha sido directora general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía y directora general de Política Energética y Minas. También ha representado al sector público en el Consejo de Administración de compañías como Red Eléctrica Española, CLH, ENRESA y HUNOSA, y representó a Acciona como consejera de ENDESA. Ha sido presidenta de la Fundación Energía Sin Fronteras y de la Fundación Acciona Microenergía. En la actualidad, es miembro del Patronato de ambas fundaciones.

 

 

 

 

 

– ¿Se ha producido un retroceso en la situación de la mujer o por el contrario se está avanzando? En la actualidad se ha abierto un debate sobre este punto.

 

Probablemente lo que está ocurriendo es que el contexto en el que desarrollamos nuestra actividad está cambiando muy rápidamente y los paradigmas que tradicionalmente hemos utilizado para determinar el rol femenino en la sociedad ya no son del todo válidos. Mi impresión, en todo caso, es que en las sociedades occidentales, sin que podamos hablar de retroceso, sí que hay un cierto estancamiento en los avances de la mujer en cuanto a su posicionamiento en el mercado de trabajo e incluso el reconocimiento de sus capacidades por la sociedad. Lo que sí es dramático es el manifiesto retroceso que se observa en otros ámbitos geográficos donde por modelos religiosos o indeseables costumbres atávicas la mujer es apartada de focos de decisión llegando a carecer de los derechos civiles más básicos.

 

– Son numerosos los estudios que ponen de relieve la relación positiva entre el resultado financiero de las empresas y la existencia de mujeres en los consejos de administración y de un número creciente de directivas en esas empresas. Sin embargo, para las mujeres sigue siendo sensiblemente más difícil que para los hombres el acceso a esos puestos. ¿Cuáles son las claves en las que el sector privado tiene que poner el acento para acelerar un cambio en este sentido?

 

Posiblemente,  la primera barrera que hay que enfrentar  es la de que los directivos de hoy, mayoritariamente hombres, tomen conciencia de que efectivamente la presencia de mujeres en ámbitos de responsabilidades directivas enriquecen los procesos de toma de decisiones, equilibrando muchos puntos de vista.

 

No estoy segura de que esto sea así hoy de forma generalizada y por eso, en muchos casos, las cuotas, sean recomendadas o impuestas, son las que hacen que esa presencia vaya haciéndose efectiva, que se asuma con naturalidad la presencia de mujeres en las organizaciones y que se vaya constatando esa mejor o más enriquecida aproximación a los problemas. Por el momento parece que en el sector privado, de forma espontánea no se producirá fácilmente ese avance.

 

– Según datos de la Unión Europea (Eurostat) en nuestro país las mujeres ganan un 16% menos que los hombres por la realización del mismo trabajo. Esta diferencia es menor para los más jóvenes. ¿A qué cree que corresponde principalmente esta diferencia?

 

Me atrevería a decir que la mujer es una dura negociadora para cuestiones profesionales y sin embargo no somos buenas a la hora de negociar sobre nuestras retribuciones. La mayor parte de las veces, ante un ascenso o cuando te contratan como directiva, la reacción es de agradecimiento y consideramos que nos están dando una oportunidad. En ese momento, que es el de negociar, normalmente nos desborda la compensación subjetiva sin que nos preocupe tanto la económica. En cierto modo, no sé si definirlo como un problema de autoestima en el contexto laboral.

 

¿Qué opina de la propuesta de Directiva de la Comisión Europea para establecer una presencia del 40% en 2020 de las personas del sexo menos representado entre los consejeros no ejecutivos de empresas cotizadas? ¿Cree que puede llegar a plasmarse en una regulación o que caerá en saco roto?

 

Yo quiero pensar que al menos se convertirá en una recomendación y ello contribuirá a generar una tendencia de modo que la presencia femenina en los órganos de gobierno de las empresas vaya aumentando. Hoy por hoy en España representan un 12’75% y en Europa un 13’7%, una distancia importante respecto de ese 40% que me parece complicada cubrir en los próximos 6 años, pero sólo duplicar lo que hay hoy sería ya un logro importantísimo.

 

– ¿Qué papel le parece que debe jugar el Gobierno en este terreno? ¿Cree que hay espacio para la colaboración público–privada que ayude en la promoción de la mujer?

 

El papel del Gobierno siempre ha de ser el de impulsar cambios que resulten deseables para nuestra sociedad. Un vehículo esencial es esa colaboración público- privada que puede ayudar a mejorar la percepción de que la incorporación de mujeres en la dirección de las Compañías es una oportunidad de mejora a muchos niveles.

 

– Usted ha desarrollado su actividad profesional en unos entornos muy masculinos, ¿cuáles diría que han sido las claves para ‘sobrevivir’?

 

Posiblemente me atrevería a decir que no haber actuado nunca como “una minoría” sino como uno más en la mesa. Ello no quiere decir asumir roles masculinos, sino mantener la confianza en contextos donde eres la única mujer.

 

– ¿Cree que el sector privado puede jugar un papel relevante en la lucha contra la violencia de género? ¿Cómo?

 

La violencia de género no es una cuestión del sector privado o del sector público, sino un problema de toda la sociedad, sin distingos. 

 

 

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